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El metilmercurio (orgánico y más tóxico), que siempre debe estar por debajo del mercurio total (menos del 10 por ciento), arrojó valores en promedio hasta del 22 por ciento.
Un estudio muestra que tres especies de peces de consumo entre los pobladores de la bahía de Cartagena exceden los límites de mercurio permisibles por la OMS.

La investigación publicada en Matices: Historias detrás de la investigación revela que luego de analizar muestras de suelo, sedimentos y tejidos del abdomen de más de 150 peces pertenecientes a 13 familias de 26 especies, la bióloga Pilar Cogua, de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, encontró que los que más acumulan mercurio en sus músculos son el Oligoplites palometa (siete cueros), el Haemulon steindachneri (ronco rayado) y el Caranx crysos (cojinoa), que además superan el límite máximo permisible para consumo de la población, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 0,5 microgramos de mercurio por gramo de músculo.

Cogua resalta que la OMS tiene otro nivel máximo permisible para la población más vulnerable (niños y mujeres embarazadas), que es de 0,2 microgramos de mercurio por gramo de músculo. "En nuestro estudio encontramos nueve especies con concentraciones cercanas a este límite", asegura.

El metilmercurio (orgánico y más tóxico), que siempre debe estar por debajo del mercurio total (menos del 10 por ciento), arrojó valores en promedio hasta del 22 por ciento. Es una prueba de que hay contaminación por mercurio en la bahía de Cartagena, y por lo tanto, "la vida que se desarrolla en estos ecosistemas, así como la salud humana, se están afectando", le dijo a Matices la docente.

Incidencia en la Salud

En humanos, la evidencia clínica y epidemiológica indica que la vida prenatal es más sensible a los efectos tóxicos del mercurio que la vida adulta.

Algunos de sus compuestos, conocidos como agentes teratogénicos (capaces de producir anomalías congénitas), afectan el desarrollo normal del sistema nervioso central. El metilmercurio (una de las formas de este metal) es directamente transferido al feto a través de la placenta, mientras el mercurio inorgánico se conserva en el líquido amniótico. También está comprobado que se acumula en los senos y se secreta en la leche materna. Igualmente, afecta el desarrollo del lenguaje principal y las funciones motoras, la atención, la capacidad visual-espacial y verbal, así como la memoria.