Desde el gobierno de Rafael Correa lanzaron una campaña para evitar la epidemia; mientras tanto, sigue la búsqueda de sobrevivientes.
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El terremoto de magnitud 7,8 sacudió Ecuador el sábado 16 de abril
Sin dudas era algo que podía ocurrir. Luego del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que sacudió Ecuador el 16 de abril, y en medio de los grandes destrozos que provocó, las autoridades temían que las consecuencias pudieran incluso ser más devastadores que el terremoto mismo, que dejó cerca de 700 muertos y miles de heridos.

Ahora, a más de dos semanas del sismo, llegaron las lluvias y con ellas muchos problemas: los refugios que fueron improvisados por todas partes se vieron afectados por el agua, que se acumuló en baldes, en zanjas, en huecos de ladrillos, de acuerdo a una nota publicada por el diario ecuatoriano El Comercio.

La cuestión no es meramente un problema habitacional, sino también sanitario. Es que esas acumulaciones de agua pueden convertirse en criaderos del mosquito aedes aegypti, que transmite varias enfermedades, entre ellas dengue y zika, las más populares en el continente.

Ante esta situación, las autoridades del gobierno de Rafael Correa llevan adelante un programa para fumigar posibles focos. Pero no es esto lo único que tienen que tener en cuenta desde la cartera sanitaria dado que días atrás, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió sobre una posible expansión de esos virus, y también de enfermedades como la hepatitis A o brotes de gastroenteritis y gripe.
"Desde el terremoto del 16 de abril hasta el 27 del mismo mes, se han diagnosticado 129 brotes epidemiológicos, según el Informe Epidemiológico publicado por el MSP, solo en Manabí. De estos, el 22% (29) corresponden a dengue sin signos de alarma, 21% (28) a neumonías, 13% (17) a dengue con signos de alarma, entre otros", advierte la nota del diario ecuatoriano.

El gobierno ya tiene un plan: con el objetivo de frenar este posible avance, el Ministerio de Salud Pública desarrolla el Plan de Intervención para la Prevención y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores en las Zonas Afectadas por el Terremoto. A través de este, entregará mosquiteros y liderará una campaña de prevención en albergues y refugios. La idea es que los brigadistas hablen con los damnificados para que comprendan la importancia de no tener agua acumulada. Además, se practican chequeos médicos.