Traducido por el equipo de Sott.net

Los informes de Ofsted, NFER y del jefe de la Unidad de Habla y Lenguaje de Irlanda del Norte destacaron el devastador impacto de la política covid en la educación y desarrollo de los niños en GB. Este artículo aborda el daño a los niños más allá de la educación y el impacto en los niños de todo el mundo y plantea la pregunta: "¿Valió la pena?".
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El aula desinfectada de niños
Como trato aquí, aquí y aquí, el cierre de escuelas y el uso de mascarillas son responsables del terrible daño a la educación y desarrollo de los niños, pero el daño va más allá. Hay una gran cantidad de pruebas sobre el daño causado por las restricciones de la Covid-19 a la salud mental de los niños. El impacto ha sido alarmante.

En un informe de Collateral Global, ocho de cada diez niños y adolescentes informan de un aumento de los sentimientos negativos debido a la pandemia de Covid-19. El cierre de escuelas contribuyó a aumentar la ansiedad, soledad y estrés; los sentimientos negativos a causa de la Covid-19 aumentaron con la duración del cierre de escuelas.

La investigación detallada del Grupo Hart informó:
Uno de cada seis niños manifestaba problemas significativos de salud mental y, en invierno, uno de cada cuatro jóvenes se sentía "incapaz de afrontar la situación". En otoño de 2020, la Ofsted (la inspección de escuelas en Inglaterra) identificó un preocupante aumento de autolesiones y trastornos alimentarios, mientras que los cierres evocaron una "explosión" de niños con trastornos de tics incapacitantes.

Este aumento de los problemas de salud mental hizo que se recetaran antidepresivos a un número récord de niños. Las consecuencias acumulativas para la salud mental de 18 meses de restricciones pandémicas se resumieron en una reciente y exhaustiva revisión de las pruebas de investigación, realizada por Collateral Global, que concluyó que el impacto en niños y adolescentes fue "severo", con un 80% de jóvenes que informaron de un deterioro de su bienestar emocional.
En una carta durante el segundo cierre de enero de 2021, diez de los principales expertos de GB en salud infantil afirmaron que la ansiedad, la depresión, el daño autoinfligido y los pensamientos suicidas alcanzaron niveles aterradores entre los niños mientras luchaban por hacer frente al cierre de las escuelas.

La carta, firmada por la profesora Claire Hogg, el doctor Ian Balfour Lynn y la profesora Sejal Saglani, entre otros, añadía:
"Al igual que en el primer cierre, estamos asistiendo a un aumento agudo y rápido de los casos de salud mental y de salvaguardia que afectan tanto a los niños como a los padres".
Se reportó que se suicidaron cinco veces más niños y jóvenes de los que murieron por Covid-19 durante el primer año de pandemia en GB. Los cierres son más perjudiciales para la salud de los niños que el propio virus.

¿Qué ocurre con los niños del resto del mundo?

Un informe emitido por la UNESCO y luego reeditado conjuntamente con UNICEF y el Banco Mundial es condenatorio:
El cierre de escuelas conlleva un elevado coste social y económico para las personas de todas las comunidades. Sin embargo, el impacto es especialmente grave para los niños y niñas más vulnerables y marginados y sus familias... La escolarización proporciona un aprendizaje esencial y cuando las escuelas cierran, niños y jóvenes se ven privados de oportunidades de crecimiento y desarrollo. Las escuelas son centros de actividad social e interacción humana. Cuando las escuelas cierran, muchos niños y jóvenes pierden el contacto social que es esencial para el aprendizaje y el desarrollo.
Como dijo el profesor Russell Viner, Presidente del Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil, a la Comisión de Educación de la Cámara de los Comunes de GB: "Cuando cerramos las escuelas, cerramos sus vidas".

El informe continúa:
La cantidad de educación que se pierde es trascendental. En su punto álgido, el cierre de escuelas afectó a 1.600 millones de niños en 188 países. Los sistemas educativos estuvieron cerrados como media durante 121 días lectivos y parcialmente durante 103... El cierre de las aulas sigue afectando a más de 635 millones de niños en todo el mundo, siendo los más jóvenes y marginados los que se enfrentan a la mayor pérdida de aprendizaje tras casi dos años de covid.
Los pobres del mundo se vieron afectados de forma desproporcionada.
El porcentaje de niños de 10 años en países de ingresos bajos y medios que no pueden leer o comprender un texto sencillo se elevará al 70%.

En Brasil, los alumnos de São Paulo sólo aprendieron el 28% de lo que habrían aprendido en clases presenciales y el riesgo de abandono escolar se multiplicó por más de tres.

En Sudáfrica, los escolares llevan un retraso de entre el 75% y un año escolar completo, y hasta 500.000 habrán abandonado la escuela entre marzo de 2020 y octubre de 2021.

En Etiopía, se calcula que los niños de primaria han aprendido entre el 30 y el 40% de las matemáticas que deberían haber aprendido en un año escolar normal.

En México, el número de niños de 10 a 15 años que no sabe leer ha aumentado un 25%.
The Guardian informa de que una cuarta parte de los sistemas escolares del mundo están al borde del colapso.
Mientras gran parte del mundo en desarrollo se enfrenta a una combinación de crisis interrelacionadas, incluida la pobreza extrema, crece el temor a una "generación perdida de alumnos".

En un análisis que clasifica a los países en función de su vulnerabilidad, Save the Children descubrió que ocho países tienen sistemas escolares en "riesgo extremo", siendo la República Democrática del Congo, Nigeria y Somalia los más vulnerables, seguidos de cerca por Afganistán.

Otros 40 países, como Yemen, Burkina Faso, India, Filipinas y Bangladesh, se encuentran en situación de "alto riesgo".
La historia es la misma en los países desarrollados.

En EUA, según NWEA en 2020:
Estimaciones preliminares de covid sugieren que los estudiantes volverán en otoño de 2020 con aproximadamente el 70% de las ganancias de aprendizaje en lectura respecto a un año escolar típico. Sin embargo, en matemáticas, es probable que los estudiantes muestren ganancias de aprendizaje mucho menores, regresando con menos del 50% y, en algunos grados, con casi un año completo de retraso respecto a lo que observaríamos en condiciones normales.
Un estudio de los Países Bajos señala una pérdida de aprendizaje equivalente al 20% de un año escolar, y añade:
"Entre los hogares con menor nivel educativo, la magnitud de la pérdida de aprendizaje es hasta un 60% mayor que en la población general".
El informe de la Comisión Europea titulado "El probable impacto de la Covid-19 en la educación", que utiliza información de conjuntos de datos internacionales, encontró:
Las estimaciones "conservadoras" para Francia, Italia y Alemania sugieren que los estudiantes sufrirán una pérdida de aprendizaje semanal de entre el 0,82 y el 2,3% de una desviación estándar, los cierres significarían una reducción de las calificaciones de entre 6,5 y 14 puntos. Se espera que el cambio del aprendizaje de sin internet a con internet provocado por la Covid-19 agrave las desigualdades educativas existentes. Los estudiantes más vulnerables, como por ejemplo los procedentes de entornos menos favorecidos, son especialmente propensos a quedarse atrás durante este periodo de emergencia. Es menos probable que estos estudiantes tengan acceso a los recursos digitales de aprendizaje pertinentes (por ejemplo, portátil/ordenador, conexión a internet de banda ancha) y menos probable que tengan un entorno de aprendizaje adecuado en casa (por ejemplo, un lugar tranquilo para estudiar o su propio escritorio). Además, es posible que no reciban tanto apoyo (directo o indirecto) de sus padres como sus homólogos más favorecidos. En las familias más acomodadas, es más probable que los padres puedan trabajar desde casa y también es más probable que puedan permitirse una enseñanza privada en línea.

Además, esta pérdida se traducirá en una reducción del capital humano disponible, lo que incluirá menores ingresos futuros para las cohortes de estudiantes directamente afectadas por el cierre. Por ejemplo, las estimaciones aproximadas indican que la pérdida de ingresos anuales agregados que experimentarán los estudiantes franceses de primaria a causa del período de encierro por Covid-19 asciende a entre 700 y 800 millones de euros".
Robert Jenkins, Jefe de Educación de UNICEF, dijo:
En marzo, cumpliremos dos años de interrupciones por covid en la educación mundial. Sencillamente, estamos ante una escala casi insuperable de pérdidas para la escolarización de los niños. Aunque hay que poner fin a las interrupciones del aprendizaje, no basta con reabrir las escuelas. Los alumnos necesitan un apoyo intensivo para recuperar la educación perdida.
Y la experiencia muestra que las pérdidas de aprendizaje continúan incluso tras la reapertura de las escuelas.

Los descensos en el desarrollo que señala la Ofsted en GB se reflejan en otros lugares del mundo desarrollado. La evidencia de EUA es particularmente clara:
Una tendencia consistente de las medidas de 2011 a 2019 [fue observada] y luego una disminución significativa en 2020 y 2021, correspondiente a la pandemia de Covid-19. La media del ELC cayó 20 puntos en los niños de tres meses a tres años de edad.

El estrés, la ansiedad y la depresión de la madre durante el embarazo pueden afectar a la estructura y conectividad del cerebro del feto y del bebé en desarrollo, lo que puede provocar retrasos en el desarrollo motor, cognitivo y conductual. Los análisis anteriores han revelado fuertes asociaciones entre el estrés prenatal materno y la ansiedad y, a lo largo de la pandemia de Covid-19, muchas familias han experimentado un aumento del estrés materno y paterno debido a la pérdida de empleo, permisos de trabajo o aumento de la inseguridad alimentaria y de la vivienda...

Encontramos que los niños nacidos durante la pandemia tienen un rendimiento verbal, motor y cognitivo general significativamente menor en comparación con los niños nacidos antes de la pandemia. Además, descubrimos que los varones y los niños de familias de bajo nivel socioeconómico han sido los más afectados".
Un estudio publicado en JAMA descubrió que
"en comparación con la cohorte histórica, los niños nacidos durante la pandemia tenían puntuaciones significativamente más bajas en motricidad gruesa, motricidad fina y habilidades personales y sociales".
En Francia, un estudio titulado "Efectos colaterales adversos de las restricciones de salud pública por Covid-19 sobre aptitud física y capacidad cognitiva" encontró:
La aptitud física, en particular la cardiorrespiratoria, está fuertemente asociada al rendimiento académico en niños y adolescentes... El presente trabajo pone de relieve un alarmante descenso tanto de la aptitud física general como del rendimiento cognitivo entre los niños franceses de primaria debido a las restricciones de salud pública impuestas para frenar la propagación del virus de la Covid-19.
Este vínculo entre la actividad física y el desarrollo está respaldado por un informe de la Early Years Foundation Stage realizado por la Universidad de Exeter, que examinó el vínculo entre el juego de los niños y la salud mental bajo el título "Cómo la falta de actividad física en la covid ha afectado al aprendizaje".

El estudio descubrió que la proporción de niños que alcanzaban al menos los niveles esperados en el desarrollo físico al final del año de recepción era cinco puntos porcentuales inferior a las cohortes anteriores a la pandemia. Los resultados sugieren que esta tuvo un impacto negativo en el desarrollo físico de los niños pequeños, y este impacto puede verse en todos los aspectos del desarrollo del niño.

Como señaló una profesora de Irlanda del Norte, con unos 20 años de experiencia en niños de primaria y guardería, al comparar su cohorte actual con las anteriores:
"Todos están muy atrasados en lectura, escritura y trabajo numérico y les falta madurez emocional, autorregulación de las emociones y capacidad de concentración y de escucha".
Pero, de nuevo, las repercusiones van mucho más allá de la pérdida de educación y desarrollo, por muy críticas que sean.

La UNESCO indica que la salud mental de niños y jóvenes se ha convertido en una crisis dentro de otra. En todo el mundo, los niños experimentaron aislamiento social, alteración de las rutinas diarias, estrés asociado al empleo de los padres y sentimientos de incertidumbre sobre su futuro.

En EUA, los CDC reportaron:
"Desde el 21 de febrero al 20 de marzo de 2021, debido a la sospecha de intentos de suicidio las visitas al Departamento de Emergencia fueron un 50,6% más altas entre las niñas de 12 a 17 años que durante el mismo período en 2019".
Fair Health informó:
"En marzo y abril de 2020, las líneas de reclamaciones de salud mental para individuos de entre 13 y 18 años, como porcentaje de todas las líneas de reclamaciones médicas, se duplicaron aproximadamente con respecto a los mismos meses del año anterior".
En la India, según Bibin V. Philip en el Indian Journal of Psychological Medicine:
A nivel mundial, el suicidio entre los niños es un importante problema de salud pública evitable, y es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 10 a 24 años. Durante esta pandemia de Covid-19 y sus cierres, la tendencia al suicidio entre los escolares está aumentando significativamente.

Informes similares de otras partes del mundo también han mostrado un significativo aumento de muertes de niños por suicidio durante el periodo de cierres que el periodo anterior al mismo.
En GB, la organización benéfica de salud mental Young Minds informó en febrero de 2021 que:
El 67% creía que la pandemia tendría un efecto negativo a largo plazo en su salud mental. Esto incluye a los jóvenes que habían sufrido pérdidas o experiencias traumáticas durante la pandemia, que estaban preocupados por si las amistades se recuperarían, o por la pérdida de educación o sus perspectivas de encontrar trabajo.

El 79% de los encuestados estaba de acuerdo en que su salud mental empezaría a mejorar cuando se levantaran la mayoría de las restricciones, pero algunos expresaron su preocupación ante la perspectiva de futuros encierros.
Un informe de UNICEF reveló que 150 millones de niños más crecerán en la pobreza. Millones de niñas se ven abocadas al matrimonio infantil y más de 80 millones de niños no reciben las vacunas rutinarias para enfermedades que los matan. Se calcula que los encierros son responsables de la muerte de cientos de miles de niños: 228.000 sólo en el sur de Asia, según otro informe de UNICEF.

La Organización Mundial de la Salud indica que más de 60.000 niños más murieron de malaria sólo en 2020.

África sufrió su primera gran recesión en décadas. En los países más pobres, las recesiones aumentan la mortalidad, sobre todo entre los niños y en el futuro.

Ya en marzo de 2021, la Comisionada para la Infancia de Inglaterra y Gales, Anne Longfield, informó que la clase de 2021 perdió el equivalente a 840 millones de días de clase.

Dado que la pérdida de educación afecta a la esperanza de vida, se calcula que el cierre de escuelas para 24,2 millones de escolares en EUA ha supuesto la pérdida de 13,8 millones de años de vida.

El artículo 3 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece:
En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.
¿Es esto lo que hemos hecho?

¿Ha merecido la pena?
Sobre el autor:

Hugh McCarthy es un director de escuela jubilado de Irlanda del Norte. Hasta hace poco era director en dos de los principales consejos de educación de la provincia y sigue teniendo un cargo ministerial en uno de ellos.