
21P/Giacobini-Zinner, de dos kilómetros de diámetro, se está aproximando a la increíble velocidad de 23 km/s y su máximo acercamiento será el 10 de septiembre a las 08:27 (hora peninsular española), situándose a 58 millones de kilómetros de nosotros, algo que, para un cometa, es bastante cerca.
Durante la primera quincena de septiembre, este cometa verde se espera que alcance una magnitud entre 6,5 y 7,0, lo que indica que no podrá observarse a simple vista por muy poco.
Visible con unos prismáticos
Sin embargo, con prismáticos será perfectamente visible como una mancha difusa, con telescopios se podrían apreciar algunos detalles, aunque es con fotografía como mejor se puede apreciar la belleza de estos objetos. Este cometa podrá ser observado atravesando las constelaciones de Camelopardalis, Perseus y Auriga.
21P/Giacobini-Zinner es el cuerpo que provoca la lluvia de meteoros de las Dracónidas, que alcanzará su máxima actividad la noche del 7 al 8 de octubre con la Luna próxima a fase de nueva. No hay predicciones de una gran actividad, no obstante, con el tubo meteórico renovado por el paso del cometa, merece la pena echar un vistazo por si se da un pequeño estallido en el número de estrellas fugaces.
Con respecto al otro cometa, el 46P/Wirtanen, en diciembre de 2018 podría ser visible a simple vista desde cielos oscuros, ya que su magnitud estará entre 3,5 y 6,0.
Sus máximos acercamiento al Sol y a la Tierra se producirán el 12 de diciembre, y el 16 de diciembre, respectivamente. Distará de nosotros solo 11,5 millones de kilómetros, lo que lo sitúa como el décimo mayor acercamiento de un cometa en los tiempos modernos.
Con todo esto, los cometas suelen tener un comportamiento impredecible. Unas veces se comportan tal y como sugieren los modelos teóricos. Otras, son totalmente erráticos. Por eso, despiertan tanto interés, porque en cualquier momento pueden sorprendernos.



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