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Apretón de manos entre Sarkozy y Berlusconi.
El ministro del Interior alemán, Hans-Peter Friedrich, se ha manifestado a favor de la modificación del Tratado Schengen, según la propuesta consensuada este martes por Francia e Italia para dotarlo de "nuevas cláusulas que permitan adaptarlo a las nuevas exigencias".

Así lo ha confirmado un portavoz de Interior al que cita el diario Frankfurter Allgemeine. Al menos en casos extremos, las fronteras en el interior del espacio Schengen deben ser de nuevo susceptibles de controles, según la postura alemana al respecto, de forma que prácticas que hasta ahora se venían llevando a cabo como excepciones de la regulación, pasen a ser actuaciones más simplificadas y rutinarias.

Alemania, eso sí, subraya que la libertad de movimientos de los ciudadanos Schengen no debe resultar perjudicada y reitera su compromiso con el espíritu del Tratado, indicando que las modificaciones tendrían efectos limitados sobre los ciudadanos que no pertenecen a los países Schengen.

El ministro Friedrich ya se había manifestado anteriormente en contra de los permisos temporales de residencia que el Ejecutivo italiano ha decidido entregar a los inmigrantes tunecinos, que les permitirían viajar libremente y sin control por la zona Schengen. El gobierno alemán considera que tales permisos "son contrarios" al espíritu del Tratado y sugiere cambios en el Tratado como reacción a la decisión de Berlusconi.

Alemania considera necesario recuperar en el espacio europeo el control sobre los flujos demográficos y el Ministerio de Interior de Berlín, encargado de lidiar con un nuevo tipo de terrorismo internacional que se beneficia de la porosidad de las fronteras, está especialmente sensibilizado a la necesidad de establecer controles fronterizos que impidan a los terroristas preparar los atentados en un país para ejecutarlos en otro.

El secretario de Estado de Interior, Ole Schröder, considera que "los tunecinos a los que el gobierno italiano otorga permiso de residencia son claramente refugiados económicos", una condición que no recoge el Tratado.

Berlusconi, con su política sobre refugiados, ha causado además airadas reacciones en la Unión Cristiano Demócrata, el partido de Merkel. Günter Krings, encargado de las relaciones internas del grupo parlamentario, ha declarado recientemente que "Roma utiliza métodos de chantaje que conocemos únicamente de la mafia", en relación al asunto de los visados.

El ministro de Interior del estado federado de Baja Sajonia, Uwe Schünemann, ha reclamado incluso que la UE retire las ayudas solicitadas por Roma para gestionar la llegada de más de 25.000 tunecinos que han emigrado a Italia desde principios de 2011.