Frente a un otoño caracterizado por la sequía, el invierno 2017/2018 será recordado por las abundantes nevadas en el Pirineo, que encara la primavera con valores históricos en su reserva de nieve. En ella se confía, más que en la lluvia, para aliviar la sed de los embalses cuando se produzca el deshielo. El primero podría llegar hoy mismo, pues se esperan importantes precipitaciones, de hasta 40 litros por metro cuadrado en 12 horas, en el norte de la provincia de Huesca.
espesor de nieve en el refugio de la Renclusa.
© Toño Torres
Dos de los guardas, ayer, tras medir el espesor de nieve en el refugio de la Renclusa.
La Agencia Estatal de Meteorología tiene activados avisos por lluvias, deshielos y aludes. El riesgo de avalanchas afecta especialmente a los macizos del Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza. El nivel de peligro es "notable" en estas comarcas por debajo de 2.000 metros (3 sobre 5) y "fuerte" por encima de esa cota (4).

La cota de nieve está hoy en 2.300 metros y se podrían acumular más de 40 cm, especialmente en el Sobrarbe, llegando incluso a superar los 60 cm. Un manto que se sumará a los abundantes espesores que ya hay en la cordillera. Desde 2002, cuando la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) empezó a realizar estimaciones de nieve, no se registraban valores tan altos. En la cuenca del río Aragón, es el segundo mejor dato de la serie histórica, solo por detrás del invierno 2014-2015, lo mismo que en la del Noguera-Ribagorzana, donde las cifras actuales únicamente se superaron en 2003. En las del Gállego, el Ara, el Cinca y el Ésera el periodo 2017-2018 es el de mayor acumulación desde que se tienen registros hace 16 años.

El Pirineo supone la mitad de la reserva de toda la cuenca del Ebro. Las seis subcuencas aragonesas almacenan 1.342 hectómetros cúbicos de agua equivalente, un 62% más que la medida de los cinco últimos años (829 hm3) y un 46% más que el pasado invierno (918 hm3). La mayor reserva está en la zona oriental, en el río Ésera, seguida del Aragón, el Cinca, el Gállego, el Noguera-Ribagorzana y el Ara.

Estas cifras permiten a los usuarios de los embalses ser optimistas, como los agricultores de las 108.000 hectáreas del Canal de Aragón y Cataluña, que han comenzado a regar sin prorrateos. La actual reserva de nieve permitiría llenar tres veces el embalse de Mediano. Eso sí, no toda llega a los ríos, pues entre un 40 y un 60% se ventea, se sublima o pasa al subsuelo.

Tres metros en las estaciones

También es visible en las estaciones de esquí. Las cuatro del Pirineo superan los 2,5 m en sus cotas más altas y Candanchú incluso alcanza los 3 m. Y en los refugios. La Renclusa daba ayer 3,16 m. Los guardas Toño Torres, Iñaki Pérez y Miguel Ángel Gomollón salieron a medir el espesor con una sonda pero no llegaba al fondo, porque en zonas expuestas se acumulaban hasta 4 m.

La CHE no se atreve a confirmar que sea el invierno con más nieve, "pero sí uno de los que más". Y es que, según precisa José Ramón Sánchez, técnico de Hidrología, realizan "estimaciones" a partir de un modelo matemático (el Aster) con datos de pluviómetros y termómetros, no con cálculos directos. "Al haber optimizado las medidas en los últimos años, quizá estamos captando más nieve", aclara.

La información sirve para ayudar en la toma de decisiones de cara a la explotación de los embalses. Un ejemplo sería Yesa, al 86% de su capacidad, que con el deshielo recibirá importantes aportaciones, ya que la zona del río Aragón es la que tiene mayor reserva nival. Además, la nieve es "más densa, más compacta, con más agua", lo que favorecería el deshielo, explica el delegado de la Aemet en Aragón, Rafael Requena; y hay más superficie porque ha nevado en cotas más bajas, entre 1.000 y 2.000 metros, que funde más rápidamente.