Paulette, el huracán categoría 1 que golpeó el 14 de septiembre pasado las islas Bermudas y tras avanzar hacia al noreste pareció haberse desintegrado, reapareció este miércoles a unos 480 kilómetros del archipiélago portugués de las Azores.
Hurricane Paulette
© National Weather Service
Mientras el huracán Sally avanzaba por el Golfo de México rumbo a EE.UU., Paulette se movía hacia el Atlántico Norte, donde aguas más frías lo hicieron "desaparecer".
Un mensaje difundido a través de la red social twitter por el Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU. (NWS, por su sigla en inglés) anunció el regreso del organismo ciclónico y lo definió como "zombi", porque había desaparecido en el Océano Atlántico.

"Como es 2020, ahora tenemos sistemas tropicales zombis. Bienvenida de regreso al mundo de los vivos, tormenta tropical Paulette", reza el mensaje del NWS. Según divulgó el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. poco después de volver a rastrearla; Paulette tenía vientos de poco más de 95 kilómetros por horas.

En torno a Paulette se han suscitado varios hechos curiosos. A inicios de septiembre formó parte de un sistema de cinco ciclones tropicales que estuvieron activos en el Atlántico, cuando los radares también mostraban al huracán Sally, las tormentas tropicales Teddy y Vicky y la depresión tropical René. Según los meteorólogos, algo así solamente aconteció en 1971.

El meteorólogo de la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica, Jeff Weber, explicó que cuando estas tormentas se trasladan hacia el Atlántico Norte tienden a desaparecer al entrar en contacto con aguas más frías.

Agregó el especialista que, con posterioridad, Paulette entró a lo que expertos en el tema denominan un canal de alta presión, que la condujo hacia el sur y logró sobrevivir tras "sobrevolar" aguas más cálidas. Es inusual que este sistema se haya sumergido tan al sur y recuperado sus características tropicales, afirmó.

"No es algo que veamos con mucha frecuencia, y encaja con este año de cosas raras que suceden", bromeó por su parte el científico atmosférico de la Universidad Estatal de Colorado, Phil Klotzbach.