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La tristeza de una enfermedad crónica
El vitíligo es una enfermedad degenerativa de la piel, en la que los melanocitos (las células responsables de la pigmentación de la piel) mueren, dejando así de producir melanina (sustancia causante de la pigmentación de la piel) en la zona donde ha ocurrido la muerte celular.

La mayoría de los casos comienzan antes de los 20 años y se manifiesta por las manchas blancas que resultan de la ausencia del pigmento en la piel; suelen ser zonas circulares con bordes definidos y con una extensión variable, aunque suelen observarse más frecuentemente en las extremidades (manos y pies), zonas de extensión y flexión (rodillas y codos) y en algunos casos en la cara o los genitales.

Las causas de aparición de esta enfermedad aún no han sido dilucidadas por completo y los mecanismos por los cuales se desata esta alteración aún se encuentran en proceso de estudio, aunque parece que hay principalmente dos causas posibles. Una de ellas es que podría ser una enfermedad autoinmune, es decir, el propio organismo mata las células de melanina produciendo así la enfermedad. Pero recientes estudios afirman que el vitíligo en la mayoría de los casos se presenta por mucho estrés y depresión (RC). La otra causa podría ser de carácter hereditario, ya que se ha observado que los hijos de padres con vitíligo llegan eventualmente a sufrir la enfermedad.

Trastornos y enfermedad de vitíligo:

Trastorno adaptativo

En estos casos los síntomas de depresión y ansiedad aparecerán por la aparición de los síntomas de la enfermedad. Se va a producir una mejoría significativa en la medida en que la persona acepte su enfermedad y ponga en práctica conductas de afrontamiento a. Sería recomendable implicarse en el tratamiento médico y participar en actividades junto a otros afectados, grupos de autoayuda, etc.

Otra clave es no modificar el estilo de vida, es decir, continuar realizando la misma actividad previa a la enfermedad, aunque al principio cueste trabajo. El problema psicológico no son las manchas en la piel, sino el cambio de comportamiento que llevemos a cabo: salir menos, reducir la actividad social, etc.

Para enfrentar de forma adecuada los problemas o dificultades que surjan relacionados con la enfermedad, es importante seguir ciertas claves: practicar técnicas de control de ansiedad, si mantenemos niveles elevados de ansiedad; o incrementar las actividades agradables si nos encontramos bajos de ánimo

Trastorno dismórfico corporal

Se caracteriza por la preocupación u obsesión por el defecto corporal (que se sobrevalora) y comportamientos de evitación. Las pautas de intervención consistirían en normalizar los comportamientos. En caso de que la persona se mire excesivamente en el espejo, reducir esa conducta (lo cual puede resultar difícil y generar gran ansiedad). Otras veces se da lo contrario, es decir, la persona es incapaz de mirarse al espejo. La pauta en este caso sería enfrentarse gradualmente a ello.

Trastorno depresivo mayor

En casos leves de depresión la persona puede mejorar si se propone incrementar las actividades agradables que realiza, lo que mejorará el estado de ánimo progresivamente. Hay casos en que los síntomas de depresión son más graves y están acompañados de otras características personales más difíciles de modificar sin ayuda. En estos casos, se suele dar, por ejemplo: disminución de autoestima, déficit en asertividad, pensamientos negativos, tendencia a la culpabilidad, etc. El tratamiento psicológico de la depresión puede incluir (entre otros): programación de actividades, entrenamiento en asertividad y habilidades sociales, técnicas de retribución de la culpa, pautas de tratamiento del insomnio, técnicas de intervención en situaciones de riesgo de suicidio, terapia cognitiva (modificación de los pensamientos negativos).