Una rata pudo haber causado la avería eléctrica que se produjo el pasado 18 de marzo en la central nuclear japonesa de Fukushima y afectó a sus sistemas de refrigeración, según informó la agencia de noticias japonesa Kyodo.

Un portavoz de la empresa TEPCO (Tokyo Electric Power Company) anunció que una rata fue hallada muerta con marcas de quemaduras cerca de un panel de mando conectado a las piscinas de refrigeración de la central. Actualmente, la compañía está investigando si el animal podría haber sido la causa del cortocircuito.

El pasado 18 de marzo, tres reactores de la central nuclear japonesa Fukushima-1, semidestruida tras el enorme tsunami de hace dos años, se quedaron sin energía. Se informó que como resultado del accidente, en los bloques 1,3 y 4 de la central dejaron de funcionar los sistemas de refrigeración de las piscinas donde se almacena el combustible nuclear consumido. La temperatura en las mismas subió de 13,7º C a 25º C. Al día siguiente, los operadores de TEPCO consiguieron restablecer parcialmente la refrigeración de las piscinas de la central.

En un principio, no se dieron a conocer las causas del incidente, pero después, el director general de la empresa, Masayuki Ono, hizo pública la primera hipótesis: que el corte de energía podría haber sido causado por fallos en el funcionamiento de una caja de distribución afectada por la arena y el viento.

En 2011, TEPCO era consciente de las desastrosas consecuencias del terremoto y el tsunami que golpeó la planta de Fukushima, pero optó por ocultar la verdadera escala de la catástrofe durante varios meses por temor a perjudicar su reputación y sufrir pérdidas financieras. Esta vez, la compañía informó a la agencia reguladora del Gobierno sobre el apagón de forma inmediata, aunque tardó unas horas en emitir un comunicado oficial de prensa.

La reciente avería puso de relieve la vulnerabilidad que todavía tienen los sistemas de Fukushima, dos años después del desastre nuclear que causó una liberación de radiación a gran escala. Las autoridades de Japón aseguraron, por su parte, que los reactores se encuentran en un estado de "parada fría" y no liberan altos niveles de radiación.