El mercurio es uno de los metales pesados con peor reputación. Y no es para menos. Todas las investigaciones advierten que es una amenaza para la salud humana y la vida silvestre.

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Manuel Seara (izquierda) y el profesor Pablo León Higueras en el estudio de ’A Hombros de Gigantes’, dónde han hablado del mercurio y su toxicidad para los humanos
Según la ONU, unas 6000 toneladas de mercurio entran cada año en el medio ambiente. Unas 2000 toneladas proceden de la quema de carbón en fábricas y hogares.

De este metal líquido, de sus aplicaciones y de sus peligros, hemos hablado en 'A hombros de gigantes' con Pablo León Higueras Higueras, catedrático y director del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha.

El profesor Higueras nos ha explicado que el mercurio no es apenas tóxico por exposición directa a sus productos mineros, como es el cinabrio o el mercurio líquido, y que incluso bajo esta forma se tomaba como laxante.

Sin embargo, sus vapores o los compuestos orgánicos resultan muy tóxicos, en particular los complejos metilados, como metilmercurio (CH3Hg) y dimetilmercurio (CH3HgCH3).

Estas formas pueden pasar al hombre bien por inhalación de los vapores o a través de los alimentos. Y aunque se excreta a través del pelo o de las uñas, lo hace tan lentamente que puede terminar acumulándose en el organismo.

Afecta principalmente al sistema nervioso, aunque también altera el sistema inmunológico; los sistemas genéticos y enzimáticos; e induce un desarrollo anormal de los embriones.

La fuente principal del mercurio es un mineral, el cinabrio. La mayor mina del mundo se encontraba en nuestro país, en Almadén, en la provincia de Ciudad Real, que fue cerrada en 2007.

Sus reservas iniciales eran de ocho millones de frascos, equivalentes a unas 400.000 toneladas.

Aunque el mercurio se ha dispersado por la zona de Almadén, los controles ambientales no indican que la situación sea preocupante, aunque el profesor Higueras demanda que se realice un estudio epidemiológico para conocer si la población ha sufrido sus efectos.