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Pobladores de Neunstetten-Altmuehl, Baviera del Norte, observan como el río se sale su cauce.
Cuando suben las temperaturas, la nieve se derrite y los ríos alemanes se desbordan: los expertos advierten que el Rin y el Mosela son apenas los primeros en amenazar con sus aguas a quienes viven cerca de sus orillas.

El invierno llegó anticipadamente a Alemania y el frío que trajo consigo fue tan intenso que hasta los amantes de la nieve se sorprendieron rogando por temperaturas más clementes. Ahora, el hielo y las masas de nieve que se acumularon en todos los rincones de la geografía germana se derriten debido al ascenso de las temperaturas, obligando al país a prepararse para posibles emergencias causadas por el desbordamiento de sus ríos.

Este 8 de enero tuvieron lugar las primeras inundaciones en el suroeste de Alemania. En Cochem, una ciudadela del Estado federado de Renania-Palatinado, el agua invadió la planta baja de varios edificios y la represa de Zell, cerca de Cochem, no pudo retener las aguas del río Mosela. "El Mosela está saturado de punta a punta", comentaba un funcionario de la policía de la ciudad de Trier.

En Coblenza, que está situada a ambos lados del río Rin, justo donde confluye con el Mosela, las aguas alcanzaron los seis metros de profundidad y los bomberos comenzaron a construir muelles en la ciudad. Las aguas suben en toda Alemania En la mañana del sábado, a la altura de Colonia, el Rin alcanzó los 6,70 metros; según las autoridades pertinentes, el río crece diez centímetros cada hora y alcanzará su punto más alto - alrededor de los nueve metros - el martes 11 de enero.

En Coblenza se espera que llegue a los ocho metros. Sin embargo, también en el este de Alemania aumenta el volumen de los ríos: en los Estados federados de Turingia y Sajonia-Anhalt ya se han reportado desbordamientos. A la altura de Hohensaaten-Finow, el Óder alcanzó los 7,54 metros - el segundo valor más alto jamás medido en esa localidad - mientras los barcos rompehielos se esmeraban en mantener despejada su desembocadura en el mar Báltico.

Las autoridades de Baviera, Hesse, Baja Sajonia y Bremen se vieron en la necesidad de cerrar calles ante el peligro de inundaciones inminentes. Desde el viernes 7 de enero está paralizado el tránsito de barcos por los ríos Mosela y Neckar.

Fuertes y duraderas lluvias caídas en últimas semanas, acompañadas por el deshielo de la espesa capa de nieve, hicieron desbordar los ríos alemanes e inundar amplias áreas a lo largo de los ríos Rin y Mosela dejando víctimas.

En la ciudad de Coblenza, situada en el cruce de los ríos Rin y Mosela, ya se encuentran inundados varios sótanos de casas así como el famoso "Rincón Alemán", un conjunto conmemorativo con una estatua del emperador alemán Guillermo I montado a caballo.

Se estima que el próximo lunes el nivel del agua suba hasta los 8 metros. Persiste la amenaza de inundación de la parte histórica de la ciudad y se ha complicado al máximo la situación en la zona de Mosela donde están inundadas cerca de 100 casas. En Zell y Cochem, las aguas sobrepasaron los diques de protección.

La navegación en la ciudad de Colonia, donde el nivel del Rin alcanzó 8,3 metros, está totalmente paralizada. Según información del Centro Local de Protección Contra Inundaciones, a lo largo del río Rin están montados diques protectores que permiten aguantar la subida del nivel del agua hasta los 9,2 metros.

En algunos suburbios de Colonia, así como en otras partes del país, la gente puede moverse solo en lanchas.

Un hombre de 50 años murió ahogado el sábado tras caer de su kayak en un afluente del Rin, el Enz.