El secretario de Estado, John Kerry, y los medios de EE.UU. llevan a cabo una táctica de hipocresía abundante hablando de los acontecimientos en Ucrania y Venezuela. Es una línea empleada desde hace tiempo, sostiene el periodista Patrick Smith.
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© REUTERS Kevin Lamarque El impresentable y mentiroso secretario de Estado en EEUU, John Kerry.
En una rueda de prensa el pasado domingo, hablando del papel de Rusia en los acontecimientos en Crimea, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, acusó a Moscú de tomar el control de la península en el marco de la última escalada de la crisis de Ucrania, con decenas de medios occidentales haciendo eco y coro de declaraciones similares de otros políticos norteamericanos. Kerry hizo hincapié en que no se puede en el siglo XXI comportarse a la manera del siglo IXX y efectuar "la invasión de otro país con un pretexto totalmente falso".

El periodista estadounidense Patrick Smith ha calificado las palabras de Kerry como "hipocresía sin límite", acompañadas por "pura ignorancia y presunción".

El analista político opina que la mencionada declaración del secretario de Estado forma parte de una campaña dirigida a persuadir al mundo de que la política del presidente ruso Vladímir Putin respecto a Ucrania supone una intrusión injustificada en los asuntos de una nación que lucha por encontrar su camino hacia un sistema de gobierno rehecho en el modelo liberal de las democracias occidentales.
"Esta es la parte explícita. Y la implícita son las 'manos limpias' de los políticos norteamericanos y europeos y el amplio apoyo de que goza el gobierno provisional que se nombró a sí mismo, después que el presidente Víktor Yanukóvich fuera perseguido hasta la frontera con Rusia", explica el periodista.
Smith añade que ese "tonto comentario de Kerry es uno entre otros incontables que están a servicio" de la versión de los acontecimientos que está promoviendo Occidente.

Aún más, el periodista señala que por segunda vez en menos de un año el mundo está presenciando una intervención norteamericana que queda en evidencia en las redes sociales, nada que ver con los tiempos antiguos, cuando Washington socavó a Mosaddeq en Irán, a Árbenz en Guatemala o, más tarde, a Allende en Chile y el mundo tuvo que esperar años antes de que la verdad sobre el papel nocivo de EE.UU. fuera descubierta debajo de un montón de propaganda y mentiras, con las que fueron tapadas rápidamente en los tiempos de esos eventos.

Smith especifica que el rotativo 'The New York Times', fiel servidor de la Casa Blanca, se deslizó de la dirección indicada por el Estado una sola vez, cuando publicó la noticia de la llamada telefónica de Susan Rice, la principal asesora de Seguridad Nacional del presidente Obama, a El Cairo, aconsejando a los generales ir adelante con el plan para deponer al presidente Mohammed Morsi, quien fue derrocado pocas horas después.

A excepción de este único desliz, el periódico norteamericano junto con sus colegas occidentales cubre los acontecimientos recientes en Ucrania y Venezuela al dictado de Washington.