Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Los hallazgos de las fosas de pigmento después de la deforestación de la Isla de Pascua rechazan la teoría del colapso social anteriormente supuesta.
easter island

El tamaño real de las estatuas no se conoce con exactitud
Un nuevo estudio sobre la prehistoria de la Isla de Pascua (Rapa Nui) realizado por un equipo internacional de científicos y arqueólogos del Museo Moesgaard de Dinamarca, la Universidad de Kiel en Alemania y la Universidad Pompeu Fabra en España, ha descubierto fosas prehistóricas llenas de pigmento rojo en la Isla de Pascua.

Los investigadores revelaron que la producción de pigmento rojizo continuaba siendo un aspecto importante de la vida cultural de los habitantes de la isla, a pesar de los drásticos cambios en el ecosistema y el medio ambiente.

Una hipótesis anterior, presentada por Jared Diamond en el libro "Collapse" (2005), suponía que la eliminación de la vegetación y la superpoblación provocaron la erosión, la escasez de recursos y alimentos y, finalmente, el colapso de la sociedad.

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Andreas Mieth, Uni Kiel

La Isla de Pascua en el Pacífico sudoriental fue probablemente descubierta por los polinesios alrededor del siglo VIII o IX d.C. La isla es famosa por sus esculturas de piedra únicas llamadas Moai.
Los nuevos datos, sin embargo, presentados en la revista The Holocene, sugieren una historia diferente.

La Isla de Pascua es famosa por su arqueología y en particular por sus grandes estatuas de aspecto humano, los Moai. Sin embargo, el pueblo de la Isla de Pascua también produjo pigmento rojizo hecho de ocre rojo, que se ha encontrado aplicado en pinturas rupestres, petroglifos, Moais, así como en contextos de entierros arqueológicos. Si bien la presencia del pigmento era bien conocida, no se conocía bien la fuente y el posible proceso de producción.

En los últimos años, los arqueólogos han estado excavando y llevando a cabo estudios científicos en cuatro emplazamientos de fosas, que sugieren que había una producción de pigmento a gran escala en la isla.

Las fosas eran ricas en partículas muy finas de los óxidos de hierro hematita y maghemita, que tienen un color rojizo brillante. La geoquímica, los microcarbones y los análisis de fitolitos indican que los minerales se calentaban, posiblemente para obtener un color más brillante. Algunas de las fosas se cubrieron con una tapa, lo que indica que las fosas se utilizaron tanto para la producción de pigmentos como para el almacenamiento.

El Museo Moesgaard dirigió los análisis de fitolitos (ópalos pantanosos microscópicos) y diatomeas (algas microscópicas) de las fosas de la Isla de Pascua. El análisis de los fitolitos se realizó en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra, mientras que el análisis de las diatomeas fue realizado por el CREAF.

Los fitolitos son cuerpos de sílice microscópicos formados en y entre las células vegetales y las paredes celulares de las plantas vivas. Los fitolitos encontrados en las fosas de la Isla de Pascua provienen en su mayoría de las plantas de la subfamilia de las gramíneas Panicoideae. Esta presencia de plantas se interpreta como parte del combustible utilizado para calentar el pigmento.

Las fosas investigadas en la Isla de Pascua datan de alrededor del 1.200 al 1.650 d.C. En Vaipú Este, el sitio donde se encontraron la mayoría de las fosas, algunas se ubicaron sobre raíces de palma quemadas. Esto indica que la producción de pigmento tuvo lugar después de la limpieza y quema de la antigua vegetación de palmeras. También en otro lugar de la isla, Poike, se encontró una fosa encima de raíz de palma quemada.

"Esto indica que, aunque la vegetación de palma había desaparecido, la población prehistórica de la Isla de Pascua continuó la producción de pigmentos, y a una escala sustancial. Esto contrasta con la hipótesis anterior de que el despeje de la vegetación resultaba en un colapso social.

Si bien el alegato de Diamond a favor de la sostenibilidad sigue siendo totalmente pertinente, esto nos da nuevas ideas sobre la flexibilidad de las personas para hacer frente a las condiciones ambientales cambiantes", dice el arqueobotánico Welmoed Out del Museo Moesgaard, que ha sido responsable del análisis de los fitolitos de la Isla de Pascua.