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Cerca de 400.000 haitianos víctimas del terremoto de enero de 2010 todavía viven en campamentos cada vez más deteriorados debido a la falta de recursos, señalaron el miércoles las Naciones Unidas.

Esas personas permanecen en medio de malas condiciones de salud y son vulnerables a los peligros naturales y a las infecciones diarreicas agudas y el cólera, según un informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El documento, presentado este miércoles ante el Consejo de Seguridad, reconoce que aún sigue sin retirarse el 30% de los 10 millones de metros cúbicos de escombros derivados del seísmo ocurrido hace dos años y medio.

Sobre la epidemia de cólera que estalló en octubre de 2010, el reporte eleva a 7.440 la cantidad de muertos y a 581.000 la cifra de infectados.

Asimismo expresa alarma ante un repunte de la epidemia y el abandono de Haití por parte de las ONG que alegan la falta de fondos.

Ban Ki-moon no se refirió a las denuncias que señalan a la misión de la ONU en ese país (Minustah) como causante del brote ni a una reclamación de indemnización presentada por el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití y el Buró de Abogados Internacionales.

Ese reclamo se hizo en nombre de más de 5.000 haitianos afectados por el cólera y pide una compensación individual para las víctimas y una apología pública de la ONU como responsable de la tragedia por negligencia, imprudencia e indiferencia deliberada ante la salud y la vida de los habitantes de Haití.

Por otro lado, el documento admite que de los 5.500 millones de dólares de ayuda prometida en una conferencia celebrada en marzo de 2010 en la ONU solo se ha recibido menos de la mitad (2.570 millones).

Y al mismo tiempo reconoce que de los 5.780.000 dólares aportados de 2010 a 2012 por donantes bilaterales y multilaterales para actividades humanitarias de recuperación y desarrollo, solo un 10% (556 millones) fueron entregados al Gobierno.

El informe del secretario general recomienda una nueva reducción de los efectivos militares y policiales de la Minustah.

El recorte propone la retirada de poco más de 1.000 soldados (de 7.340 a 6.270) para junio de 2013 y de 400 agentes policiales (de 3.241 a 2.601) para enero próximo.