
A medida que más de 78 grandes incendios forestales continúan en expansión tras haber quemado 545.004 hectáreas, propagándose por 13 estados, el humo se arremolina en todo el país norteamericano, creando cielos brumosos a lo largo de la costa este y desde Toronto (Canadá) hasta Washington, D.C (EE.UU.).
En Nueva York, donde una neblina gris ha recubierto el horizonte de Manhattan, el índice de calidad del aire (AQI) para partículas finas llegó este martes a 154, un nivel considerado dañino incluso para personas sanas y superior a los máximos establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
En el alerta emitido, el Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU. instó a los grupos sensibles -en particular niños y personas con asma o enfermedades cardíacas y pulmonares- a mantenerse en áreas cerradas para minimizar los efectos de la contaminación del aire.
Hasta el martes, unos tres millones de personas permanecían bajo advertencias de bandera roja en ocho estados del noroeste y en las llanuras del norte. Esto incluye en primer lugar las zonas cercanas al incendio 'Bootleg', en Oregon, el más grande de este año en todo el país.



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