"El despliegue de tanques de EEUU en Europa parece otra aventura geopolítica al estilo vaquero", opina Alexandr Jrolenko, columnista de RIA Nóvosti.

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Los tanques estadounidenses en el puerto alemán Bremerhaven.
Solo durante el mes de enero, el Pentágono tiene previsto aumentar su contingente militar en Europa desplazando a la UE 4.000 soldados y 2.000 unidades de maquinaria bélica. Al mismo tiempo, los medios informan de que ya hay 3.600 tanques estadounidenses desplegados en el teatro de operaciones europeo. Estas acciones se justifican desde Washington por las peticiones de los aliados de EEUU en la región, señala Jrolenko.

El periodista recuerda que durante la cumbre de la OTAN de julio de 2016, Letonia, Lituania, Estonia y Polonia solicitaron acoger en su territorio batallones multinacionales de forma rotativa. La solicitud fue aprobada. Sin embargo, originalmente se trataba de batallones de alrededor de 500 personas, y no de miles de tanques.

Al mismo tiempo, el autor comenta que las divisiones de tanques estadounidenses están destinadas a defender un frente de unos 20 km de ancho. Es decir, cuatro brigadas cubrirían unos 80 km de frente, mientras que el frente potencial de Europa del Este es de unos 1.500 km.

"Obviamente, para la defensa de la UE, cuatro brigadas internacionales de la Alianza en Europa del Este son inútiles", enfatiza el periodista.

Según los expertos militares de EEUU, la clave del éxito a la hora de combatir reside en el uso de armas con una alta potencia de fuego y en la fuerza de choque y la capacidad de movimiento —priorizando las acciones ofensivas—.
"Tal vez los tanques estadounidenses se concentraron en Polonia para realizar un gran avance en un tramo estrecho del frente, por ejemplo, en el Donbás ucraniano".
De acuerdo con las experiencias previas, estas brigadas del Ejército de EEUU avanzarían unos 6 o 10 km en el frente y romperían la defensa escalonada en un tramo de hasta 3 km. "Para provocar una nueva escalada de la guerra civil en Ucrania, una brigada de tanques estadounidenses es suficiente. Solo hace falta encontrar un pretexto para la intervención —o la 'contención' de Rusia—", argumenta Jrolenko.

El autor reconoce que muchos políticos europeos consideran a Alemania como el ancla de la estabilidad de la UE y están indignados por el traslado de tanques estadounidenses al país germano y al este de Europa. El representante del partido La Izquierda en el Bundestag Alexander Noah afirmó que la OTAN busca la confrontación con Rusia con el fin de justificar su propia existencia tras su fracaso en Oriente Próximo.

"No obstante, en general, la opinión pública europea está protestando débilmente, mientras que la 3ª Brigada de la 4ª División de Infantería del Ejército de EEUU se está trasladando rápidamente a las fronteras de Rusia", observa el columnista.

Anteriormente, el canciller ruso Serguéi Lavrov declaró: "La OTAN se aparta de un diálogo profesional con Rusia". Moscú ha criticado en repetidas ocasiones la política de Bruselas y Washington de socavar la estabilidad estratégica en Europa.

"Teniendo en cuenta los deseos de los 'halcones' estadounidenses de romper el pacto fundamental Rusia-OTAN y convertir a Alemania en una base antirrusa del bloque europeo, la única ancla de estabilidad en Europa ha sido y sigue siendo Rusia", declara Jrolenko.

La visión desde Washington

El presidente del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, el ex subsecretario y embajador de EEUU en Rusia (2005 — 2008), William Burns, escribió en The New York Times:
"Rusia, que inicialmente esperaba una asociación estratégica con EEUU, finalmente, empezó a intentar poner fin al actual orden mundial, según el cual EEUU le daba un papel subordinado a Rusia. La realidad es que en el futuro próximo, nuestras relaciones con Moscú se mantendrán como las de dos rivales y, a veces, enemigos".
"Por supuesto, en Washington, no a todos les gusta hablar en igualdad de condiciones con otros países. El orden mundial más cómodo es el que garantiza a los estadounidenses la permisividad y la impunidad. Ni hablar de la desagradable necesidad de compartir mercados y recursos con las 'potencias regionales' desobedientes", señala el periodista.

La cuestión principal que se plantea el 'establishment' estadounidense es: "¿Qué hacemos ahora? Rusia sigue siendo demasiado grande, orgullosa y poderosa como para ignorarla, además de ser la única potencia nuclear comparable por su fuerza con EEUU", según The New York Times.

Jrolenko opina que las sanciones antirrusas y el traslado de los tanques de EEUU a Europa es una respuesta detallada a esta pregunta.

Según el columnista, la publicación de The New York Times refleja el problema clave de la "contención" de Moscú, esto es:
"Centrarse en Ucrania, país cuyo destino, en un futuro próximo, va a determinar el destino de toda Europa y de Rusia".
"Ni más ni menos. Está claro que los estadounidenses no tienen la intención de dejar de lado una herramienta tan providencial. Se trata de ayudar a los líderes de Ucrania a construir un sistema político eficaz, lo que supuestamente impide hacer Rusia".
Parece que algunos "sabios" de Washington no aprendieron nada de los fracasos de la construcción del Estado —desde el exterior— en Afganistán, Irak y Libia, comenta el autor.
"No es casualidad que la población de los países occidentales tenga miedo a una Tercera Guerra Mundial, mientras que el 64% de los encuestados en EEUU cree que es inevitable".
Según Jrolenko, Rusia sigue siendo uno de los elementos dominantes de la política exterior de EEUU, vista como excesivamente agresiva. Sin embargo, el presidente electo Donald Trump calificó de "beneficiosas" las buenas relaciones ruso-estadounidenses.

En este sentido, Trump es apoyado por muchos miembros de su partido y millones de estadounidenses. "Esto nos da esperanza, a pesar de los desesperados intentos de los salientes 'perdedores amargados' por involucrar a medio mundo en una vieja confrontación con Rusia", concluye el periodista.