En días pasados se cumplió el primer año de los enfrentamientos armados entre tropas rusas y el ejército georgiano, una guerra insólita y absurda que se inició cuando Georgia, violando lo pactado quebró la tregua, violó el statu quo y se aventuró en una ofensiva sangrienta contra la población civil de Osetia del Sur, provocando destrozos y muerte en Tsijinval, la capital de los osetas meridionales2.

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Acciones armadas de la II Guerra de Osetia del Sur agosto de 2008. En el mapa se aprecian las acciones ofensivas del ejército georgiano en Osetia del Sur y Abjasia y la contraofensiva rusa para desalojarles a territorio georgiano.

Comentario: Merece la pena recordar la intervención militarista georgiana sobre territorio de Osetia del Sur, ya que el pasado 8 de agosto se cumplieron seis años de la misma.


Ese mismo día se iniciaban los Juegos Olímpicos de Beijing, evento que lanzaría a China a primeros planos y que, históricamente y en su esencia, había sido un evento consagrado a la paz y la confraternización entre los pueblos y los hombres. El presidente Saakashvili no respetó tampoco ni el espíritu olímpico ni la función de mediadores y garantes de la paz que por mandato tenía su gobierno junto a una pequeña guarnición rusa en la región. Este acto injustificado recibió empero la rápida respuesta de las tropas de Moscú que de inmediato frenaron y pusieron en fuga a los soldados georgianos a los que capturaron, en muchos casos intactos y en plena capacidad combativa, tanques, transportadores blindados y otros medios de guerra en lo que para muchos expertos constituyó un chasco militar

Así concluyó la aventura de Saakashvili quien, con su actuar irresponsable, buscaba al parecer involucrar a su favor a Estados Unidos y la OTAN, pero que pudo también provocar una reacción mayor de la parte rusa que, por suerte, actuó con mesura y sólo se limitó a restablecer el statu quo de antes del 8 de agosto. Lo cierto es que civiles y militares de ambas partes perdieron la vida en un acto de aventurismo político, de los que desgraciadamente se dan con bastante regularidad en estos tiempos de incertidumbres. No pretendemos empero, tomar partido por ninguno de los contendientes. Estos casos significan cuando menos una derrota más del género humano, solamente analizaremos algo del pasado histórico, presentaremos los hechos y confiamos en que la inteligencia de cada cual que se asome a estas páginas, le permita orientarse adecuadamente en este conflicto.

El pueblo osetio

Los osetas aparecieron en la región del Cáucaso allá por el siglo XIII desde la región del Volga de donde venían huyendo de la ferocidad de la Horda de Oro que había invadido el territorio originario de este pueblo, estableciéndose desde entonces en la región montañosa del Cáucaso que ocupan en la actualidad, que les sirvió además de refugio seguro durante varios siglos para mantenerse como un pueblo unitario.

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Muchacha con traje típico de los pueblos de Osetia
Se dedicaron desde entonces a la agricultura, al cultivo de la vid y a la ganadería caprina fundamentalmente, de la que obtenían y comerciaban la lana, las pieles y un excelente queso. No era un pueblo belicoso y así los encontró Rusia en 1774 cuando se anexó los territorios ocupados por los osetas en su avance al este y al sur en época de Yekaterina II "La Grande", permaneciendo desde entonces como súbditos del Zar Moscovita.

Luego de la Revolución de Octubre, en 1918 y dentro del territorio de la RSFSR fue creada la República Autónoma de Osetia, permaneciendo así hasta el año 1922 cuando por iniciativa de Stalin, quien estaba al frente del proceso de conformación de la URSS, y que para compensar a su natal Georgia por otros territorios que le fueron concedidos en el sur a Armenia, amen de otros excesos, se decidió dividir a Osetia y fue creada la región autónoma de Osetia del Sur.

Durante la mayor parte de la etapa soviética posterior a esto, Osetia del Sur tuvo el status jurídico de "Provincia Autónoma" dentro de la RSS de Georgia, algo que en esa época, por el exceso de centralización no representaba ningún problema porque todo estaban supeditados a Moscú3, aunque vivieron siempre los surosetas bastante alejados de los asuntos georgianos y, claro está, sus vínculos eran muy estrechos con el pueblo oseto del norte que había quedado enclavado en el territorio de la RSFSR.

Eso explica que durante los casi 74 años de vida soviética no se suscitaran problemas y conflictos mayores, pero cuando comenzaron los movimientos por la autodeterminación en las diversas repúblicas y regiones de la URSS a finales de los años 80, se fortaleció en Osetia del Sur la idea de unificarse con los osetos del norte como nación unitaria en la República Autónoma de Osetia pero Georgia siempre se ha resistido a ello.

Así las cosas, y como resultado del proceso de atomización y quiebra de la sociedad soviética, el 10 de noviembre de 1989 el Congreso de Diputados Populares Osetia del Sur proclama su conversión en República Autónoma dentro de la RSS de Georgia, decisión que el Parlamento georgiano inmediatamente declaró anticonstitucional luego de lo cual se agudizaron las tensiones entre las autoridades de Tbilisi y Tsjinval.

Como parte de esto, el 20 de septiembre de 1990 los diputados populares locales proclamaron entonces la soberanía de Georgia y la creación de la República de Osetia del Sur, convirtiéndose, de facto, en un Estado independiente. En respuesta, el 10 de diciembre el Parlamento de Georgia declaró abolida toda suerte de autonomía de Osetia del Sur y la reconoció como parte de su región de Shida Kartli, lo que es repudiado de inmediato en Osetia del Sur.

El 11 de diciembre, como era de esperar, estallaron los enfrentamientos armados y se produjeron las primeras víctimas, por lo que Georgia impuso el estado de emergencia en la zona, que se encargó de hacer cumplir mediante destacamentos de la Guardia Nacional, una suerte de formaciones paramilitares paralelas al ejército soviético que todavía existía y que enfrentaron a destacamentos similares de la parte oseta, todo lo cual ocurrió en medio del caos desatado en toda la URSS como parte de la descomposición del Estado multinacional y el descrédito de las autoridades centrales.

Efectivos de los destacamentos de la Guardia Nacional, alentados por los grupos políticos de nacionalistas georgianos, intentaron ocupar Tsjinval pero se enfrentaron a la defensa de las milicias osetas, dando inicio a una guerra que en dos años causó casi 2.000 muertos y el éxodo masivo de personas. Una fuerza de paz ruso-georgiano-oseta se constituyó y consiguió imponer un alto a los combates y se estableció como garante de la paz con un mandato de la CEI y el apoyo de la ONU desde 1992 hasta agosto de 2008.

En enero de 1992, cuando ocurrían los hechos que acabamos de narrar, en Tbilisi (Tiflis para los georgianos) se había desatado una guerra civil como parte de las luchas intestinas por tomar el poder entre los grupos nacionalistas y, en medio de este acontecimiento, ajeno para ellos, es que la mayoría de la población suroseta votó en referéndum a favor de la secesión de Georgia y la unión con la República de Osetia del Norte.

La entrada de tropas rusas y el acuerdo tripartito en el marco de la CEI, mantuvo al menos una paz precaria hasta que en la madrugada del 7 al 8 de agosto de 2008, como ya señalamos, tropas georgianas atacaron Tsjinval y a las fuerzas rusas, lo que desató la campaña de 5 días y la derrota total del ejército georgiano.

Como resultado de estos enfrentamientos y de su derrota militar, Georgia dispuso la ruptura de relaciones con Rusia. Por su parte, Rusia reconoció la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia y Georgia que, entonces, decidió abandonar la CEI a la que se había sumado en 1993, siendo junto a Moldova los últimos en hacerlo.

Desde entonces las autoridades georgianas han sido muy críticas de Rusia y han estado buscando a cualquier precio un ingreso en la OTAN y en menor medida en la Unión Europea, dedicándose durante este año, con la ayuda de Ucrania y Occidente, a reconstruir sus desbaratadas fuerzas armadas con la esperanza de reemprender las acciones contra los territorios insurgentes.

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Zbigniew Brzezinski. Una eminencia gris de la guerra Fría y un anti ruso confeso. Inspirador y teórico de muchos de los planes más macabros del imperialismo, quien en entrevistas ha reconocido que el apoyo a Al Qaeda y al Talibán contra la
URSS, el fortalecimiento de estos grupos y sus
actividades terroristas son, un mal menor ante el
derrumbe de la URSS.
Es justo señalar desde estas páginas que Rusia, a pesar de que los osetos del sur tienen la ciudadanía rusa, ha proclamado que no tiene ningún interés en incorporar a la jurisdicción rusa a Osetia del Sur y a Abjasia, algo de lo que les acusa Tbilisi. Los osetos por su parte, han manifestado su interés en integrarse no con Rusia sino con Osetia del Norte en un Estado nacional oseta. Esto podría ser justo ya que el pueblo oseta es uno solo como lo era el alemán, pero el principal obstáculo para ese propósito es que la República de Osetia del Norte ―que luego de la independencia rusa de la URSS ascendió en jerarquía en cuanto a su estatus jurídico y se convirtió en República Autónoma― forma parte de la Federación Rusa, por lo que Moscú ha estado desestimulando, por ahora, esa unión entre osetos. Promover eso sería inyectar más dinamita en un territorio como el del Cáucaso, donde los peligros de balcanización étnica están muy latentes y no favorecen los intereses de ningún estado local.

La penetración occidental en territorio de la ex URSS.

Como si fuera poco, los conflictos a los que se ven abocados los pueblos de la ex URSS son muchas veces incentivados desde el exterior con propósitos geopolíticos mezquinos. Tal es este caso, donde el actuar irresponsable de Estados Unidos y algunos de sus aliados de la OTAN contribuyen a mantener el estado de beligerancia de las autoridades georgianas

Esto no es nada novedoso y, claro está, provoca la ira de las autoridades rusas que, ante cada acción, ven en peligro sus intereses en ese espacio donde tiene relaciones de todo tipo, lo que incluye inversiones, fronteras directas y una buena cantidad de ciudadanos rusos y sus descendientes. Es algo que ocurre en todo el espacio postsoviético y si creemos en lo teorizado por Zbigniew Brzezinski, donde todo esto forma parte de un plan con objetivos bien premeditados.

Para la subversión en la URSS antes y en el espacio postsoviético después, Occidente lo ha empleado todo. Sirva de ejemplo este caso que conocimos en días pasados. El 19 de agosto de 2009 leía que en Kirguistán, un territorio con no pocos conflictos y presencia militar rusa y norteamericana, las autoridades habían aprobado una ley que coaptaba las libertades religiosas porque consideraba que algunas iglesias y cultos eran nocivos para la tranquilidad ciudadana y la estabilidad del Estado. La prensa occidental, claro está, criticaba fuertemente la medida y descalificaba a las autoridades kirguises.

Al darle seguimiento a la noticia, me llamó muchísimo la atención que en Bishkek protestaba un señor de nombre Joel Griffith, que evidentemente no es kirguís. Lo hacía en representación de la Slavic Gospel Association (Asociación Evangélica Eslava), asociación que nada tiene de eslava, pues hasta el nombre es en inglés y esto resulta contraproducente también para las autoridades locales, conocedoras, como no, del alcance de las acciones de las ONGs y las iglesias protestantes en Kirguistán y de su activa participación en la llamada Revolución de los Tulipanes de 2005 y en las acciones violentas que le siguieron en 2006 y 2007.

Estos son hechos y está claro que ilustran y explican las dinámicas que se están produciendo en todo este espacio.

A Obama no le gusta que se tome en cuenta el pasado. Ha dicho en varias ocasiones que mira al futuro, etc., pero las estrategias que aplica su gobierno no lo soslayan, más bien, permanecen aferradas a las prácticas del pasado.

Los rusos por su parte, que en el momento de "esplendor" de su "Glasnost" habían desprestigiado su historia y el pasado heroico de su pueblo en un acto de ingenuidad política rayano en el absurdo, arremetieron contra los estudios históricos, contra las personalidades y los hechos destacados y también contra la teoría de la historia, la política, la sociología, la geopolítica y la geoestrategia, despojándose ―unilateral e injustificadamente― de presupuestos y contenidos teóricos y metodológicos que les hicieron endebles durante muchos años. Ahora parece que rectifican y hasta se pone en vigor una ley en Moscú para restituir esa falta y combatir el revisionismo y las adulteraciones falseadas de la historia.

Eso no es casual, responde a realidades insoslayables. Brzezinski, uno de los máximos teóricos de la geopolítica, se frotaba las manos en 1986 y mientras los rusos se afanaban en su "Perestroika", publicaba un programa para enfrentar a la URSS4, cuyas acciones tienen no sólo una vigencia extraordinaria, pues se continúan aplicando concienzudamente en todos sus proyectos y programas.

Para él, la estrategia se refiere a la aplicación, planificada y comprensiva, de medidas que permitan alcanzar un objetivo central o un activo vital de relevancia política y militar y eso está vigente en las acciones de Estados Unidos en todo el espacio postsoviético. No verlo así es ingenuamente imperdonable.

Los rusos parece que lo han entendido5. Elementos que lo explican son los que se sobran en estos momentos. Sus intereses están realmente amenazados, su histórica zona de influencias ha sido asediada y penetrada. La guerra de 1999 contra Yugoslavia fue la primera operación fuera del área histórica de la OTAN. Es decir que Estados Unidos y Europa Occidental, con la guerra en Afganistán transformaron la OTAN en una maquinaria bélica de alcance global y, de una forma u otra, todos estamos en peligro.

Me explico mejor. En los últimos 10 años desde 1999, la OTAN ha sumado doce nuevos miembros: Albania, Bulgaria, Croacia, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia, todos ellos en Europa Oriental, nueve de ellos ex miembros del Pacto de Varsovia, tres ex repúblicas soviéticas y dos ex repúblicas yugoslavas a lo que se suma la amenaza de incorporar a Ucrania y Georgia.

De ahí que el gobierno de Tiflis (Tbilisi para los rusos), se esfuerce en hacer méritos ante la Alianza y arremeta contra los territorios que, por disímiles motivos, prefieren permanecer cerca de Rusia. En el caso de los surosetos, tiene que ver mucho más en el deseo de reunificarse con los osetos septentrionales, que tienen un status jurídico superior en la Federación Rusa que el que ellos ostentan en Georgia, que en ser parte de Rusia.

Pero no sólo Estados Unidos tiene protagonismo en el estímulo a las acciones de las autoridades de Tiflis6. Ya habíamos señalado que otras potencias de la OTAN le acompañan, Alemania, por ejemplo, conduce entrenamientos militares para las fuerzas armadas de Azerbaiyán y de Georgia, in situ y en sus polígonos militares y se ha mantenido haciéndolo, a pesar de que conoce que Georgia puede reasumir las hostilidades armadas contra Osetia del Sur y Abjasia y que en Azerbaiyán se libra desde hace mucho tiempo un sangriento conflicto en Alto Karabaj (Nagorni Karabaj), conflictos que para nada están congelados.

En función de conseguir el apoyo alemán, en mayo de este año el Ministro de Defensa georgiano, Giorgi Muchaidze, hizo una visita de tres días a Berlín donde, el 2 de junio, la agencia Trend News Agency reportó que: "Los lados sostuvieron negociaciones militares y políticas en el marco de la cooperación de Ministerios de Defensa de Georgia y Alemania en 2009...". Las partes también discutieron, señala este mismo despacho, "...la situación en Georgia después de la guerra del agosto..." y este tipo de intercambio no puede ser del agrado ruso, que, a su vez, viene denunciando que el ejército de Georgia ha recibido material de guerra en cantidades considerables desde Ucrania y Occidente nuevamente.

El estacionamiento de tropas, aviones de guerra y bases norteamericanas y de la OTAN en Asia Central, en los territorios de Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán avivó las llamas. Ahora existe el peligro real de que incursionen en el Cáucaso de la mano de Saakashvili y en el Mar Negro acompañados por Yuschenko. Estos peligros están latentes y estas acciones son innecesarias, por lo que la presencia norteamericana y de sus aliados en la región preocupan mucho a Moscú.

El sustento jurídico de los separatismos

Es un hecho cierto que cada pueblo tiene el derecho a la autodeterminación, según la "Carta de la ONU" y el "Acta de Helsinki", de la misma manera lo establecía la Constitución de la URSS de 1977, texto legal que invocó Georgia en su momento para acceder a la independencia de la Unión Soviética, derecho que ahora se rehúsa a reconocer a los otros.

El conflicto de agosto de 2008 presupuso retos en materia legal que se han acompañado de acciones políticas subsiguientes que explican, a su vez, la actitud rusa de reconocer la independencia de los territorios secesionistas de Abjasia y Osetia. En este caso la respuesta es jurídica y Rusia, al parecer, no tenía otra opción para poder cumplir sus propósitos y sus compromisos con las autoridades y los pueblos suroseta y abjasio.

Primero, las unidades rusas pertenecientes a las fuerzas de paz de la CEI ocupaban posiciones en Osetia del Sur por mandato de dicho organismo y contando con el beneplácito de las autoridades georgianas, lo que presupuso una situación legal hasta la madrugada del 7 al 8 de agosto de 2008, cuando el ejército georgiano, violando lo pactado, atacó y destruyó Tsjinval.

Rusia respondió con fuerzas de su 58º Ejército, acantonado en las inmediaciones de Vladikavkaz, la capital de Osetia del Norte
derrotando al ejército georgiano y haciéndolo retroceder a sus posiciones de partida. Lluego de esto Georgia rompió relaciones con Rusia, por lo que ya las fuerzas rusas de paz en Tsjinval no podrían contar con el beneplácito georgiano pero, a su vez, son imprescindibles para el mantenimiento de la paz en ese territorio.

Podría, sin embargo, haberse conseguido algo dentro del marco de la CEI que posibilitara mantener el statu quo de antes de los enfrentamientos pero Georgia, por su parte, decidió abandonar el mecanismo postsoviético de integración, lo que le haría inoperante en su territorio y con ello desaparecía toda posibilidad de mediación por esa vía.

Esas posiciones de Georgia justifican la decisión tomada por el Presidente Medvédev, el 26 de agosto de 2008, de reconocer a Osetia del Sur y a Abjasia como estados independientes, toda vez que le libera de contar con Georgia para tomar cualquier providencia en esos territorios, al tiempo que, y respondiendo a la solicitud de las autoridades de los mismos, mantiene la presencia de sus efectivos militares como garantes de la paz.

Conclusiones

No resulta fácil adentrarse en estas problemáticas y no tomar partido. No pienso que las autoridades rusas sean cándidas y que en la esencia de su política no perduren elementos de otros momentos en que los intereses de los pueblos no rusos dentro del imperio Ruso primero, y dentro de la URSS después, fueron socavados. Esa es una realidad pero también es cierto que, como continuidad de la Guerra Fría, Rusia ha sido acorralada y tenía que reaccionar en algún momento y lo ha hecho a su manera. Aceptó el reto y está llevando adelante su juego.

Soy de los que piensa, y estoy firmemente convencido de ello, que Mijaíl Saakashvili es un hombre que no tuvo nunca, ni tiene ahora, un proyecto para Georgia. Formado como abogado en Nueva York, desde donde viajó como parte del aparataje de la Revolución de las Rosas, se ha dedicado a jugar un papel lamentable en contra de su pueblo con el propósito de asegurar su posición personal, más en su bufete de abogados neoyorkino que en Tiflis; de otra forma no habría actuado de manera tan temeraria e injustificada.

La situación de guerra creada con Rusia solamente beneficia estos intereses espurios que él representa allí. Los perjudicados, claro está, son los georgianos de a pie y eso si que no lo digo yo: propongo algunas opiniones respecto a la decisión de abandonar la CEI, cuya salida se hizo efectiva el pasado 18 de agosto.

"No había nada malo en ingresar en la CEI", señaló a Efe―y reproducido por RIA Nóvosti― Eduard Shevardnadze, presidente georgiano entre 1993 y noviembre de 2003, cuando fue derrocado por Saakashvili en la Revolución de las Rosas. Ahora, en cambio, el antiguo ministro de Exteriores soviético considera "...ilógico" que este país caucásico se salga de la CEI sólo por haber roto relaciones con Rusia...". Concluye señalando: "Por regla general, la CEI siempre diferenció las posiciones de Georgia y de los separatistas. Conseguimos que en 1996 adoptara sanciones contra los separatistas. No creo que hubiera que tomar tan rápido la decisión de salir...", insistió este veterano político, conocedor de los vericuetos de la diplomacia y la política rusa.

También el último representante de Georgia en la alianza postsoviética, Zurab Jonelidze, considera que "...a través de la CEI se podía influir en Rusia..." y agrega que "...Tras la ruptura de lazos diplomáticos, Georgia no tiene otro formato para relacionarse con Rusia. Si Georgia abandona la CEI, libera a Rusia de muchas obligaciones asumidas en el marco de los numerosos acuerdos multilaterales..." y a nuestro entender no le falta razón.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso aseguró en una nota de prensa que reproduce en su sitio oficial que la renuncia a seguir perteneciendo a la CEI "...es un derecho soberano de cada uno de los Estados miembros...", que "...No hay que dramatizar la situación..." y señala el comunicado de la Cancillería rusa que la decisión de Tiflis "...influirá negativamente en los ciudadanos de Georgia..."

Los hechos nos liberan de cualquier otro tipo de consideraciones. Los políticos algún día tendrán que responder por los actos descabellados que cometan en el ejercicio de los cargos. Mientras tanto los pueblos continuarán pagando por sus desatinos.


Comentario: Lo cometido por las fuerzas georgianas en Tsjinval fueron crímenes de guerra contra una población desarmada y durmiendo en medio de la noche, más de 2.000 muertos, en su mayoría civiles, y más de 30.000 desplazados. Sin planes de persecución legal contra Saaskashvili y sus secuaces, el ex-gobierno georgiano (ahora reemplazado por el actual presidente Giorgi Margvelashvili), continuó impune de estas acusaciones.

También hay que recordar que en esos momentos la carrera presidencial estadounidense estaba a toda marcha, Obama y John McCain aprovecharon el momento político para tomar partido por Georgia, siendo este último el más beneficiado, como lo detalla el siguiente video.



Este video demuestra que el ejército georgiano se preparó para el ataque semanas antes, un acto premeditado que es claramente penado por la Convención de Ginebra (inglés), y que se asesinaron a sangre fría a las fuerzas de paz rusas en la frontera. Así mismo, la intervención rusa fue en apoyo a la población, y solo fueron a socorrerla una vez iniciado el ataque.

*Licenciado en Historia y Master en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales por la Universidad de La Habana. Es profesor de Historia y Ciencias Sociales en la Universidad de las Ciencias Informáticas de La Habana. Investiga temas vinculados con la URSS, Rusia y el Espacio Postsoviético, sobre todo en Asia Central. Miembro del CEID, Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo, Argentina.

1Las conclusiones y puntos de vista reflejados en este artículo son responsabilidad únicamente de su autor y no representan, comprometen, ni obligan a las instituciones a las que pertenece.

2 Según los analistas, el factor desencadenante de la actual escalada del conflicto fue la decisión de la OTAN de no invitar a Georgia a ingresar en su seno durante la cumbre de Bucarest de abril de 2008. Rusia se opuso a las pretensiones de Saakashvili al advertir a Occidente con la adopción de medidas de respuesta en caso de que la Alianza aceptara a Tiflis. El apoyo manifiesto del presidente de EE.UU., George W. Bush, no fue suficiente y Georgia asumió que el tiempo jugaba en su contra, más aún cuando Rusia estableció relaciones comerciales directas con Osetia del Sur y Abjasia.

3 No son pocos los expertos que señalan que Stalin diseñó las fronteras internas de la URSS y las repúblicas no por capricho sino con toda intención para asegurarse de que no se produjesen en el futuro conatos secesionistas. Como resultado de esta política, en la actualidad, no son pocos los focos de tensiones vinculados a este fenómeno en el espacio postsoviético, sobre todo en la región del Cáucaso, todo un polvorín, y en el Valle de Ferganá en Asia Central.

4 Zbigniew Brzezinski. "Game Plan: A Geostrategic Framework for the Conduct of the U.S. - Soviet Contest". The Atlantic Monthly Press. Boston. 1986

5 La nueva Estrategia Rusa de Seguridad Nacional, puesta en vigor por la orden presidencial Nº 537 del 12 de mayo de 2009 no sólo rechaza la ampliación de OTAN hacia las fronteras de la federación, sino que desarrolla un grupo de medidas defensivas coherentes en virtud de un programa completo, multilateral y objetivo de acciones que involucran al Estado, la economía y hasta los ciudadanos. Esta estrategia se opone, de paso, a los procesos secesionistas en el país, establece los intereses nacionales de la Federación Rusa y las prioridades estratégicas nacionales, incluye el incremento de la calidad de la vida de los ciudadanos y las vías para conseguirlo, consultada en ruso en el sitio http://www.scrf.gov.ru/news/436.html

6 Tiene cerca de un centenar de instructores militares en Kritsanisi, comprometidos con el entrenamiento militar del ejército georgiano en sus propias doctrinas militares.

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