frío
© Laboratorio Nacional de DOE / Lawrence Livermor
Benjamin Santer, científico del Laboratorio Lawrence Livermore National y su grupo de montañismo ascienden el monte Santa Helena a través de la "Ruta Dogshead" en abril de 1980, un mes antes de su gran erupción. Este grupo fue el último en llegar a la cumbre del monte Santa Helena, antes de su gran erupción que mayo. Una nueva investigación de Santer y sus colegas, muestra que las erupciones volcánicas contribuyen al enfriamiento reciente "hiato".
El estudio, dirigido por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de Estados Unidos encontró pruebas que avalan la influencia de las erupciones volcánicas en el enfriamiento global del planeta durante la primera década del siglo 21.

El enfriamiento compensó parcialmente el calentamiento producido por los gases de invernadero.

A pesar de que los gases de efecto invernadero y el contenido total del calor del océano aumentaron, la temperatura media global en la superficie del planeta y en la troposfera (parte más baja de la atmósfera de la Tierra) no se elevó mucho desde 1998. Esto derivó en una suerte de "desaceleración" o "pausa".

El nuevo estudio afirma que las erupciones inyectan gas dióxido a la atmósfera. Si las erupciones son lo suficientemente grandes para que el dióxido alcance la estratosfera (la capa por encima de la troposfera), entonces el gas forma pequeñas gotas de ácido sulfúrico. Éstas refractan parte de la luz solar entrante al espacio, enfriando la superficie terrestre y la atmósfera inferior.

"En la última década, la cantidad de aerosol volcánico se incrementó en la estratosfera, así que hay más luz solar que está siendo refractada al espacio", dijo en un comunicado Benjamin Santer, científico climatólogo del Lawrence Livermore National Laboratory, quien es el autor principal del estudio. "Esto creó un enfriamiento natural del planeta y palió en parte el aumento de las temperaturas en la tierra y en la atmósfera, producido por los humanos".

Desde el inicio de la revolución industrial hasta 2012, aumentaron los gases de invernadero en la atmósfera. Éstos tienen el efecto opuesto a las erupciones, calentando la troposfera y enfriando la estratosfera. Los investigadores dicen que la mayoría de los modelos climáticos no han sabido explicar con precisión el efecto de las erupciones.

"La reciente desaceleración en la superficie observada y el calentamiento de la troposfera es una fascinante historia de detectives", dijo Santer. "No hay un solo culpable, como algunos científicos han afirmado. Hay múltiples factores que están implicados. Uno es el efecto de enfriamiento temporal del factor climático interno. Otros factores del enfriamiento en el siglo 21 son la influencia externa a la actividad volcánica, como un mínimo inusualmente bajo y largo en el último ciclo solar, y también un aumento de las emisiones de dióxido de azufre en China".

"El verdadero desafío científico es obtener cálculos cuantitativos en función de lo que aporten cada uno de estos factores a la desaceleración", agregó.

Según el laboratorio, los investigadores realizaron dos pruebas estadísticas diferentes para determinar si las recientes erupciones volcánicas guardan relación con los efectos del enfriamiento, y pueden ser diferenciados de la variabilidad intrínseca del clima.

El equipo encontró evidencias de correlaciones significativas entre las observaciones de aerosoles volcánicos y estimaciones de satélites sobre la temperatura de la troposfera inferior, así como de la luz solar refractada al espacio por las partículas de aerosol.

"Esta es la evaluación más completa sobre la influencia de la actividad volcánica en el clima durante la primera década del siglo 21", dijo la coautora Susan Solomon, profesora de química atmosférica y ciencia climática del Ellen Swallow Richards de MIT. "Evaluamos la influencia de los volcanes en la temperatura de la troposfera y encontramos que sin duda han jugado un papel en mantener la tierra más fría".