Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Todas los caminos parecen conducir a Roma mientras Italia expresa su amor por la Iniciativa "Un Cinturón, Una Ruta" de China.
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© AFP
Los turistas chinos no se cansan de visitar Venecia, Florencia, Roma... y de comprar en Milán.
El Presidente Xi Jinping llegará a Italia para una visita oficial el 22 de marzo. El tema principal de la discusión será la Nueva Ruta de la Seda, o la Iniciativa "Un Cinturón, Una Ruta" (BRI, por sus siglas en inglés).

Un día antes, en Bruselas, la UE debatirá una estrategia común relacionada con las inversiones chinas en Europa.


Comentario: Esto, sin duda, se programó en respuesta a la cumbre bilateral Italia-China.


Una parte sustancial de la UE ya está vinculada de facto con el BRI. Esto incluye a Grecia, Portugal, 11 países de la UE pertenecientes al grupo de los 16+1 de China más Europa Central y Oriental y, a todos los efectos prácticos, Italia.

Sin embargo, hace falta que un subsecretario del Ministerio de Desarrollo Económico italiano, Michele Geraci, le diga al que durante la visita de Xi se firmará un memorando de entendimiento en apoyo del BRI, para que se desate el infierno (en la Casa Blanca).

El Financial Times no tiene miedo de escribir un editorial llamando al BRI un "programa de infraestructura contencioso". El BRI es un proyecto de integración de Eurasia vasto, de largo alcance y a largo plazo, y el único programa de desarrollo cuasi global en el mercado, cualquier mercado. Es especialmente "polémico" para Washington - porque el gobierno de los Estados Unidos, como ya expliqué en otra parte, decidió enemistarse con él en lugar de beneficiarse de él.

Que haya un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca ridiculizando al BRI como un proyecto "hecho por China, para China" no lo hace realidad. De lo contrario, no menos de 152 - y contando - naciones y organizaciones internacionales nunca habrían respaldado formalmente al BRI.

La respuesta semioficial de China a la Casa Blanca, evitando los habituales comentarios diplomáticos del Ministerio de Asuntos Exteriores, llegó a través de un editorial mordaz y sin firmar del Global Times que acusa a Europa de estar sometida a la política exterior de Washington y a una alianza transatlántica que no es coherente con sus necesidades del siglo XXI.

Geraci afirma lo obvio: el vínculo con el BRI permitirá exportar más del Made in Italy a China. Como alguien que vive entre Europa y Asia, y siempre habla del BRI mientras está en Italia, puedo decir que lo veo todo el tiempo. El atractivo del Made in Italy para el consumidor chino - comida, moda, arte, diseño de interiores, por no mencionar todos esos Ferraris y Lamborghinis - no tiene rival, ni siquiera en Francia. Los turistas chinos no se cansan de visitar Venecia, Florencia, Roma y Milán.

Washington no puede construir ningún caso con el que sermonear a los italianos sobre el hecho de que un enlace BRI socavaría la posición de los EE.UU. en la guerra comercial, teniendo en cuenta que algún tipo de acuerdo Xi-Trump puede ser inminente de todos modos. Bruselas, por su parte, ya está profundamente dividida, sobre todo por culpa de Francia.

Las empresas alemanas saben que China es el mercado actual y futuro de preferencia; además, uno de los principales terminales de la Nueva Ruta de la Seda es Duisburg, en el valle del Ruhr.

Estamos hablando de la línea ferroviaria de carga de contenedores de Yuxinou, de 11.000 km de longitud, activa desde 2014; Chongqing, Kazajstán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, hasta Duisburgo. Yuxinou (abreviatura de Chongqing-Xinjiang-Europa), uno de los corredores clave de las Nuevas Rutas de la Seda, se convertirá en tren de alta velocidad en la próxima década.

Hace casi un año expliqué con cierto detalle en Asia Times cómo Italia ya estaba vinculada al BRI.

Esencialmente, se trata de Italia - la tercera nación europea en comercio naval - configurada como la mejor terminal del sur de Europa para el BRI; la puerta de entrada para las rutas de conectividad desde el este y el sur, al mismo tiempo que sirve, de una manera rentable, a decenas de destinos del oeste y del norte.

La clave del proyecto es la renovación actual del puerto de Venecia, que canaliza las líneas de suministro desde China a través del Mediterráneo hacia Austria, Alemania, Suiza, Eslovenia y Hungría. Venecia se está configurando como un superpuerto alternativo a Rotterdam y Hamburgo, que también están conectados con el BRI. Lo llamé la Batalla de los Superpuertos.

Independientemente de lo que Washington, la ciudad de Londres e incluso Bruselas puedan pensar al respecto, esto es algo que Roma -y Milán- identifica como una cuestión de interés nacional italiano. Y considerando el eterno romance chino con todas las manifestaciones del Made in Italy, el win-win [situación de ganancia mutua, NdT], una vez más, gana.