Las provincias del este de Sudáfrica están viviendo horas muy complicadas. Las lluvias torrenciales han dejado aludes e inundaciones repentinas con decenas de muertos y un escenario de absoluta destrucción.
Las lluvias abundantes y los vientos fuertes hicieron colapsar las viviendas.
© @CyrilRamaphosa
Las lluvias abundantes y los vientos fuertes hicieron colapsar las viviendas.
Lamentablemente las autoridades locales siguen actualizando el número de muertos a causa de las brutales lluvias en el este de Sudáfrica. La última información recabada este jueves por la mañana confirma 60 fallecidos a causa de las violentas precipitaciones, que desde la semana pasada no dan respiro a provincias como KwaZulu-Natal y Cabo Oriental.


La mayor cantidad de muertos se registran por ahora en KwaZulu-Natal, donde aún se busca a vecinos entre los escombros de las casas destruidas. Decenas de heridos y desaparecidos pueden provocar que esta cifra de muertos aumente con el paso de las horas de manera considerable, según advirtieron en un comunicado oficial las autoridades locales.


Las víctimas de una semana bajo el agua

Las lluvias comenzaron con virulencia durante la noche del jueves de la semana pasada (Jueves Santo). El mayor desastre ocurrió mientras se realizaban actividades especiales de servicio por Pascua en la iglesia pentecostal de Dlangubo, en KwaZulu-Natal. Lamentablemente la estructura de la iglesia colapsó por las lluvias torrenciales y los fuertes vientos de esa noche. Uno de los muros del templo cedió, dejando aplastadas a decenas de personas mientras dormían en el lugar. Bajo los escombros el saldo fue fatal, al menos 13 personas murieron, y 29 heridos fueron llevados rápidamente al hospital para ser atendidos, 6 de ellos con lesiones graves. Esta fue una de las primeras consecuencias dramáticas que tuvieron que atravesar los habitantes de la zona, que continuaron en los días siguientes recibiendo temporales cada vez más devastadores.

El martes de esta semana se registraron 23 muertes en Durban y otras 9 fuera de la ciudad en Chatsworth. Los trabajadores de rescate recuperaron los cuerpos después de que un deslizamiento de tierra destruyera la casa de un cuidador en la Escuela Secundaria Westcliff. El portavoz del 911, Shawn Herbst, comunicó que además un total de ocho casas habían sido destruidas por los deslizamientos en los alrededores, cobrándose otras 6 vidas.

Mientras los socorristas y paramédicos estaban trabajando en esa zona bajo un escenario muy duro, recibieron múltiples llamadas de los residentes en el área pidiendo ayuda porque el suelo debajo de sus casas había sido arrasado por la fuerza del agua y las estructuras estaban a punto de colapsar. Cuando el personal de rescate llegó las viviendas ya se habían derrumbado.

Entre las personas fallecidas, se lamenta con gran dolor la pérdida de tres niños de entre 7 y 9 años de edad que murieron ahogados por las riadas y aludes repentinos en una mina ilegal abandonada, un poco más al norte en la provincia de Limpopo.

Ayuda y apoyo a los damnificados

El presidente de Sudáfrica Cyril Ramaphosa, tuvo que regresar antes de tiempo de la Cumbre de la Unión Africana que se celebraba en Egipto, ante la grave situación de su país. A través de sus redes sociales agradeció la ayuda de aquellos que arriesgan hasta su propia vida y a las ONG´s por el aporte brindado a los más necesitados. Según sus declaraciones, se comprometió a enviar ayuda financiera para paliar la situación.