El mes pasado, el presidente aseguró, aparentemente en broma, que entró en el Senado del país "hace 720 años".
Joe Biden
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El presidente de EE.UU., Joe Biden.
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, cometió otro lapsus durante un discurso el viernes en Filadelfia, EE.UU., al decir que visitó "54 estados" en 2018 para evitar que las compañías farmacéuticas aumenten los precios de los medicamentos y salvar la Ley de Protección al Paciente y Atención Asequible (ACA).

La ACA fue diseñada para reformar la industria de seguros de salud y ayudar a reducir el costo de la cobertura médica para ciertas personas.

"Fuimos a 54 estados. La razón es que la gente no se daba cuenta de que la única manera por la que cualquier persona con una afección preexistente puede obtener atención médica es debido a la Ley de Protección al Paciente y Atención Asequible", dijo el mandatario. No obstante, EE.UU. cuenta solo con 50 estados.

Este no es el primer incidente en el que un político estadounidense comete tal error. En 2008, Barack Obama, quien en ese momento era candidato presidencial, le dijo a una multitud que había estado en 57 estados, y que incluso le quedaba por visitar uno más.


Los traspiés de Biden

Las declaraciones desacertadas de Joe Biden a menudo plantean preguntas al público. Por ejemplo, el mes pasado aseguró, aparentemente en broma, que entró en el Senado del país "hace 720 años". En otra ocasión, el mandatario afirmó que su hijo Beau "perdió la vida en Irak", a pesar de que murió de cáncer cerebral en 2015.

El lunes pasado, cometió otro lapsus al felicitar por su cumpleaños a la vicepresidenta del país, Kamala Harris, y describirla como "una gran presidenta".

"Feliz cumpleaños a una gran presidenta. Sabemos que tu madre siempre te apoya", expresó el jefe de Estado. Asimismo, bromeó que Harris, ahora de 58 años, "cumplió 30". No obstante, no es la primera vez que el líder del país norteamericano confunde el puesto de su compañera.

En este contexto, varios legisladores republicanos han expresado su preocupación sobre el estado mental del presidente. "No hace falta ser neurólogo para darse cuenta de que tiene un grave deterioro cognitivo", dijo Ronny Jackson, exmédico de la Casa Blanca.