Varios cientos de manifestantes salen a la calle a pesar de los llamamientos a la "responsabilidad" ciudadana y la prohibición de congregar a más de cien personas.
Los chalecos amarillos marcharon desafiando al Gobiernon francés y al brote de coronavirus

Los chalecos amarillos desafiaron la prohibición de las autoridades a las concentraciones de más de cien personas
Ni el coronavirus con los constantes llamamientos a ser prudentes para evitar la expansión del Covid-19 ha detenido a los chalecos amarillos. Varios centenares de manifestantes salieron a marchar este sábado por el centro de París, en su semana 70 de protesta, a pesar de que el Gobierno ha prohibido las concentraciones de más de cien personas y que incluso figuras del movimiento que hace un año puso en jaque al Ejecutivo de Emmanuel Macron habían pedido públicamente suspender por una vez las movilizaciones. A media tarde, la policía ya había realizado 25 detenciones e impuesto decenas de multas.


Este sábado había otra manifestación mucho más grande convocada en París, la marcha por el clima. Pero sus organizadores atendieron las consignas del Gobierno, que aunque no las ha prohibido expresamente sí aconseja "aplazarlas", según dijo la víspera el ministro del Interior, Christophe Castaner, y la desconvocaron.

Dos de las figuras más conocidas de los chalecos amarillos, Jérôme Rodrigues y Maxime Nicolle, también habían apelado a la "responsabilidad de cada uno" a la hora de decidir si era una buena idea salir a la calle o no en las circunstancias actuales.

Varios cientos de chalecos decidieron que sí y marcharon por el sur de la capital rodeados de agentes de la policía, con los que algunos protagonizaron varios incidentes. La policía anunció la detención de al menos 25 personas, multas a otras 60 y la realización de casi un millar de controles.

Aunque el primer ministro, Édouard Philippe, anunció el viernes que quedaban prohibidas las concentraciones de más de cien personas — hasta ahora eran de mil — "de inmediato", el ministro del Interior matizó después que el Gobierno no pensaba prohibir las manifestaciones porque se les acusaría de "cuestionar la democracia", aunque recomendaba a los organizadores que las "aplazaran".

"Las movilizaciones y las concentraciones en la calle no están prohibidas porque no hay que dejar que se piense que, en nombre de una razón sanitaria, el debate político se cierra, pero al mismo tiempo, invito a cada uno y cada una a aplazar esas movilizaciones", declaró el ministro, que en las últimas horas ha hecho varios desplazamientos para controlar las medidas de seguridad ante la celebración este domingo de las elecciones municipales, que el Gobierno tampoco ha querido aplazar.

Al contrario que en otros países como Italia o España, en Francia las medidas de confinamiento de la población no son aún drásticas. En un discurso nacional la noche del jueves, el presidente, Emmanuel Macron, anunció el cierre de todo el sistema escolar hasta nueva orden y pidió a la población mayor de 70 años o con problemas de salud crónicos o cardiacos que se quede en casa, aunque el Gobierno ha precisado que no considera que sea un problema que acudan el domingo a las urnas. El viernes, llegó la prohibición de las concentraciones de más de cien personas, lo que ha llevado al cierre de museos, cines y teatros, pero no de bares, que la pasada noche aún estaban bastante concurridos, si bien se notaba menos movimiento que en otras ocasiones. También el tráfico era sensiblemente menor este sábado y muchas calles y parques estaban menos concurridos de lo habitual.