Comentario: El tuitero Santiago Armesilla ha reflexionado sobre la polémica generada tras el suicidio asistido en una clínica especializada de los Países Bajos a una niña de 17 años en estado depresivo tras haber sufrido abusos sexuales. Compartimos con ustedes su opinión.


Sin duda, es una desgracia recurrir al suicidio por una depresión. Y es terrible, e incluso inmoral, que un Estado elimine a menores de edad con depresión tras años de abusos sexuales.
Noa advirtió de su muerte una semana antes a través de redes sociales

Noa advirtió de su muerte una semana antes a través de redes sociales.
No es casual que sea un Estado culturalmente protestante, pues está religión siempre ha fomentado, además del pesimismo antropológico (una visión negativa del ser humano) políticas de eugenesia, eliminando a seres humanos sobrantes en su sociedad. En este caso, el ser sobrante es una adolescente con depresión, sobre la cual no se han puesto los esfuerzos adecuados para salvar su vida.

Según ha declarado su madre, "la niña debía estar en un centro psiquiátrico, peo hay una larga lista de espera". Las deficiencias en el sistema de seguridad social holandés se tapan con una eugenesia disfrazada de humanidad.


Además, según varios estudios científicos, los veganos (está chica lo era) son más propensos a sufrir depresión nerviosa, a diferencia de las personas que ejercen su natural omnivorismo biológico. Entonces, ¿qué problema bioético presenta este caso?
  1. El Estado holandés ha preferido practicar la eugenesia con una menor de edad con depresión tras sufrir abusos sexuales antes que salvar su vida. Y ha permitido que una menor sea vegana antes que quitarle la custodia a sus padres, pues comer carne, quizás, hubiese disminuido su depresión. Unos padres incapaces, y un Estado liberal en extremo en lo moral, han prevalecido sobre los principios bioéticos de la fortaleza, la firmeza y la generosidad. Esto es incompatible con una bioética materialista.
  2. Aunque esto suene polémico, esto sería impensable en una nación católica, en una ortodoxa e incluso en una islámica. Tampoco en una comunista, en donde el veganismo sería una opción personal siempre que no pusiese en riesgo a la persona ni se hiciera propaganda de ello como forma de vida.
Lamento la muerte de esta chica, y lamento lo que ha sufrido en vida. Pero la combinación protestantismo + liberalismo + veganismo, es decir, la democracia de mercado pletórico, han dado lugar a este desenlace. Siempre pudo haber otras opciones. Pero no en la Holanda actual.