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Una psicóloga advierte sobre la "epidemia" de problemas mentales en Río de Janeiro
Los habitantes de los municipios de la región montañosa de Río de Janeiro, donde las fuertes lluvias causaron en los últimos días por lo menos 798 muertos, corren el riesgo de enfrentar una "epidemia" de problemas mentales, advirtió hoy una psicóloga del servicio público.

"Nuestra ciudad (Río de Janeiro, la capital regional) va a sufrir con la salud mental durante mucho tiempo y va a necesitar de un soporte para enfrentar la 'epidemia' de problemas mentales", comentó a la estatal Agencia Brasil la psicóloga Katrina Pereira.

Pereira, que trabaja en el Hospital Pedro Ernesto de Río de Janeiro, coordina la atención psicológica que presta en Nova Friburgo el hospital de campaña de la Marina. Señaló que los "lutos patológicos" van a ser grandes, pues muchas personas no van a conseguir sepultar a sus familiares y siempre van a tener la esperanza de que están vivos en algún lugar.

Otros, relató la psicóloga, tuvieron que enterrarlos en condiciones precarias, en lo que quedó sus casas, por los problemas para trasladar algunos cadáveres desde las regiones montañosas que quedaron aisladas.

La depresión, los intentos de suicidio, el alcoholismo y la drogadicción como refugio al dolor y el agravamiento de las enfermedades crónicas, como presión arterial y diabetes, son problemas que, según Pereira, van a aumentar, incluso por años, en la región afectada.

Los equipos de rescate continúan las tareas de socorro por undécimo día consecutivo en la región serrana del estado de Río de Janeiro, donde 798 personas han muerto y casi 400 siguen desaparecidas a causa del temporal, informaron hoy fuentes oficiales.

Según el último boletín de la Defensa Civil del estado fluminense, en el municipio de Nova Friburgo, una de las localidades más azotadas por las inundaciones y deslizamientos de tierras, las víctimas mortales ya son 387.

Los socorristas han recuperado los cadáveres de 323 personas en Teresópolis, mientras que en Petrópolis los fallecidos se cifraron en 66 y en Sumidouro el número de óbitos se situó en 22.

Además, al menos 6.050 personas han perdido sus hogares y otras 7.780 han sido desalojadas temporalmente y se refugian en instalaciones habilitadas por los equipos de rescate, agrega el boletín.

Las autoridades han elevado también la cifra de desaparecidos y en la lista que elabora el Ministerio Público a partir de las denuncias de familiares aparecen los nombres de casi 400 personas, según medios locales.