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Pasajeros observan las pantallas donde informan sobre la reprogramación o suspensión de sus vuelos en Buenos Aires.
El tráfico aéreo en los principales aeropuertos de Argentina podría continuar afectado por algunas semanas más debido a la nube de ceniza volcánica proveniente de Chile, en la mayor disrupción del tránsito aéreo en la historia del país.

Cientos de vuelos debieron ser cancelados desde que el complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle entrara en erupción a inicios de junio, desprendiendo una alta pluma de cenizas que cubrió el sur y centro de Argentina y llegó hasta Australia.

"Lo que sabemos es que la intensidad de la erupción, o sea la cantidad de material que emite viene bajando, pero no hay manera de predecir cuánto tiempo puede durar eso (...) Es esperable que dure por algunos días o semanas", dijo Gustavo Villarosa, vulcanólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina.

En los últimos días, los principales aeropuertos de Buenos Aires estuvieron operando intermitentemente, mientras que varias terminales en la Patagonia permanecen sin vuelos desde hace más de un mes. El tráfico aéreo en Uruguay también fue afectado por las cenizas, que pueden ser abrasivas para algunos componentes de los aviones

Por el fuerte crecimiento del turismo en los últimos años y la Copa América de fútbol que se disputa en el país, la interrupción en el tráfico aéreo que generó la erupción del volcán es la mayor en la historia, indicó una fuente de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) bajo condición de anonimato.

Aerolíneas Argentinas, la chilena LAN, las brasileñas TAM y Gol, o las australianas Qantas Airways Ltd y Virgin Australia y la estadounidense American Airlines son algunas de las aerolíneas que debieron suspender vuelos por las cenizas.

"Es impredecible cuánto vaya a durar, pero hay una proyección de decaimiento de la intensidad eruptiva, por lo tanto podríamos inferir hipotéticamente que esto va a terminar en un tiempo relativamente breve", dijo José Antonio Naranjo, vulcanólogo de la Universidad Católica de Chile.

"La ceniza es muy finita, y es dispersada de manera muy sencilla y no cae. Ese es el hecho significativo, es tan fina que no cae, no tiene el suficiente peso para caer", agregó para explicar por qué es difícil de predecir su comportamiento. De acuerdo con el director del centro de aviso de ceniza volcánica de Argentina, Carlos Benítez, el comportamiento de la nube es difícil de predecir.

"Una cosa es la pluma (ceniza), y eso sí tiene muy buena proyección (...). Lo que no se puede saber es la que se levanta del piso y la que se queda abajo. Puede haber momentos en que eso no actúe y momentos en que sí", dijo.