Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Unas 240 personas han sido detenidas mientras los disturbios se extendían a al menos 10 municipios en Países Bajos, con la policía antidisturbios utilizando cañones de agua, porras, perros y caballos para disolver las revueltas y las reuniones no autorizadas contra las restricciones.

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© Reuters / Eva Plevier
Un agente de policía sujeta un perro durante una protesta contra las restricciones de Covid-19 en Ámsterdam, Holanda, el 24 de enero de 2021.
La policía se enfrentó el domingo, por segundo día consecutivo, a multitudes que desafiaban el toque de queda en La Haya, Ámsterdam, Eindhoven, Enschede, Venlo, Stein, Roermond, Oosterhout, Breda y otros lugares del país.

Al menos 190 personas, entre ellas menores, fueron detenidas sólo en Ámsterdam, donde unos 1.500 manifestantes se concentraron en la céntrica Plaza del Museo, según los medios locales.

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© Rob Engelaar / ANP / AFP
Un coche ha sido incendiado frente a la estación de tren de Eindhoven, el 24 de enero de 2021


Aunque la mayoría de los manifestantes eran pacíficos, algunos sentados en una explanada con sus pancartas, las autoridades declararon que toda la concentración era ilegal bajo las actuales normas de cierre por Covid, y la policía les dispersó por la fuerza utilizando cañones de agua y porras.

En Eindhoven, cientos de manifestantes se enfrentaron a la policía, lanzando fuegos artificiales y piedras contra los agentes y los furgones policiales, mientras que los policías montados en caballos cargaban contra la multitud y utilizaban gases lacrimógenos contra los manifestantes.

Mientras tanto, un grupo de alborotadores en Enschede intentó romper ventanas del Medisch Spectrum Twente, lo que obligó al hospital a pedir más seguridad.


Más tarde, se produjeron varios incendios en las calles de La Haya, y los protestantes incendiaron una motocicleta de la policía tras obligar a un agente a huir.


El alcalde de Venlo se vio obligado a emitir una orden de emergencia, después de que una turba recorriera las calles destrozando escaparates, disparando fuegos artificiales y lanzando piedras.


La policía militar holandesa fue desplegada para contener los disturbios en Stein y Roermond.

También se registraron múltiples actos de vandalismo en Oosterhout.

Las autoridades de las ciudades vecinas de Breda y Tilburg emitieron sendos decretos de emergencia, dando a la policía más poder para restaurar el orden público.


Anteriormente, tras los enfrentamientos del sábado por la noche, la policía detuvo a 25 personas, mientras que otras 3.600 fueron multadas por violar el toque de queda.

Una mujer es noqueada y dejada sangrando después de que un cañón de agua se le aplicara desde cerca

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© REUTERS/Eva Plevier
La policía utiliza un cañón de agua durante una protesta contra las restricciones impuestas para frenar la propagación de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Ámsterdam, Países Bajos, el 24 de enero de 2021.
En un vídeo supuestamente filmado durante la escaramuza, se puede ver a una mujer y a un hombre pasando por delante de un vehículo policial armado con un cañón de agua. El hombre se gira hacia el vehículo y levanta el brazo, posiblemente apuntando un teléfono o una cámara hacia la policía. El cañón de agua apunta inmediatamente a la pareja y dispara, alcanzando a la mujer. El impacto le arranca el sombrero y la empuja contra el lateral de un edificio, cayendo después al suelo.


Comentario: Los cañones de agua están prohibidos en algunos países precisamente por las graves lesiones que pueden causar.



Las imágenes tomadas momentos después muestran al hombre alejando a la mujer herida de la zona, con un lado de la cara cubierto de sangre. Se ve al hombre volverse brevemente hacia el cañón de agua e insultar a la policía mientras acompaña a la mujer a un lugar seguro.

El vídeo es una de las muchas chocantes escenas captadas por las cámaras durante los disturbios del domingo en todo el país. En La Haya, los alborotadores prendieron fuego a una motocicleta de la policía tras obligar a un agente a huir.

El primer ministro holandés condena las turbulentas protestas contra el toque de queda como "violencia criminal" y dice que las restricciones seguirán en vigor

El primer ministro holandés, Mark Rutte, ha declarado que el recién impuesto y mal recibido toque de queda nocturno debe mantenerse para frenar la propagación de Covid-19, condenando las protestas contra él como "violencia criminal" y prometiendo tratar a los participantes en consecuencia.


Comentario: El primer ministro sabe lo que es la criminalidad, teniendo en cuenta que todo su gobierno dimitió recientemente por un escándalo de subvenciones fiscales.


Las nuevas restricciones entraron en vigor el fin de semana, desencadenando una ola de violentas protestas en todo Países Bajos. En declaraciones a la prensa en La Haya el lunes, Rutte condenó los disturbios, insistiendo en que no eran una protesta propiamente dicha.

"Esto no tiene nada que ver con una protesta, es violencia criminal y la trataremos como tal", declaró Rutte, mientras reiteraba la necesidad de las restricciones.

El país entró el sábado por la noche en su primer toque de queda desde la Segunda Guerra Mundial. Las normas se incumplieron inmediatamente en varios lugares, y los manifestantes llegaron a incendiar un centro de test de Covid-19.

La violencia creció a lo largo del domingo y se extendió por todo el país. En la capital, Ámsterdam, una protesta masiva no autorizada derivó rápidamente en enfrentamientos entre la multitud que se oponía al toque de queda y las fuerzas del orden, con manifestantes que intentaron levantar barricadas en las calles, prender fuego a objetos y lanzar diversos proyectiles a los agentes.

Aunque las autoridades holandesas emplearon un enfoque más relajado para manejar la pandemia en comparación con la mayoría de los países del mundo a lo largo de 2020, la situación cambió en diciembre, cuando los casos de Covid-19 aumentaron y el gobierno empezó a poner en marcha medidas más estrictas.

El recuento de coronavirus en el país, cuya población supera los 17 millones de habitantes, se acerca constantemente al millón, mientras que más de 13.500 personas ya han sucumbido a la enfermedad.