911terror
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Los sucesos del 11/9 traumatizaron al público estadounidense. La administración Bush se aprovechó de ese miedo y en la actualidad el Gobierno de Obama lo sigue haciendo.
El nuevo libro de Martha Stout, El Interruptor de la Paranoia [NdE:The Paranoia Switch en inglés], es una adición bienvenida a la nueva y creciente ciencia de la ponerología: el estudio de las causas y la génesis del mal, tanto en el plano social como interpersonal. Stout utiliza sus años de experiencia como terapeuta del trauma para diagnosticar clínicamente la enfermedad de nuestra "cultura del terror", y aquellos que manipulan este trauma para sus propios intereses.

El interruptor de la paranoia

Los eventos traumáticos sobrecargan nuestro sistema límbico. La respuesta aumentada de nuestra amígdala, que registra "la importancia emocional" del evento, conduce a una disminución de la respuesta en el hipocampo, que por lo general da prioridad a la información y permite a los centros superiores del cerebro para crear recuerdos coherentes, sobre la base de su importancia emocional. Por lo tanto, los eventos traumáticos no son integrados por los centros cerebrales superiores como verdaderos recuerdos, sino que nos dejan con fragmentos no integrados de la memoria: imágenes y sensaciones aisladas. Estas memorias pueden entonces ser "activadas" por imágenes similares. De este modo, un coche que petardea puede desencadenar a un veterano de la guerra un estado de paranoia. Su "interruptor de paranoia" se ha encendido.
"Las experiencias traumáticas más abrumadoras no son las causadas por accidentes (las explosiones no intencionadas o accidentes automovilísticos), ni por 'actos de Dios' (terremotos, volcanes, etc.), sino más bien por los actos deliberados de otras personas, actos como un asalto, secuestro violento, violación - o el terrorismo. Parece que, por el motivo que sea, estamos predeterminados a ser más temerosos del daño cuando amenaza con producirse maliciosamente, a manos de nuestros compañeros seres humanos, y esta variedad especial de miedo es la más contagiosa de todos." (62)
Como Stout explica más adelante en su libro, los agentes del miedo mantienen su poder a través de la explotación de las debilidades humanas. Irónicamente, a menudo son las mismas personas que estamos genéticamente "programados" a temer (es decir, los individuos psicopáticos), quienes explotan este miedo al enfocarlo en un grupo arbitrario y conveniente. Hitler utilizó a los anarquistas, comunistas y judíos. Nuestros líderes están usando a los "terroristas", los musulmanes y los críticos de sus políticas.

Stout define el terrorismo como "violencia cometida con el objetivo principal de la manipulación de las mentes de la población sobreviviente" (27). Eso crea un interruptor de paranoia en nuestras mentes, o enciende uno ya existente. Su "ambición más preciada es afectarnos psicológicamente, inculcar un sentimiento de impotencia en las mentes de los ciudadanos, y de robar, en ventas al por mayor, de nuestra tienda colectiva de esperanza" (24).

Es de esta manera que los terroristas (ya sean agencias de inteligencia occidentales, los dueños del circo, o chivos expiatorios extranjeros "terroristas") son capaces de dirigir a un público maltratado en la dirección de su elección. Sin embargo, podemos estar seguros de que el terrorismo no funciona en nuestras mentes al ser conscientes de sus efectos y propósitos, y las tácticas de los que se aprovechan de ello.

Resonancia límbica

Aunque un ataque terrorista afecta directamente sólo a una porción muy pequeña de una población, el país entero puede sentir sus efectos. Este fenómeno tiene sus raíces en el sistema límbico. "[E]l sistema límbico juega un papel dominante en la regulación de nuestros sentimientos, la accesibilidad de nuestras memorias, nuestras motivaciones para actuar, nuestra capacidad de dar sentido a nuestras experiencias, e incluso nuestras conciencias" (77). "[C]onsciencia es un sentimiento apremiante de la obligación que siempre se basa en nuestra propensión a relacionarnos con los demás ... ahí está precisamente nuestra capacidad de crear vínculos emocionales que da origen a el carácter moral..." (75).
"[C]on información de cualquiera o de todos nuestros sentidos, procesada por el sistema límbico, podemos percibir el estado interno de otro ser humano - su estado fisiológico y emocional- que de otro modo estaría "a ciegas ".. .. No sólo el sistema límbico nos permite percibir las emociones de los demás ... funciona, también, para alinear nuestras emociones "con aquellas de la gente que nos rodea", y viceversa". (78)
De esta manera, el trauma de un evento terrorista es contagioso. Somos afectados cada uno por el estado emocional de los que nos rodean, todos nos convertimos en traumatizados. "[L]a resonancia límbica es una de las muchas razones por las que la personalidad, y sobre todo el carácter, deben ser consideraciones primordiales en la elección de nuestros líderes. Para bien o para mal, un líder de alto perfil puede tener una influencia emocional que irradia en un gran número de personas" (83).

Los líderes maquiavélicos son capaces de explotar este hecho muy bien, ya que son psicópatas. No sienten ningún remordimiento de conciencia, no hay dolor a la vista de un cuerpo mutilado. Nada perturba su naturaleza fría, cruel y sin emociones.

Guerra límbica

Cuando un líder opta por explotar este contagio, en lugar de calmarlo y curarlo, él está participando en lo que Stout llama "guerra límbica". "Si un líder opta por centrar la atención del grupo sobre los terribles 'otros' -si él o ella golpea el interruptor de paranoia instalado por el trauma- el nivel de miedo del grupo es probable que se mantenga desmesurado durante mucho tiempo, y, sin importar si él es competente, la autoridad percibida del líder se mantendra ... [D]espués de un trauma grupal, cambios sociales a gran escala pueden ser inaugurados, de forma deliberada o no, por un puñado de alarmistas 'que juegan a la' ira y paranoia de una población vulnerable " (92-3, 95). Es en estos puntos claves en la historia que los países están listos para la patocracia, una enfermedad macrosocial que puede durar décadas - incluso siglos.

Stout identifica seis etapas de una guerra límbica:
1. Trauma Grupal: Esto toma la forma de una catástrofe nacional, como el 11-S, que "instala un interruptor de paranoia no consciente en la mente de los ciudadanos de una nación" (110).

2. Agentes del Miedo: Tanto si perpetradores (como es el caso con el 11-S) o simplemente oportunistas (como fue el caso de Pearl Harbor), un pequeño grupo de personas intentaran utilizar este temor grupal para seguir su propia agenda, activando varias veces el interruptor de paranoia. Tales personas asustadas "tienden a ser atraídos a una personalidad autoritaria" para un líder (111). El resto de los pasos dependen del éxito de este paso.

3. Escoger chivos expiatorios: los agentes del miedo entonces contenderán que un grupo específico, por lo general inocente del delito del que se trate, es el grupo responsable. Tal "éxito de chivos expiatorios ralentiza el proceso de curación grupal a paso de tortuga" (111). De esta manera, las guerras y el odio son iniciados por la influencia de los agentes del miedo "sobre la mayoría.

4. Regresión Cultural: Con un enemigo concreto culpable, tales instintos primitivos como el deseo de venganza puede "cristalizarse". De esta manera, los agentes del miedo manipulan nuestras tendencias moralizantes. Separando la población en "patriotas" y "traidores" (los que apoyan la respuesta primitiva y los que no lo hacen) identifican y estigmatizan a los que no son susceptibles a las manipulaciones. La paranoia reprime la disidencia y crea un censor interno.

5. Reconocimiento y Contragolpe: Con el tiempo, las personas se dan cuenta de la insalubridad de esos gobiernos y sus líderes son destituidos. Sin embargo, esto puede tomar décadas. En esta etapa inicial, "las protestas comienzan, pequeños e inseguros al principio, creciendo cada vez más grande y más audaz al paso del tiempo" [por ejemplo, los movimientos de solidaridad en Europa del Este a finales de los años 80s] (113). Por desgracia, estas protestas suelen ignorar el problema principal - la naturaleza psicológica de estos líderes - y se centran en un asunto secundario, por ejemplo, la supuesta homosexualidad de McCarthy o, simplemente, la corrupción de los funcionarios.

6. Remordimiento y Olvido: "A medida que el trauma original que generó miedo empieza a reducirse, a menudo años después, tenemos dificultad para recordar por qué nos permitimos ser tan fácilmente engañados por los intereses de las autoridades. Muchos de nosotros caemos en un estado de disonancia y culpa, y esta condición incómoda promueve el olvido... " (114).
Escala Micro/Macro
"[P]odemos utilizar el pequeño sistema social de una pareja altamente disfuncional para ayudar a explicar la extraña lealtad humana a los autoritarios destructivos en general" (120). En una relación de abuso, la víctima, paralizada por el miedo constante, se aferra a la "protección" de la persona misma que los aterroriza. "Un ser humano maltratado aprende a no "ver " el comportamiento atroz de su pareja autoritaria ... y como interpretar las minucias vacías como prueba de que, en algún lugar en el fondo, él realmente se preocupa" (132).
El método consiste en tres aspectos: 1) la predisposición al miedo (es decir, un interruptor de paranoia ya existente), 2) el aislamiento (es decir, el abuso occurre a puertas cerradas), 3) la convicción de que porque el mundo (en realidad, la relación dañina) es tan terrible, es necesaria la fidelidad a un protector (en realidad, el abusador y el creador de ese temor). Cuando perdemos la capacidad de reconocer el comportamiento patológico, este es el primer criterio de la génesis del mal en cualquier nivel; todo deriva por esta incapacidad de leer con precisión la realidad objetiva.
"Después de todo, se supone que, nuestros líderes, como nuestras parejas, deberían de estar cuidándonos las espaldas, y cuando se nos ha aterrorizado, a veces seguimos asumiendo que las parejas y líderes están tan entregados hacia nosotros, incluso ante la evidencia de peligro mortal de un cónyuge en particular, o de un determinado líder, que no tienen tal motivación de preocupación". (135) Por ejemplo, Mao "siempre prometió cuidar y proteger a la gente que maltrató. La gente le creyó. Muchos de ellos le creen todavía" (136).

"[M]iedo constante generado por el abuso severo arrastra y descuartiza a las familias psicológicamente, inclusive separando miembros de la familia que sufren el mismo tratamiento destructivo en manos de la misma persona .... [M]iedo crónico ... erosiona y distorsiona lazos humanos [que sólo son recuperados en el duro período de patocracia]. " (149) "En una democracia tensionada, cuando de todos modos por el miedo crónico causa que los lazos se rompan, influenciar a la gente a que se separen según las denominaciones de liberal y conservador no es difícil de hacer." (150)
De esta manera, los políticos corruptos pueden mantener a su enemigo (es decir, la gente) dividido, centrándose en cuestiones secundarias. Mientras que la población está ocupada peleando sobre el control de armas, el aborto, la religión, etc, los aberrantes en la oficina pueden escapar de su atención. Si las personas estuvieran conscientes de las manipulaciones que se utilizan contra ellos por parte de sus líderes, tales manipulaciones resultarían ineficaces." Testigos y la luz clara del día, son de vital importancia para nuestra seguridad contra el abuso, y como anatema para los abusadores. En El mago de Oz, el pequeño hombre en el compartimiento cubierto, que operando los botones para proyectar la imagen de un gigantesco mago atemorizante, grita, "No prestes atención al hombre detrás de la cortina" - porque él sabe que, en cuanto la gente tire de las cortinas, la ilusión se acabará "(118). Los abusadores de esposas dependen de la confidencialidad de su abuso, y de hacer todo lo posible para que siga siendo así. De la misma manera, los políticos corruptos utilizan medios de comunicación controlados para presentar su máscara de cordura, que operan detrás de una apariencia de propaganda barata y llevar a cabo sus operaciones encubiertas bajo "altamente confidencial".

Caballo de Troya Político

Stout identifica lo que ella llama "políticos tordo" por el pájaro que pone sus huevos en el nido de otro para que sean criados por otro. "Un político tordo, que está interesado sólo en obtener y mantener el poder individual, tiene pocas convicciones genuinas, puede ser liberal o conservador, pero muchos son instalados en un partido político tradicional... El "nido" hurtado sirve como una base de poder y también como camuflaje; tendemos a honrar las etiquetas de los partidos y no mirar detrás de esos, haciendo difícil de ver el puro interés personal [de ellos] "(158). Lobaczewski trata este fenómeno en mayor detalle, señalando que los políticos tordo suelen ser psicópatas (que también son llamados personajes maquiavélicos), bien practicados en el mantenimiento de una fachada (una máscara de sanidad) de engaño, y en la infiltración de grupos sociales y políticos como "caballos de Troya".

Stout identifica los distintos tipos de tipos patológicos que aspiran al poder: los psicópatas, los vengativos, los ideológicamente obsesionados, los neuróticos, los psicóticos. Aunque Stout señala acertadamente que son las acciones y no las motivaciones lo que realmente cuenta, Lobaczewski tiene un más profundo entendimiento del papel de cada patología diferente. Un breve resumen: los esquizoides a menudo ofrecen la ideología ingenua y equivocada, los paranoicos son los primeros en ser atraídos hacia posiciones de liderazgo en los grupos ponerogénicos, y los psicópatas son la fuente eventual de inspiración para todo el sistema patocrático, ocupando todas las posiciones de influencia. Neuróticos, ideólogos, psicóticos, son todos menores, pero importantes, jugadores en este sistema, incluso en posiciones de liderazgo público (mire detrás del velo de secretismo y usted puede estar seguro de encontrar una eminencia gris psicópata [psychopathic éminence grise]).

Stout señala que estos líderes invariablemente tratan de humillar a su población, a menudo con el sexo. Así como los patócratas manipulan las tendencias innatas de las personas normales a confiar y a temer, manipulan nuestra naturaleza moral con epítetos vulgares, condenas moralizantes e insinuaciones humillantes, es decir, paramoralismos. Lenin llamó a sus oponentes charlatanes, sirvientas y Judases. Nuestros líderes les llaman teóricos de conspiraciones, terroristas y traidores.

Un futuro diferente

Como señala Stout en su libro, es posible superar este proceso de ponerogénesis antes de que llegue a su plena realización en forma de patocracia. Pero primero, tenemos que superar el primer criterio de ponerogénesis, es decir, la inhabilidad de reconocer a los individuos patológicos y conductas como patológicos. Stout escribe:
"En una democracia, una persona que muestra alguna o todas de estas conductas no sería bien tolerada en circunstancias normales. Muchas de las diez características [de los agentes del miedo] son simplemente poco atractivas y alienantes. Pero, de nuevo, las conductas son poco atractivos y alienantes bajo ciertas condiciones. Después un evento catastrófico nacional, como el 11-S en los Estados Unidos, las condiciones son cualquier cosa menos ordinarias. Las personas son traumatizadas, añoran a alguien para que los haga sentir seguros, y un interruptor de paranoia antiguo está una vez más a la espera de ser presionado/encendido. Bajo estas condiciones, los promotores del miedo crecen. Sus características van tan de la mano con la reacción traumática de la población que sus comportamientos identificables son apenas "vistos" en absoluto. En resumen, después de haber sido traumatizado completamente, no podemos ver al diablo ". (186)
Los agentes del miedo tienen un talón de Aquiles: su naturaleza psicopática. Cuando son expuestos como los insignificantes estafadores que son, y su naturaleza entendida científicamente y no emocionalmente, no pueden engañarnos más. La Dra. Stout, aunque tal vez no comprende el grado de la mentira y la crueldad del régimen de EE.UU. (ella parece creer que el 11-S fue orquestado y perpetrado por extremistas musulmanes, contra toda razón y evidencia de lo contrario), su trabajo es un añadido importante al creciente cuerpo de conocimiento que cae dentro de la categoría que el Dr. Lobaczewski denominó hace décadas: Ponerología.
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