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La estación local de bomberos de la pequeña localidad de Livermore, situada en California, tiene la suerte de no haber dedicado nada de su presupuesto en bombillas desde que en 1901 decidieron iluminar la estancia con una bombilla que tras haber pasado más de un siglo encendida sigue desafiando al paso del tiempo.

La heroicidad de la bombilla ha llevado a la ciudad de Livermore a realizar una fiesta anual en su honor. Sin duda, es sorprendente que en una época en donde los electrodomésticos se hacen con una durabilidad limitada, hay que alimentar al sistema capitalista, una simple bombilla dure más de un siglo funcionando.

Desde 1901 ha dejado ofrecer su luz en contandas ocasionadas: cuando cortaban la luz en la localidad y en el año 1976, cuando la estación de bomberos fue trasladada a un nuevo edificio. Esta 'rareza' cuenta con un filamento de carbono, aislado completamente por una esfera de vidrio y opera al vacío. Además consume tan solo 4 vatios.

Este curioso vestigio del pasado es considerado por los ciudadanos como una de las más importantes atracciones turísticas de su localidad, y por supuesto, el 'Libro Guiness de los Récords' también le ha incluido entre sus páginas.