Hay muchos más cometas grandes y potencialmente peligrosos que se acercan a la Tierra a través del espacio de lo que los científicos habían pensado, sugiere un nuevo estudio.
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La investigación ha sido dirigida por James Bauer, profesor de la Universidad de Maryland (EEUU), y ha sido publicada en The Astronomical Journal. Bauer analizó los datos recopilados por la nave espacial Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA.

"Los cometas viajan mucho más rápido que los asteroides. Algunos de ellos son muy grandes", explica la coautora del estudio, Amy Mainzer, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en Pasadena (California, EEUU).

Según ella, las investigaciones de este tipo ayudarán a definir qué tipo de peligro pueden presentar los cometas a largo plazo.

Los astros de este tipo se dividen en dos grupos: los de período largo y los de la familia Júpiter. Se cree que los cometas de la primera categoría surgen en la lejana Nube de Oort, una esfera de cuerpos helados que se halla a una distancia de 300.000 millones de kilómetros del Sol. Estos cometas habrían sido arrancados hacia el Sol por las interacciones gravitatorias con otros habitantes de la Nube de Oort hace millones de años.


Si consideramos a la Enana Marron/La gemela de sol dentro de la ecuación, tenemos un factor de importancia en lo que respecta a los objetos que entran a la heliósfera, ya que se ha teorizado que este objeto tiene una órbita de aprox. 3600 años y entra y sale del espacio "delimitado" por la Nube de Oort y "lanza" su contenido rocoso (como asteroides) hacia el sistema solar.


No obstante, los cometas de la familia Júpiter son muy diferentes. Se encuentran relativamente cerca del Sol, completando una vuelta alrededor del astro en menos de 20 años. Se denominan así porque la poderosa gravedad de Júpiter ha dado forma a sus órbitas.

Los datos del WISE revelan una inesperada abundancia de cometas de largo período. Por ejemplo, durante ocho meses, el triple de estos objetos que los científicos habían predicho pasó al lado del Sol.

El equipo del estudio también determinó que los cometas de largo período son hasta dos veces más grandes que los de la familia Júpiter.