
Durante la investigación, los científicos practicaron pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) en 400 dientes de 145 individuos para detectar rastros de ADN de 'Bartonella quintana', el patógeno causante de la fiebre de las trincheras. Las muestras dentales fueron recuperadas de nueve sitios arqueológicos europeos que datan de entre los siglos I y XIX
Los resultados de las pruebas, publicados recientemente en PLOS ONE, indican que aproximadamente el 20 % de los individuos presentaba rastros de la bacteria, lo que demuestra que la fiebre de las trincheras no se originó durante la Primera Guerra Mundial, como se llegó a creer.
La 'Bartonella quintana', detallan los académicos, se propaga a los humanos a través de los piojos del cuerpo ('Pediculus humanus corporis'), haciendo que la mala higiene personal sea un factor primordial en su propagación y en la tasa de infección, por lo que en la actualidad afecta principalmente a individuos en situación de calle.
Por su parte, Davide Tanasi, coautor de la publicación, considera que "cuanto más entendamos sobre el comportamiento de estas bacterias en el pasado, más planes podremos diseñar para abordarlas, contenerlas y eliminarlas en el presente".



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