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Las dos cosas que más me asombran: el cielo estrellado por encima de mi y la ley moral que llevo dentro. - Immanuel Kant
Traducido por el equipo de sott.net en español

(Estados Unidos) - La semana pasada, en la publicación en la que le pregunté a la comunidad NSB de ayuda humanitaria (ver "The Wind Up, and here's the Pitch" ), cerré diciendo:
En los días por venir, como un recordatorio de lo que la NSB ha contribuido a los esfuerzos para hacer frente a esta crisis nacional, voy a publicar algunas de mis principales declaraciones que han aparecido aquí durante estos años.
Aquí está el segundo artículo: una pieza que explora la psicología de diferentes "estructuras morales" que tienden a corresponder con nuestras divisiones políticas y culturales. "Endoesqueletos y exoesqueletos morales" aparecieron aquí por primera vez hace más de dos años. También fue publicado posteriormente en la revista The Humanist.

En los meses posteriores a las elecciones de 2004, cuando los estados rojos [N.del E.: el autor se refiere a los de mayoría republicana] se dice que han votado sobre la base de sus "valores morales", fue señalado por muchos observadores que la televisión y las películas de mala calidad que la derecha cristiana y tradicionalista denunciaron tan enérgicamente también tienden a obtener sus más altos índices de audiencia en las mismas partes del país que son más pobladas por tales personas. (Se señaló, además, que algunas de las patologías de familia que los tradicionalistas critican se encuentran en altas tasas entre estos defensores más acérrimos de los "valores familiares.")

Algunos tomaron esto como una indicación clara de la hipocresía de los conservadores: lo que denuncian, también en secreto lo disfrutan. Ellos no están tan preocupados por la moral, declaró este crítico, como pretenden hacer ver. Una postura de devoción a la justicia y a la vez complaciendo impulsos prohibidos en formas ocultas.

Jimmy Swaggart en letras grandes.

Pero no creo que la "hipocresía" sea la manera más esclarecedora de acercarnos a este fenómeno. No si la hipocresía se entiende como una forma de deshonestidad deliberada.

Diferentes estructuras de moralidad

De mis discusiones sobre la moral con los tradicionalistas religiosos, me he dado cuenta que muchos de ellos asumen que las personas que no creen en sus estructuras morales firmes - que no creen en Dios, o en los Diez Mandamientos, o en las normas inviolables y absolutas de la conducta moral - deben vivir vidas de pecado y libertinaje. No pueden entender -y a menudo no parecen ni estar dispuestos incluso a creer- que la gente como los unitarios podrían estar viviendo una vida bien ordenada -como duros trabajadores y ciudadanos respetuosos de la ley, como gente responsables y dedicados a la familia- que ellos mismos se esfuerzan por hacer.


Comentario: Lobaczewski escribe en Ponerología acerca del tema de las personalidades esquizoides:
"Su escaso sentido de la situación psicológica y de la realidad los lleva a atribuir interpretaciones erróneas y peyorativas a las intenciones de los demás. Se involucran con facilidad en actividades ostensiblemente morales, pero que en realidad infligen un daño sobre ellos mismos y sobre otras personas. Su empobrecida visión psicológica del mundo los vuelve, por lo general, pesimistas con respecto a la naturaleza humana. Con frecuencia encontramos en sus declaraciones orales o escritas expresiones que reflejan sus actitudes características: "La naturaleza humana es tan malvada que la única forma de preservar el orden social es a través de una autoridad fuerte creada por personas muy competentes, en nombre de una idea mayor." Llamemos "declaración esquizoide" a esta clase de expresión típica. En efecto, la naturaleza humana tiende hacia la maldad, en especial cuando los esquizoides le amargan la vida a los demás."

Su incapacidad para comprender cómo los "liberales" no creyentes pueden vivir vidas morales es en realidad el reverso de la misma moneda, desde la imputación de hipocresía de los liberales a los estados rojos que ven "Mujeres Desesperadas" y también pueden tener vidas familiares desordenadas.

Y estas malas interpretaciones se derivan a partir de dos grupos que tienen estructuras morales distintas.

Diferencias en el 'locus' de control

Fue una de mis estudiantes (en una clase de educación para adultos acerca de la "crisis moral norteamericana") quien presentó la imagen adecuada. Dijo que a ella no le importaba mucho si su sociedad tenía un montón de reglas establecidas. Ella llevaba sus creencias morales firmemente dentro de sí; una especie de endoesqueleto, dijo.

Habíamos estado hablando de la angustia que los americanos tradicionalistas han sentido con la erosión del consenso social sobre el camino recto y estrecho. Para ella la moral de estas personas parecía ser una especie de exoesqueleto. Esta era su imagen para captar la confianza de estas personas en las estructuras externas morales - leyes, castigos, etc - para que los mantuviera dentro de los límites morales en los que creen.


Comentario: Kamier Dabrowski, un contemporáneo de Lobaczewski, describió esta moral "endoesquelética" como una "verdadera jerarquía de valores". De esta manera, él se refirió a un sistema de valores de propia elección, determinados por emociones superiores de empatía y un sentido de convicción moral. Esto contrasta con una moral "exoesquelética", la cuál tiene su fuente en un sistema de valores impuesto desde el exterior. A esta influencia ambiental Dabrowski la llamó "segundo factor" para diferenciarla de la dotación biológica (primer factor).

Dabrowski propuso que la mayoría de la población tiene un bajo nivel de desarrollo emocional, que llamó "integración primaria" o "nivel I" en su sistema, o en el límite entre los niveles I y II (desintegración uninivel). Los individuos en estos niveles no tienen la capacidad para una moralidad endoesquelética. Sus vidas están gobernadas casi exclusivamente por los primeros y segundos factores. Una auténtica jerarquía de valores sólo existe con la influencia de un tercer factor autónomo.


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Desde esta perspectiva, lo que parecerían anomalías -o hipocrisis- de algunos tradicionalistas adquieren un mayor sentido.

Se hace evidente el porqué esas personas - con intensas preocupaciones morales combinadas con una dependencia de las estructuras morales externas para mantener los propios impulsos prohibidos bajo control - apoyarían un Estado que hace cumplir las normas morales y una cultura social que estigmatiza a los que violan esas reglas. Realmente es una amenaza para ellos, una amenaza para su propio orden moral interno, cuando la sociedad que les rodea no puede ser clara en sus reglas y estricta en su cumplimiento.


Comentario: Los individuos en el nivel I/II no tienen una "estructura" mental como tal, apunta Dabrowski. Ellos dependen de establecer un ambiente externo para esa estructura. Alejarse de esa estructura supone amenazar su percepción de seguridad y bienestar mental. Sin ello, habría caos y una salida impredecible.

Es interesante que Lobaczewski describe a los esquizoides y paranoides con una capacidad limitada de (uninivel) desintegración de sus personalidades. Son los individuos que son activos en los primeros estadios de la ponerogénesis. Ellos crean doctrinas morales autoritarias y estrictas, las cuales son adoptadas por individuos incapaces de discernir su naturaleza patológica.

Un ejemplo típico de tal declaración esquizoide se encuentra en la filosofía de Hobbes, que casualmente forma la espina dorsal de la filosofía política occidental:
"Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos. [...] En una situación semejante no existe oportunidad para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay cultivo de la tierra, ni navegación, ni uso de los artículos que pueden ser importados por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y remover las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad; y lo peor de todo, existe un continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve".

Para aquel que su estructura moral pertenece a la forma exoesquelética, la ausencia de autoridad exterior parece implicar el advenimiento de la anarquía moral. Esa es la lógica implícita en esa famosa escena de los Hermanos Karamazov, de Dovtoyevski, que sin un Dios, todo esta permitido. Esto descansa sobre el miedo que hay detrás, si a los gays se les permite casarse, el matrimonio de algún modo queda amenazado, incluida su santidad.

Para el liberal [N.del E.: Aquí liberal debe entenderse en su acepción americana], con la estructura endoesquelética, lo anterior sigue una lógica 'non sequitur' (una falacia lógica en la que la conclusión a la que se llega no se deduce por su premisa). Lógicamente, quizás sea así. Pero reflejan una realidad psicológica. Si la estructura de afuera se rompe, ¿quién sabe que pasaría? Es como lo que se escribe en el espejo en una película, "paradme, antes de que mate otra vez."

Los liberales suelen fallar a la hora de entender como se amenaza realmente el orden moral de aquellos con estructura exoesquelética si hay una relajación de los estándares morales de la sociedad, de las reglas y de las sanciones. No aprecian la demanda de la gente que quiere pisar una línea, y necesita ayuda para ello.

De este modo, muchos liberales responden con ira, sin pararse a entender la tendencia de algunos tradicionalistas en tratar de imponer su visión moral a otros. Esa dependencia en la fuerza e integridad del orden moral externo que conduce a muchos a la cruzada contra el mundo a su alrededor para conformar el sistema moral para aquellos que están hambrientos de esa necesidad. La silenciosa, y generalmente desconocida, necesidad: "por favor, sociedad, sé estricta para que me mantenga en el camino recto y estrecho".

Integridad e hipocresía: el reto de los exoesqueléticos

Esos miedos de los tradicionalistas refleja la falta de integración- la moralidad no se integra del todo en la psique.

San Pablo se lamentaba: "Por el Bien no lo haría: pero la maldad que no haría, yo hago". La verdad, él quería hacer el bien. Pero no es del todo cierto que la maldad que hizo fuera algo que no quería. Una parte de él lo quería, o no lo habría hecho.

Así que, ¿Pablo era un hipócrita por hacer algo de que estaba en contra?, ¿y aquéllos de los estados rojos son hipócritas si ellos son indulgentes - quizás, más incluso que los liberales- a los deseos prohibidos?

Bueno, sí y no. Sí, en aquéllos que no practican lo que predican. Y no representaría una falta de integridad. Sin embargo, la deshonestidad implicada no es por mentir a otros tanto como una identificación natural que crece con sólo una parte de su 'yo', la parte moral, con una percepción asociada de la otra parte, con el deseo prohibido, que es el 'no-yo'.

De esta forma, tenemos la parte hipocrítica: el fracaso en abrazar la verdad total del ser- esto está comprendido no sólo en la parte de la "corrección", sino en la parte pecaminosa también.

Si la moral de la sociedad se debilita, la persona con exomoralidad está verdaderamente desprotegida, no sólo en relación a su conducta, sino incluso en su identidad.


Comentario: Esta es una dinámica importante considerando el rol de la ideología en la ponerogénesis. Los individuos en el nivel I (muchos de los cuales son considerados "autoritarios de derechas") necesitan una moral externa, mantenerla en uno como una parte de su cuerpo.


La peligrosa ceguera de algunos endoesqueletos morales

Aquellos de nosotros con estructuras endoesqueléticas -que vivimos con moral incluso en una sociedad que "no va a ninguna parte"- pueden, razonablemente, sentirse tentados a creerse superiores con respecto a los que tienen una dependencia de las sanciones morales por parte de una sociedad más estricta.

Sin duda, hay teorías de desarrollo moral en las que la internalización del orden moral es una forma "avanzada" de desarrollo moral.

Aunque en este punto de la historia americana, se puede ver que la búsqueda de conciencia avanzada tiene muchas dimensiones, ninguna de los bandos ha llegado al final de la competición. Esto es parte del costo de nuestra polarización cultural, dos formas de ceguera moral, muy diferentes pero las dos caras de la misma moneda.

Así es como la derecha cultural ha dañado América debido a su incapacidad de conocer su pecado interior, la izquierda lo ha hecho a través de su fallo en reconocer su estructura moral interna.

Este es uno de los mayores errores de la contracultura que emergió en los 60. Nosotros -yo fui miembro de esa tribu- simplemente rompimos muchas de las estructuras morales de la sociedad y asumimos que todo iría bien. Obtuvimos teorías incompletas de la naturaleza humana, y nuestra sociedad, que justificó "el déjate llevar" y "haz lo que quieras" y "si te sienta bien, hazlo".


Comentario: Y tal como Dave McGowan ha mostrado en su serie de Laurel Canyon, algunos individuos y organizaciones muy patocráticas estuvieron manipulando todo el movimiento de la "contracultura" desde el comienzo. En pocas palabras, el centro moral de América se ponerizó y su acción se neutralizó.


La historia nos demuestra que fuimos bastante ingenuos. No todo está bien. Sin duda, yo argumentaría que esta manera tan superficial de ver el asunto ha permitido el crecimiento de las destructivas y oscuras fuerzas desde la derecha dando cuerpo al peligroso régimen de Bush.

Vivir sin nuestro capital moral

Lo que muchos en la contracultura hicieron, creo, fue "mirarse al ombligo" -en su estado "liberado"- e imaginar que ellos vieron la naturaleza humana en su estado prístino. Cuando en realidad, la mayoría de la juventud de clase media -crecidos entre 1940 y 1950- que habían incorporado la contracultura, ya tenían un gran número de disciplinas internalizadas -morales y contrarias- de la cultura tradicional americana.

Esto es por lo que ellos podían comprometerse en la revolución cultural americana de liberación, y luego seguir y convertirse en profesionales de clase media, y la clase de liberales con vidas ordenadas que me encontré al hablar con grupos unitaristas.

La permisividad de la estructura moral de la sociedad americana, sin duda, interfiere en la mayoría de la juventud americana de clase media de la contracultura, porque las estructuras necesarias ya están interiorizadas. Nuestros endoesqueletos hacen innecesarios los reforzamiento de normas y estándares morales.

Para nosotros es así. Mientras tanto, el resto de la sociedad no son idénticos a nosotros los endoesqueletos. Y allí, los costes de la pérdida cultural se hacen más patente.

Por una cosa, hay elementos de la sociedad americana en los que la disciplina moral está menos firmemente establecida que en la de los blancos de clase media. Para ellos, la pérdida de la fábrica moral del conjunto del sistema cultural les lleva a una situación desastrosa, tales como un importante incremento en los nacimientos ilegítimos y un deterioro de la estructura familiar.

(Este cuadro se pintó de forma plausible en The dream and the nightmare: The sixties' legacy to the underclass de Myron Magnet. Él continúo creyendo que mucho de lo que había era válido y correcto en la contracultura, mientras que Magnet es, básicamente, un conservador contrarrevolucionario; sin embargo, creo que es importante reconocer la validez de las críticas incluso -a veces y sobre todo- de la gente que son adversarios en muchos sentidos.)

Además de los efectos en la pérdida de las estructuras morales en la cultura de las clases más desfavorecidas, a su vez, había tenido un impacto en la dispersión de nuestro capital cultural sobre la moral de nuestros herederos, los jóvenes. La juventud que apareció que no formó su carácter en el ambiente más rígido de los años 40 y 50, sino en las décadas de flexibilización que prosiguieron.

Algo que escuché de un veterano profesor fue que de un tiempo a esta parte cada ola sucesiva de alumnos mostraba signos de falta de disciplina de varias clases. La cultura ha crecido más embrutecida, las demandas de la sociedad se han vuelto más transigentes, la cultura de la indulgencia más profunda, y todo esto condujo a un visible declive cultural. Muchos niños de aquellos que traían las estructuras más viejas manejaban la educación de sus hijos mejor y sus vidas también estaban bien ordenadas. Pero incluso así, hay una disminución del capital cultural en el que ya no vivimos. Y espero que las formas necesarias de estructura moral (y otras disciplinas) lo atenúen a tiempo, en ausencia de alguna clase de renovación cultural.

Pero, es la otra parte de la división cultural -en el reino "endoesqueleto"- que la pérdida del orden moral se ha demostrado más peligrosa. No sólo es que la derecha cultural, más dependiente de restricciones externas, sucumba más probablemente a los impulsos prohibidos, como los marinos que llegan a puerto. Más peligroso para la sociedad es que la particular naturaleza de la visión moral de derechas -su relativa crudeza y carácter punitivo- transforma los impulsos del animal humano en algo más oscuro.


Comentario: La adopción de un sistema de pseudomoralidad (ej.: los diversos sistemas de cristiandad, judaismo, islam, filosofía política hobbesiana, maquiavelismo, la teoría política de Strauss, etc.) actúa como una influencia patológica sobre los individuos con un nivel bajo de desarrollo emocional, impulsándolos a actuar en un nivel inferior al que lo harían bajo la influencia de un sistema moral real. Asimismo, su sugestibilidad a la autoridad da paso a las atrocidades que caracterizan a la patocracia en su estadio temprano.


Las órdenes frágiles tienden a ser más duras: la tiranía como la más segura manera de evitar la anarquía. Y, por consiguiente, un orden moral menos interiorizado, más frágil, tiende también a la dureza.

De este modo, la moralidad de los exoesqueletos tiende a denigrar la naturaleza humana que busca controlar. Esta moralidad tiende a ser más punitiva en su enfoque de control, contentos de invertir grandes sumas en un sistema penitenciario brutal (si tales castigos realmente sirven mejor a la sociedad, como ocurre con los delincuentes involucrados en asuntos de drogas), pasionalmente defensores de la pena de muerte, construyen una visión del mundo alrededor de una figura punitiva como Señor del Universo.

(Piensen en este fenómeno cultural de los recientes años: la controversia sobre La Pasión de Cristo del Mel Gibson)

Y cuanto más dura es la moralidad, más se lleva la interacción entre la demanda cultural y la naturaleza humana en forma de guerra, cuanto más oscuros se convierten los sentimientos dentro de la criatura humana socializada en esa moralidad, más los sentimientos dentro de la criatura humana se vuelven hacia la rabia (a las heridas infligidas), hacia un deseo de poder (para contrarrestar la impotencia de ser pequeño en un mundo que te ha declarado la guerra), y hacia un deseo de venganza (por todo el castigo y rechazo infligido).

La moralidad estricta de la derecha cultural, de este modo, engendra dentro del espíritu humano una especie de lobo. Un lobo como lo describía Shakespeare en Troilo y Crésida:
Entonces, todo se incluye en el poder,
el poder en voluntad, la voluntad en apetito,
y el apetito, como lobo universal,
secundado así doblemente por la voluntad y el poder,
debe a la fuerza hacer una presa universal,
y por último devorarse a sí mismo.
Y la misma moralidad estricta que permite a este lobo crecer, a su vez, cuando se mantiene intacto, ayuda a confinar esa bestia en su jaula.

Ese lobo -el ansia de poder y la rabia que busca venganza- siempre ha estado, y ha jugado un papel en las oscuras partes de la historia americana. Pero fue durante tiempo, más que ahora, custodiado para que no corriera a sus anchas.

La pérdida de la jaula de la moralidad social de América tiene un significado, por tanto, entre los endoesqueletos, pero otro más oscuro significado para los exoesqueletos. Es como si un barco fuera inclinado por la izquierda, pero es su parte derecha la que se moja.

No sólo es que se haya desatado en la derecha cultural, sino que se sueltan los impulsos que su estricta subcultura había oscurecido. (Una de las cosas que en el famoso pasaje de Carl Jung, escribió en los años anteriores a la subida al poder de los nazis, sobre "la bestia rubia levantándose en la prisión subterránea... amenazándonos con un golpe que traerá consecuencias devastadoras)

El lobo ahora rompió su jaula. Nosotros, en la contracultura, queríamos liberar, por ejemplo, las energías sexuales naturales de la criatura humana, también, de manera ignorante, debilitó los controles en el deseo de poder, de codicia o de auto-engrandecimiento. La moralidad resultante es de una pieza. Así también nuestra cultura.

"Haced el amor, no la guerra", cantábamos. Pero ahora, siendo indisciplinados en nuestra aproximación a los asuntos morales de hacer el amor, vivimos en un país que desafía todas las leyes internacionales en las guerras.

Ahora es el lobo quien gobierna América.

El retorno del Fascismo

El fascismo se levanta desde la sensación de que la elección está entre su tiranía y la mera anarquía.

No importa que los fascistas sólo brinden la anarquía del lobo encerrado, escondido bajo la bandera nacional, para rondar la sociedad. Ellos lo hacen desde los recintos del poder, y asientan la locura suficiente en la gente para que piense que les están trayendo orden.

Pero hay, en cualquier circunstancia, mejores opciones que no sean ni la tiranía ni la anarquía. Pero deben ser alcanzadas. El buen orden en el reino humano no se impone si no es a través de la sabiduría y el esfuerzo de la gente.

La tarea entonces es doble. No sólo quitar al lobo del poder, sino también ayudar a reconstruir la jaula, las estructuras de la moralidad que lo mantienen custodiado.

Idealmente, sería mucho mejor que simplemente "reconstruir" la jaula moral de una era anterior. Sería una mejora sobre esta permisividad, la cual ha soltado a estas fuerzas oscuras. Pero aún mejor sería encontrar un mejor medio de contención, incluso una forma más armoniosa de domesticación que no necesite abusar de la criatura que trae al pliegue social. Ese viejo orden estaba lejos de ser ideal.

Mucho de la contracultura reconoció, sin embargo, que fue incapaz de darse cuenta de que una revolución beneficiosa de verdad no se consigue por los sucesos de la Bastilla. Falló al reconocer que el movimiento de una cultura hacia lo siguiente, una forma más avanzada, es un proceso costoso y largo.

Lo que se necesita mientras llega el momento no es un deliberado rechazo de las viejas estructuras, sin reemplazo. Los endoesqueletos debemos entender más profundamente las estructuras que nos mantienen juntos. Debemos entender, eso es, que el endoesqueleto no está vacío.

Y, más, necesitamos entender que el endoesqueleto no viene de la nada. Es una internalización en la criatura que crece del orden que encuentra a su alrededor.

Y ningún esqueleto en absoluto es una receta para desmoronarse.