Entre el primero de diciembre de 2006 y el 14 de junio de 2012 se registraron en el país 92 mil 48 homicidios dolosos.

En el mismo lapso se ha sentenciado como culpables de homicidios dolosos a 679 personas. Solo 0.73 por ciento.

Va de nuez y en cristiano: si usted mató a alguien en los últimos seis años, la probabilidad de que esté en la cárcel sentenciado por ese homicidio es menor a 1 por ciento. La probabilidad de que le hubieran iniciado proceso: 7 por ciento.

No hay mejor radiografía del desastre de la seguridad pública y la procuración de justicia en el que vivimos.

Los datos son parte de un documento elaborado en la Procuraduría General de la República y que ha sido presentado al equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto, cuyo título es "Seguimiento de avances al estatus jurídico de los casos de homicidio doloso a nivel nacional, fuero común y fuero federal".

Dice el documento que de los 92 mil 48 homicidios dolosos, 73 mil 460 tienen "información validada" y 18 mil 588 con información en proceso de validación. Es decir, de 18 mil y pico no tenemos idea.

De esos 73 mil 460, solo se abrieron 62 mil 580 averiguaciones previas. Es decir: unos 11 mil mexicanos muertos más no merecieron ni investigación formal aun y cuando tenían "información validada".

De éstos, 62 mil 373 son del fuero común y solo 207 del fuero federal.

Llama la atención que solo haya 207 averiguaciones del fuero federal, cuando en el sexenio han muerto 135 soldados en acciones de refriega con el crimen organizado, poco más de 300 en accidentes y otras circunstancias. Han muerto 287 policías federales en el sexenio. Estos homicidios son del fuero federal. Los números dicen que ni para ellos hay averiguación previa. Si aumentamos a policías estatales y municipales son más de tres mil los muertos.

Sigamos con los números del desastre, según la propia PGR:

En el fuero común, de las 62 mil 373 averiguaciones iniciadas solo en 22 mil 187 se determinó que había elementos necesarios, después de la investigación, para saber qué había sucedido. De esos solo en 7 mil 202 casos se ejerció la acción penal y se obtuvieron 763 sentencias. 86 absolutorias y 677 condenatorias. El 1 por ciento de las averiguaciones previas terminó en una condena.

En lo federal similar catástrofe: de las 207 averiguaciones iniciadas, 102 determinadas, 36 ejercicios de la acción penal y 2 condenas. Dos. Hay dos mexicanos condenados de homicidio en el fuero federal en este sexenio. Solo 0.9 por ciento de las averiguaciones concluyó en sentencia.

Estos números son ya del conocimiento del presidente electo y su equipo.

Esta es la herencia de la Procuraduría, de las procuradurías. De Medina Mora y Chávez, y ahora de Marisela Morales. Y de los gobernadores todos.

Es la herencia de un sexenio.

Uno en el que matar salió barato... qué digo barato, gratis.