rayo mojados
© G. Villamil
Un rayo en el cielo de Mojados durante estos días.
España. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha previsto para la jornada del martes lluvias con acumulación de 15 milímetros en una hora en toda la provincia, un chirimiri que de cara al fin de semana se convertirá en granizo, con altas probabilidades - alrededor de un 70% - de tormentas en buena parte de Valladolid y provincia. En esta época del año es bastante común la existencia de tormentas y descargas eléctricas continuas, «con tanto calentamiento, cualquier inestabilidad que venga de la circulación atmosférica produce estos fenómenos», explica Juan Pablo Álvarez Alonso, jefe de previsión de la Aemet en Valladolid.

Este fenómeno atmosférico ya afectó a la capital desde la tarde del jueves 11 hasta la noche del domingo, y llegó a producir 317 rayos en una sola noche. De todas las descargas eléctricas que se registran en una tormenta, solo se contabilizan las que llegan a la tierra, debido a que «son los rayos que pueden producir muertes, causar incendios o destrozar cosechas. Los que tocan tierra son los peligrosos», explica Álvarez Alonso, quien añade que «hay mucho rayo que no cae. En total, puede que incluso se produzcan tres veces más».

Este fenómeno atmosférico es uno de los espectáculos más impresionantes que la naturaleza ofrece. Además, no es un evento nada exclusivo, tiene lugar en todo el planeta, aunque la mayoría se concentra en las zonas tropicales.

Por qué se produce

Las descargas tienen lugar debido a la diferencia de potencial entre la tierra y las nubes. Las negativas se encuentran en la base de la nube, mientras que la tierra se va cargando positivamente. Así se forman los rayos que se contabilizan, los que caen a la tierra. Por otra parte, entre las nubes también hay separación de cargas, y dan lugar al relámpago que vemos entre los nubarrones cuando hay tormenta. Este fenómeno se produce para compensar y neutralizar las cargas, según la explicación del jefe de la Aemet.

Las tormentas que están teniendo lugar estos últimos días se forman en las montañas, y debido al calentamiento diurno, se desplazan a la meseta. Se producen principalmente por las condiciones locales, y aunque son muchos factores los que inciden (como las bajas presiones o una menor densidad del aire), «de manera sencilla, se podrían dividir en dos: las térmicas - debido al calentamiento diurno - y las dinámicas - debido a determinadas condiciones de circulación atmosférica», describe el jefe de la Aemet.

La existente nubosidad, como no permite que haya más calor, ayudará a mantener la temperatura constante durante esta semana, aunque el pedrisco volverá el sábado.