El concepto de madurez es algo abstracto. Normalmente se utiliza para describir la seguridad que una persona tiene a la hora de enfrentarse al día a día. Es la tranquilidad que puede tener una persona a la hora de afrontar adversidades y situaciones. Una persona madura siente y padece, pero no se alarma fácilmente, lo integra como parte de lo que le toca vivir.

Por supuesto alguien maduro no está siempre calmado y también mete la pata en sus decisiones o actitudes como cualquiera. La madurez implica tener criterio propio a la hora de opinar o decidir qué hacer ante una determinada situación.

© Desconocido
La descripción de una persona madura tiene mucho que ver con la descripción de alguien resiliente. Una persona que tiene elevada resiliencia, es alguien que al afrontar adversidades es capaz de fortalecerse y crecer personalmente.

Una persona con gran madurez es alguien que tiene gran parte de estas características:

Capacidad empática.
Es capaz de ponerse en el lugar de otros, pero no siempre se deja llevar por cómo se sienten. Es una variable importante pero no elimina su propio criterio.

Capacidad elevada para esforzarse y exigirse. Una persona madura es capaz de esforzarse y exigirse para perseguir sus metas. Las alcanza debido a que no se derrumba fácilmente ante el malestar, ya que lo integra como una parte inevitable de la vida. Esto hace que las adversidades se conviertan en retos y no en algo insalvable e insoportable.

Reconoce la necesidad de apoyo, es decir que alguien maduro no es quien siempre es capaz de demostrar que tiene la calma, o que tiene la respuesta perfecta para cada problema. Tendrá mayor o menor conocimiento de las soluciones, pero la realidad es que es capaz de vivir con sus limitaciones.

Llena su vida de actividades de ocio, normalmente las actividades incluyen momentos de intimidad y momentos grupales. Una persona madura no necesita estar todo el tiempo relacionándose con otras personas. Normalmente el tiempo privado está lleno de retos y acciones que ponen a prueba las habilidades de la persona.

Tiene capacidad autocrítica. Puede reflexionar sobre sus errores o sobre lo que puede hacer mejor. Esto potencia relaciones sociales menos competitivas, y aumenta la capacidad de mejora.

¿Cómo se aumenta la madurez?

La mejor manera de potenciar la madurez es estando dispuestos a vivir experiencias. Las personas que se enfrentan a muchas situaciones diferentes y se exponen a sus consecuencias, descubren dónde están los límites tolerables. Es fácil que al percibir malestar ante una situación de incertidumbre, hagamos por resolver y/o alejarnos lo antes posible de ese malestar. Es una respuesta normal e incluso sana, pero el hecho es que las personas que viven muchas situaciones diferentes a lo largo de los días se conocen mejor, y son más capaces de ver qué es lo siguiente que va a pasar. Si hablamos con una persona que ha cambiado varias veces de trabajo, probablemente veamos en ella mayor calma que en otra que se encuentra por primera vez haciendo frente a un cambio de empresa. Sus experiencias previas le dan madurez y mayor criterio para afrontar sus nuevas etapas.

Las personas con tendencia a la evitación, acumulan menor aprendizaje y por tanto suelen tener niveles de madurez mucho más bajos. Por el contrario el vivir impulsivamente emociones y cambios, no tiene que aportar más madurez. El efecto suele ser el opuesto. El exceso de experiencias vividas impulsivamente no permite interiorizarlas y avanzar en el proceso de madurez.