Traducción al español por Silvia S. Simonetti

La capacidad para ser hipnotizado tiene un componente genético.
hipnosis
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Técnica. Tuvo su apogeo en los 60 y ahora vive un resurgimiento.
La hipnosis es el tío excéntrico de la ciencia cognitiva. Alguna vez fue parte de la corriente dominante - estudiada por científicos y médicos por igual durante su apogeo en los años 60 - , pero lentamente fue cayendo en desgracia a medida que fue captada y popularizada por hipnotizadores poco profesionales del ambiente teatral y practicantes charlatanes en las décadas siguientes. Pero en el último tiempo, la hipnosis registró una suerte de resurgimiento y los estudios del campo de la neurociencia que recurren a esta técnica aparecen reproducidos hoy regularmente en algunas de las publicaciones científicas más respetadas. Curiosamente, sin embargo, aún no se ha librado del todo de su estigma.

La capacidad para ser hipnotizado parece ser un rasgo marcado que está diseminado entre la población, como el número de calzado o la altura, en una "curva de distribución normal" (en el lenguaje de la estadística): una minoría de gente no se compromete con ninguna sugestión, una minoría se compromete con casi todo, y la mayoría de la gente con algunas nada más.

La palabra clave aquí es "comprometerse" ya que, contrariamente a la creencia popular, la hipnosis no puede ser utilizada para hacer que la gente haga algo en contra de su voluntad, a pesar de que los efectos parecen ocurrir de forma involuntaria. Una buena analogía es cuando miramos una película: uno no decide reaccionar emocionalmente frente a la historia de la pantalla, pero podemos optar por mirar para otro lado o no comprometernos en cualquier momento. Los efectos de la película, al igual que la hipnosis, exigen nuestra activa participación.

Las sugestiones más difíciles de lograr son las que afectan los fundamentos de la mente, como la memoria y la percepción, lo que significa que la gente que tiene gran facilidad para ser hipnotizada puede experimentar alucinaciones temporarias luego de una sugestión adecuada. Existe un componente genético y varios estudios indicaron que la gente que tiene mucha facilidad para ser hipnotizada muestra diferencias estructurales y funcionales en el cerebro con los que no tienen esta facilidad. Ahora bien, por qué los seres humanos tenemos una capacidad variable para que nos cambien la realidad a través de sugestiones, sigue siendo un misterio.