Desprendimientos en Monrepós

Desprendimientos en Monrepós
El hundimiento de un tramo de 50 metros de longitud por 20 de anchura, equivalente a algo menos de la mitad de un campo de fútbol, cortó ayer la carretera de Monrepós (N-330), el principal acceso al Pirineo aragonés. Ello obligó a desviar todo el tráfico del puerto, que soporta una intensidad media de 6.425 vehículos diarios (cifra que se duplica muchos fines de semana y puentes festivos), por la A-132 (Huesca-Puente la Reina por Ayerbe), que el día anterior ya estuvo cortada tres horas a la altura de Murillo por un desprendimiento tras las intensas lluvias.


El corrimiento de la ladera se ha producido a la altura de los kilómetros 603 al 604 de la N-330 en el puerto de Monrepós y ha afectado a la calzada en la cara norte, a la altura del desvío de Caldearenas.

Una solución provisional que se mantendrá de momento 'sine die' ya que los técnicos de Fomento seguían analizando las causas del deslizamiento y no pudieron poner plazos, ni siquiera estimativos, sobre cuándo se podría reabrir Monrepós. Hoy se celebrará una reunión en la Delegación del Gobierno para intentar avanzar.


Desprendimientos en Monrepós

Desprendimientos en Monrepós
Según informaron fuentes del Ministerio, la primera alerta saltó entre las 2 y las 3 de la madrugada, cuando los servicios de conservación informaron de que se había abierto una pequeña grieta en la calzada a la altura del punto kilométrico 602,5, a un kilómetro del alto (situado a 1.262 metros). Se trata del tramo de tres carriles de la cara norte (dos de subida y uno de bajada) que se construyó hace unos 30 años.

Dada la previsión meteorológica de que las lluvias iban a continuar todo el día, desde el Ministerio dieron instrucciones para que se vigilara la evolución de la grieta. Así, sobre las 8.00, los operarios detectaron una brecha de unos 15 centímetros "que nos alarmó mucho más", explicó el jefe de la Demarcación de Carreteras en Aragón del Ministerio de Fomento, Rafael López Guarga.

Por ello, se decidió restringir el tráfico permitiendo el paso de vehículos de forma alternativa mediante señales manuales. Sin embargo, las grietas fueron aumentando en número y tamaño (longitudinalmente y transversalmente) por lo que a las 9.30 se cortó el paso de camiones y autobuses "porque con las vibraciones que producen estos vehículos convenía que no pasasen". Y a las 11.30 la situación ya se volvió "peligrosa" y se optó por cerrar el puerto a todo tipo de vehículos. "Viendo la evolución de las grietas desde primera hora de la mañana se ha considerado oportuno y prudente llevar a cabo un corte total por seguridad ya que el estado de la calzada no permitía circular", argumentó la subdelegada del Gobierno en Huesca, María Teresa Lacruz.

Así, en Nueno, por la cara sur, y en Hostal de Ipiés, por la norte, patrullas de la Guardia Civil de Tráfico informaron a los conductores de la situación y de la obligación de darse la vuelta para circular por rutas alternativas.

Una decisión providencial ya que solo 15 minutos después de cerrar el puerto, se desplomó el terraplén hundiendo tanto la carretera principal como una vía de acceso paralela que se había utilizado provisionalmente para las obras de la futura autovía.

Desde la Demarcación de Carreteras del Estado solicitaron el apoyo de expertos y el Ministerio envió a la zona a técnicos especialistas en geotecnia, que llegaron al lugar a las 17.00 y empezaron a evaluar las posibles causas y soluciones.

Con todo, Rafael López Guarga también insistió en que otra de las prioridades era estudiar qué alternativas existen para poder restablecer el tráfico cuanto antes, aunque antes tienen que determinar antes la profundidad exacta del deslizamiento. Lo que dejó claro es que "la única alternativa es poder pasar por el mismo sitio, no se puede abrir otra carretera nueva".

El tramo afectado pertenece al trazado de la futura A-23 ya que los tres carriles que hay ahora se aprovecharán para el sentido Huesca, mientras que la calzada en dirección Jaca es completamente nueva. No obstante, durante las obras se había acondicionado también una vía de servicio lateral con dos carriles para desviar el tráfico cuando se acometiera la mejora de la carretera principal. Sin embargo, esta vía paralela se había dejado de usar recientemente, restableciendo la circulación por la calzada principal de tres carriles.

Ante estas circunstancias, el Ministerio estableció como desvío alternativo la A-132, que atraviesa el sinuoso puerto de Santa Bárbara. La subdelegada aseguró que aunque el jueves se habían producido desprendimientos en esta vía, desde el Gobierno de Aragón le habían informado de que estaba "totalmente limpia, sin perjuicio de que con las lluvias que tenemos se pueda producir algún incidente", añadió.

A lo largo de la mañana, el propio departamento de Vertebración del Territorio tuvo que salir a desmentir públicamente fotografías que se habían difundido por las redes sociales sobre supuestos desprendimientos en esta vía que eran viejas o falsas.

El jefe provincial de Tráfico, Andrés Fernández del Río, admitió que la A-132 tiene una capacidad "más limitada" (tiene una intensidad media de 1.000 vehículos al día frente a los 6.500 de Monrepós) por lo que aconsejó a los conductores que tengan que cruzar a Francia, que lo hagan por el túnel de Bielsa o el de Vielha (Lérida), y que los que tengan que hacer un viaje más largo, que vayan por Zaragoza hacia Navarra. Otra alternativa para regresar del Pirineo, aunque más larga, es tomar en Sabiñánigo la Yebra de Basa-Fiscal hasta Aínsa y desde allí por la A-138 hasta Barbastro para conectar ya por la A-22.