Traducido por el equipo de SOTT.net

Desde esta mañana, llevamos cuatro días de dos semanas de cumbre sobre cambio climático celebrada en Dubái.
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Sí, como todos podemos comprobar por milésima vez, flotas literales de jets privados han descendido sobre el desierto para que banqueros y multimillonarios hablen de asegurarse de que no conducimos más ni comemos demasiado queso.

¿Qué hay en el orden del día? Globalismo, y nunca ha sido tan evidente.

El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ya lo dijo:
"El planeta está harto de acuerdos climáticos incumplidos. Los gobiernos no pueden eludir sus responsabilidades. Ningún país resolverá sus problemas por sí solo. Todos estamos obligados a actuar juntos más allá de nuestras fronteras".
Los discursos de apertura del jueves estuvieron previsiblemente cargados de fatalidad, con Su Alteza Real Carlos III y el Secretario General de la ONU, António Guterres, cayendo en el tradicional juego del poli bueno, poli malo.

Carlitos advirtió que nos estamos embarcando en un "vasto y aterrador experimento", preguntándose "¿hasta qué punto estamos dispuestos a hacer peligroso nuestro mundo?".

Por su parte, Antoñito ofreció a los líderes mundiales sólo una mínima esperanza:
"No es demasiado tarde [...] Se puede evitar el colapso planetario. Tenemos las tecnologías para evitar lo peor del caos climático, si actuamos ahora".
El resto de las dos semanas se dedicará sin duda a que grupos de presión, banqueros, miembros de la realeza y políticos decidan exactamente cómo van a "actuar". O, más exactamente, cómo van a vender sus acciones preacordadas a sus poblaciones aborregadas.

Nos están diciendo literalmente sus planes, todo lo que tenemos que hacer es escuchar.

Por ejemplo, el viernes y el sábado se dedicaron a la "Cumbre Mundial de Acción por el Clima", en la que más de 170 líderes mundiales se comprometieron a apoyar la Agenda 2030.

El sitio web de la COP28 se enorgullece de ello:
Los días 1 y 2 de diciembre, 176 líderes mundiales se reunieron en la Cumbre Mundial de Acción por el Clima (CMAC), señalando una nueva era de acción climática en el camino hacia 2030.
Son 176 líderes mundiales de unos 195 países, es decir, más del 90% del mundo.

Entre los acuerdos y compromisos firmados en la cumbre se encuentra la "Declaración de los Emiratos sobre Agricultura Sostenible, Sistemas Alimentarios Resilientes y Acción por el Clima". Que, según la BBC, se compromete a:
"marcar los alimentos que calientan el planeta".
Todos hemos jugado a este juego el tiempo suficiente para saber lo que eso significa, ¿verdad?

Significa no más carne ni lácteos, y muchos más bichos y cubitos de soja transgénica.

Nunca dicen eso, por supuesto. De hecho, nunca mencionan ningún alimento o práctica específica [puedes leer la declaración completa aquí].

En su lugar, se limitan a utilizar frases como "orientar las políticas [para] reducir las emisiones de gases de efecto invernadero", o "pasar de prácticas que emiten más gases de efecto invernadero a prácticas más sostenibles".

Mantener una negación plausible mediante un lenguaje vago forma parte del baile, pero cualquiera que preste atención sabe exactamente de qué están hablando.

La cosa no queda ahí. Los líderes mundiales también han acordado crear un "fondo para pérdidas y daños", un recurso de 430 millones de dólares para los países en desarrollo que necesiten "recuperarse" tras haber sido "dañados" por el cambio climático.

Ajay Banga, director de la prestigiosa organización benéfica Banco Mundial, está totalmente a favor de la idea y apoyará el plan acordando una "pausa" en el pago de la deuda de cualquier gobierno afectado por el cambio climático.

Sabemos cómo funciona esto, vimos lo mismo en las enmiendas del RSI tras la covid: es un fondo de sobornos. Uno que sirve tanto para fomentar la narrativa del cambio climático como para instruir la política en el tercer mundo. Cualquier gobierno de un país en desarrollo que quiera un trozo de ese pastel tendrá que hablar públicamente de todos los impactos negativos que el cambio climático tiene en su país.

Al mismo tiempo, para obtener el dinero, es casi seguro que tendrán que aceptar "adoptar políticas respetuosas con el clima" o someter sus políticas climáticas a un "grupo independiente de expertos" nombrado por la ONU.

Justo a tiempo, el Presidente de Kenia ya se ha pronunciado:
"En África oriental, las inundaciones catastróficas han seguido a la sequía más grave que ha sufrido la región en más de 40 años... La tendencia a ignorar las necesidades industriales y de desarrollo de África no es una postura defendible ya... Convertir a África en una central eléctrica verde no sólo es esencial para el continente, también es vital para la industrialización global y la descarbonización".
... Casi se puede ver el símbolo del dólar en sus ojos.

Junto con el compromiso alimentario y el fondo de pérdidas, tenemos el Compromiso Mundial por las Energías Renovables y la Eficiencia Energética, cuyo objetivo es aumentar la dependencia de la "energía verde". Más de 120 países lo han firmado.

Y luego está el Compromiso Mundial sobre el Metano, firmado por 155 gobiernos y 50 empresas petroleras.

Estas empresas representan alrededor de la mitad de la producción mundial de petróleo, y sólo quieren ayudar al planeta, no tienen ningún interés financiero en esta situación.

También está la Declaración sobre el Clima, el Socorro, la Recuperación y la Paz, más pequeña, que sólo firmaron 70 países (y 39 ONG). En ella se hace hincapié en la relación entre la guerra y las emisiones de carbono y se pretende "impulsar el apoyo financiero a la resiliencia climática en escenarios frágiles y devastados por la guerra", aunque no estoy seguro de lo que eso significa en términos reales.

Y, por supuesto, 124 países (entre ellos la UE y China) han firmado la inevitable "Declaración sobre el Clima y la Salud".

Está financiada con 1.000 millones de dólares de donantes como la Fundación Rockefeller, y supuestamente pretende:
"aprovechar mejor las sinergias en la intersección del cambio climático y la salud para mejorar la eficiencia y eficacia de los flujos financieros".
... Que podría ser la peor frase que alguien haya escrito jamás.

Ya he escrito lo suficiente sobre la agenda que subyace a la vinculación del cambio climático con la salud pública. Puedes leer un análisis más profundo del tema aquí, aquí y aquí... y aquí, aquí y aquí.

Todo esto va a culminar en lo que llaman la "Evaluación Global". Esencialmente, se trata de un informe intermedio para los Acuerdos de París, que puede "aprovecharse para acelerar la ambición en su próxima ronda de planes de acción climática prevista para 2025".

Sea lo que sea lo que signifique "aprovecharse para acelerar la ambición", puedes estar seguro de que todos los gobiernos asistentes lo cumplirán encantados.

Eso incluye a todos los gobiernos de la OTAN, la Unión Europea y los BRICS, por cierto.

Incluidos Estados Unidos y China. Eso incluye a Rusia y Ucrania.


Comentario: En realidad, no para Rusia (ni para China). Claro que el gran país del Este enviará delegados y participará en el debate, pero a la hora de la verdad Rusia no está de acuerdo con lo que quieren hacer los globalistas. Del mismo artículo enlazado más arriba:
Mientras tanto, un análisis independiente describió la acción climática de Rusia como "críticamente insuficiente", con políticas que "no indican ningún compromiso real para frenar las emisiones". El país se encuentra entre los cinco principales emisores mundiales, y su cuota de emisiones, tanto históricas como actuales, ronda el 5%.

Dado que la conferencia de la ONU sobre el clima suele girar en torno a quién es más responsable de qué, es probable que la COP28 sea testigo de nuevas disputas con tintes políticos, algunas de las cuales podrían atraer la participación activa de Moscú.

Una carta obtenida por Reuters en junio reveló que Rusia está intentando impedir que los países de la Unión Europea acojan las negociaciones de la ONU sobre el clima del próximo año, argumentando que pondría en peligro su imparcialidad.

En septiembre, Moscú y sus aliados amenazaron con bloquear la adopción de una declaración política en la cumbre de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible celebrada en Nueva York, alegando que las sanciones socavan los esfuerzos por alcanzar estos objetivos.

Aunque aún está por ver si Rusia creará algún problema en la conferencia de Dubái, algunas cuestiones pueden ser innegociables para Moscú.

Una de ellas es la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. En un documento presentado a la CMNUCC este mes de septiembre, Rusia declaró que se opone a "cualquier disposición o resultado que discrimine de alguna manera o exija la eliminación progresiva de cualquier fuente de energía o tipo de combustible fósil específico".



Eso incluye a Israel... y a Palestina.

Es cierto que se ha informado de cierta animadversión, y que algunas delegaciones han abandonado violentamente las reuniones con los israelíes, pero básicamente, incluso las víctimas y los autores de un genocidio pueden aparentemente hundir sus diferencias irreconciliables para ponerse de acuerdo y fingir que el cambio climático es un problema real.

Es básicamente covid otra vez.

Sabemos, al igual que la covid, que la narrativa oficial del cambio climático es una mentira.

Sabemos, al igual que la covid, que el cambio climático se utiliza como excusa para instaurar un control social y una gobernanza global masivos.

Y sabemos, al igual que la covid, que casi todos los gobiernos del mundo, a ambos lados de todas las divisiones, lo apoyan.

Incluso si no siempre están de acuerdo, incluso si están felices matando a los ciudadanos de los demás en grandes cantidades, todos están a bordo del mismo tren globalista, todos van en la misma dirección hacia el mismo destino, y nunca ha sido más obvio.