En la conciencia colectiva de la mayoría de latinoamericanos la figura de Simón Bolívar es vista como un símbolo de resistencia y lucha por la libertad de un pueblo oprimido bajo el yugo de una monarquía sangrienta y ladrona. El mismo nombre con el que se le conoce, el libertador, parece evidenciar el hecho de que Bolívar simplemente respondió de manera heroica a una necesidad ferviente que consumía a un continente entero.
Juan guaido venezuela bolivar
© AFP
Dentro de este contexto, Hugo Chávez se sirvió de Bolívar como arquetipo de su revolución, llamada por esta razón la Revolución Bolivariana, que traería a Venezuela (y a la región entera si Chávez hubiese sido exitoso) el socialismo del siglo XXI. Tristemente, la razón por la cual ese esfuerzo de Chávez Frías estaba destinado a fracasar, es la misma por la que escoger a Bolívar como figura ejemplar fue un error garrafal.

Simón Bolívar nació en Caracas en el seno de una prominente familia criolla, su educación tuvo lugar en Caracas y en Europa. Era abiertamente un masón, tenía contactos en Francia y en Inglaterra. Su deseo de poder estaba influenciado (y tal vez dirigido) por las agendas de imperios que competían con la Corona española por el control global, y para quienes desmembrar el vasto territorio español era una prioridad que representaría una gigantesca victoria geopolítica.

Existe mucha información detallada que se puede encontrar en internet sobre la vida de Bolívar y sus campañas militares. Me gustaría en esta ocasión invitar al lector a cuestionar la narrativa utilizando un poco de lógica básica.

¿De dónde provenían las tropas leales a la Corona?

En la historia de la independencia de Latinoamérica, por lo general, se establecen dos bandos, las tropas de Bolívar, también llamadas patriotas, independentistas o libertadoras, y las españolas que son llamadas realistas, tropas reales, etc. El punto de utilizar estos nombres específicos, parece ser el de establecer la noción de que Bolívar estaba en su país luchando en contra de tropas extranjeras o invasoras.

Esto representa un problema cuando uno lo analiza de manera cuidadosa.

El territorio de lo que se convirtió en la Gran Colombia tras la intervención bolivariana, había sido por siglos parte del territorio español, controlado por virreyes provenientes de la península, con cabildos y capitanías que permitían en gran medida la participación criolla, en muchas ocasiones el virrey no tenía poder real sobre las decisiones tomadas por los criollos, y servia más como una figura ceremonial que como un dirigente.

Esto también significa que los habitantes de los virreinatos y capitanías del imperio español, por mandato real de la Corona, eran ciudadanos españoles, y los soldados que protegían el territorio provenían no solo de la Península Ibérica sino de todo el territorio español, incluyendo los virreinatos en alta mar, es decir América.

Por tanto, en las batallas militares de Bolívar no se luchaba en contra de soldados españoles de la Península Ibérica, extranjeros de la región, sino contra soldados españoles nacidos en América, ya fueran criollos, mestizos, incluso indígenas.

Este hecho es importante porque la imagen que surge no es la de un heroico Bolívar luchando en contra de un país invasor, sino la de un Bolívar atacando soldados que protegían su país de un aristócrata sublevado que amenazaba el orden de su patria. La imagen de un traidor .

Entender este punto es clave para estudiar lo que ocurrió durante su campaña "libertadora". El hecho de que Bolívar, por ejemplo, en un momento declarara que con su "Guerra a muerte" la política de sus fuerzas sería el exterminio de cualquier soldado español (americano) que no se rindiera inmediatamente y se uniera a su ejército, es alarmante, ya que la imagen que se materializa es realmente tenebrosa. "O te rindes y te unes a nuestro esfuerzo para destrozar tu país o te asesinamos". Palabras que hoy en día pondríamos en boca de George W. Bush o de los líderes de ISIS. De Wikipedia:
«Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.» y que le daría nombre a dicho periodo. Bolívar, al concluir la campaña, escribió al Congreso de Nueva Granada que había atravesado nueve ciudades y pueblos, "donde todos los europeos y canarios casi sin excepción fueron fusilados".
La pregunta que surge es, por supuesto, ¿cómo determinaba quién era un español y quién no? Tal cruel accionar sólo puede ser creado por una mente criminal con características de una completa posesión ideológica. Dicha posesión se hace visible al leer su famosa "Carta desde Jamaica", la cual hace evidente su narcisismo y su estilo de razonamiento retorcido, Anudando esto a otras anécdotas de contemporáneos de Bolívar, la imagen que surge es la de un hombre para quien el fin justifica los medios. Pueden escuchar esta charla de Pablo Victoria la cual contiene una gran cantidad de detalles en su mayoría desconocidos por muchos.

Incluso Karl Marx, en una de las más curiosas de todas las ironías históricas, describió a Bolívar de la siguiente manera en una biografía poco amistosa titulada "Bolívar y Ponte, Simón", publicada en el New American Cyclopedia:
"falsificador, desertor, conspirador, mentiroso, cobarde y saqueador", y un "falso libertador que simplemente buscaba preservar el poder de la vieja nobleza criolla a la que pertenecía".
Esto se evidencia por lo ocurrido justo después de las declaraciones de independencia de las 5 naciones por las que pasó, ninguna tenía un deseo de cambio, ninguna tenía una idea común de lo que buscaban hacer. Inmediatamente después de la independencia, la región entraba en conflictos militares entre el centralismo y el federalismo.

Lo que fue el virreinato de Nueva Granada, el virreinato del Perú y la capitanía de Venezuela bajo una sola nación próspera, terminó convirtiéndose en la gran Colombia dividida, la patria boba, y posteriormente en Venezuela, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia... todos países débiles, endeudados y, 200 años después, vasallos de Washington en su mayoría.
Estatua de Simón Bolívar en Londres. Por lo visto, los ingleses quisieron agradecerle sus servicios con esta escultura.
© Wikipedia
Estatua de Simón Bolívar en Londres. Por lo visto, los ingleses quisieron agradecerle sus servicios con esta escultura.
Bolívar terminaría por morir en Colombia, según la historia, ya que ni en Perú o Ecuador, y ni en su misma Venezuela era bienvenido. Dejando como legado una región con ancestros comunes pero desconectada de su propia historia, confundida sobre su identidad y destinada a sufrir el mismo trágico destino una y otra vez.

El Bolívar del siglo XXI

Juan Guaidó se hace llamar a si mismo el líder de la mayoría venezolana, quien lucha por su libertad de un opresivo dictador que usurpó el poder. Sus esfuerzos por hacerse con el poder son financiados desde el exterior y apoyados por naciones para quienes destrozar la integridad venezolana representaría una gran victoria geopolítica. ¿Suena familiar?

Imaginémonos hoy que el triste intento de golpe de Estado del pasado abril hubiese sido exitoso, ¿qué hubiesen escrito los medios de comunicación afines a Washington y a la OTAN al respecto?

Imaginar los titulares es extremadamente sencillo y se ven casi como una clase de historia sobre la independencia de Latinoamérica:
"Juan Guaidó consigue lo imposible y libera al pueblo venezolano del yugo opresor de Maduro"

"Libertad grita el pueblo venezolano tras valiosa victoria en Caracas"

"La sangre derramada no fue en vano porque hoy Venezuela respira libertad"

"Campaña libertadora de Guaidó retoma Caracas con ayuda de Francia y EEUU, aniquilan las últimas fuerzas bolivarianas"
Y puedo seguir, el punto es que esto ya lo hemos visto antes, no solo en tierras lejanas como Libia o Ucrania, sino en la propia América.

El mejor ejemplo de esto es Simón Bolívar y su traición a la patria, la cual fue luego vestida con un romanticismo revolucionario que irónicamente inspiró a Hugo Chávez, pero que en realidad describe a Juan Guaidó.

¿Quién más, sino un traidor, idiota útil, títere de Washington y sin conciencia, pediría públicamente una intervención militar para hacerse con el poder, asesinando muy seguramente a soldados y civiles venezolanos y, por supuesto, destruyendo la infraestructura de su propio país? Hoy en día Juan Guaidó, pero hace 200 años, Simón Bolívar.