La renovación de 44 vehículos blindados de las Fuerzas Armadas de Bélgica los convirtió en máquinas totalmente inservibles para la gran la mayoría de los soldados del país europeo, informa la cadena VRT citando documentos internos del Ministerio de Defensa belga.
Un vehículo blindado Pandur belga
© Wikimedia Commons / Allied Joint Force Command Brunssum
Un vehículo blindado Pandur belga en el Centro Nacional de Adiestramiento San Gregorio, España, el 26 de octubre de 2015.
Se trata de varios tipos de vehículos Pandur que Bruselas compró en 1996. Como parte de la modernización debía instalárseles aire acondicionado y blindaje adicional en la parte inferior, dos medidas necesarias dado el aumento de ataques con bombas de carretera en conflictos como las guerras en Irak y Afganistán.

No obstante, a la hora de probar los blindados tras la renovación, se dieron cuenta de que el espacio interior resultante era tan pequeño que suponía "un riesgo muy alto" para el conductor y el resto de ocupantes del vehículo.

"El funcionamiento de los pedales (frenos, etcétera) y del volante es muy difícil y no es adecuado para todos los soldados. [...] El fondo elevado dificulta mucho la entrada y la salida", indican los documentos militares, que concluyen que ninguno de los Pandur modificados "es operativo por razones de seguridad".

Una solución podría ser restringir el uso de los vehículos renovados a efectivos de menos de 1,7 metros, una estatura bastante baja para la segunda nación más alta del mundo. Además, se sugiere que los cambios — que costaron a la Defensa belga cerca de 33 millones de dólares — pueden ser parcialmente revertidos.

Los Pandur son vehículos de seis ruedas producidos por la empresa austriaca Steyr-Daimler-Puch Spezialfahrzeuge. Fueron diseñados en los años 1980, pero su producción empezó en 1996. Pueden llegar hasta los 100 km/h por tierra y a 11 km/h por el agua.