Yemen sin agua
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La capital yemení, Saná, se encuentra a punto de agotar sus recursos de agua. Las escasas precipitaciones no son la única causa del problema, sino los crecientes cultivos del arbusto de qat (un estimulante vegetal), que privan de agua a los vecinos.

La planta, con alta presencia de sustancias estupefacientes, es cada vez más popular en Yemen. Según revela el periódico local 'Al Thawra', hasta el 40% del agua disponible se gasta en sus cultivos, ya que la droga que se elabora de sus hojas, y las propias hojas, se perciben en la sociedad desde los años 1970 como el mejor remedio para relajarse y reparar los daños emocionales.

Cada año las plantaciones de qat se expanden a nuevos territorios, mostrando un crecimiento promedio del 12%. Hasta el punto en que reemplazan en algunos sitios a los cereales y frutales, al tiempo que exigen más agua que ellos. Esa tendencia conlleva también un alza en los precios de los respectivos insumos. La cosecha en estos arbustos se recoge más a menudo y deja a los agricultores más ingresos.

Según informa una fuente citada por el periódico, la escasez del agua provoca entre el 70 y 80% de los conflictos en la ciudad. Los problemas relacionados con su uso han supuesto la muerte de 4.000 personas.

Las autoridades sopesan varias soluciones al problema, incluida la posible mudanza de la capital hacia la orilla del mar. Los críticos de esta idea dicen que sería más lógico dejar de plantar el qat y crear un acueducto más eficaz. Pero es dudoso que los yemeníes acepten la restricción de los cultivos del arbusto, mientras que un 90% de la población masculina consume este psicoestimulante varias veces al día.