El programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (NEO, por sus siglas en inglés Near Earth Object) publicó un diagrama hace unos días, que muestra un mapa de impactos de 556 cometas o fragmentos de asteroides en la Tierra en los últimos 20 años.
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© NASA/JPL
La NASA dice que está basado en los datos recogidos desde 1994 al 2013 de pequeños asteroides que impactaron la atmósfera de la Tierra creando "bolas de fuego", y agregó que "los tamaños de los puntos amarillos (impactos durante el día) y de los puntos azules (impactos nocturnos) son proporcionales a la de la energía óptica radiada de impactos medidos en miles de millones de Joules (GJ) de energía, y muestran la ubicación de los impactos de objetos de alrededor de 1 metro (3 pies) a casi 20 metros (60 pies) de tamaño".

Tenga en cuenta la distribución aleatoria de los impactos en todo el mundo. Pero tenga en cuenta también lo que el mapa y el informe de la NASA que lo acompaña no indican: la distribución de año en año de los eventos de impacto en ese período de 20 años. Esta omisión les permite poner el siguiente subtítulo engañoso a su informe:
Sucede todo el tiempo: pequeños asteroides impactan la atmósfera de la Tierra
Al no proporcionar un desglose de año en año de los impactos, y con la inclusión de su banal titular, la NASA nos induce a suponer que estos eventos fueron más o menos uniformemente distribuidos en esos 20 años - en promedio, 27 eventos de bolas de fuego en la nota en 2013 (556 eventos totales durante 20 años). Pero tenemos serias dudas sobre esto.

Sabemos por intermedio de la Sociedad Americana de Meteoros (AMS) que hubieron cerca de 3.500 eventos observados solo en 2013 - y esto solamente en los EE.UU.. Eche un vistazo a los datos por sí mismos: Mire la base de datos de eventos de la AMS. Seleccione eventos informados en 2013 que tengan tanto 'sonido' como 'fragmentación'. Note cuántos de los 184 eventos de bolas de fuego en los Estados Unidos del año pasado, que fueron lo suficientemente grandes como para ser a la vez vistos romperse y escuchado su explosión, fueron atestiguados desde varios estados de Estados Unidos. Ahora vuelva al mapa mundial de bolas de fuego de la NASA desde 1994 hasta 2013. Asumiendo que su distribución global al azar es exacta, podemos intentar hacer un poco de ejercicio en la extrapolación para obtener una cifra para eventos de bolas de fuego significativos a nivel mundial en 2013.

La superficie de los EE.UU. es de 10 millones de km2. El área de la superficie de la Tierra es de 510 millones de km2. Dividiendo 10 entre 510 obtenemos 51. Así 51 x 184 = 9.384 eventos de bolas de fuego en 2013 lo suficientemente grandes como para producir estelas de fragmentación que fueron visibles desde el suelo, y producir explosiones atmosféricas lo suficientemente elevadas como para ser escuchadas desde el suelo. Hay otros factores que lo complican, por supuesto: el ángulo en que un fragmento de asteroide/cometa entra en la atmósfera, su tasa de velocidad a la entrada, su interacción eléctrica con diferentes capas de carga de la atmósfera, su composición, etc., todos pueden influir en qué medida lo hará viajar a través de la atmósfera antes de desintegrarse.

Sin embargo, creo que todos estamos de acuerdo en que los números sobre riesgo espacial de la NASA se cocinan de una manera tal como para dar la impresión de que los impactos no ocurren tan a menudo y, más importante, 'que siempre han sucedido con tanta regularidad como lo hacen hoy'.

La NASA asegura que "la búsqueda y caracterización de asteroides peligrosos para proteger nuestro planeta es una alta prioridad" para la agencia espacial del gobierno de Estados Unidos, y sin embargo, da la mínima indicación de que es consciente - o que le gustaría que el público tome conciencia - del masivo aumento de los eventos de bolas de fuego durante este período de tiempo. Como Pierre Lescaudron escribió en Cambios planetarios y la conexión humano-cósmica:
"Los datos recogidos por la Sociedad Americana de Meteoros indica que el número de bolas de fuego de meteoros confirmados en nuestra atmósfera ha aumentado en un 700% durante el período 2005-2013. Se han observado más de 2.000 meteoros confirmados sobre los EE.UU. en 2012; cerca de 3500 se han observado en 2013 . Eso equivale a un aumento del 64% de un año a otro."
La NASA, sin duda, tendrá acceso a una cobertura de datos más amplia que la AMS, que sólo comenzó a informar después que el aumento de los eventos de bolas de fuego de meteoros fuera primeramente observado y registrado por SOTT.net en 2002. No obstante, la agencia sigue a la altura de su apodo ("Nunca una Respuesta Certera" - Nota: En ingles Never A Straight Answer) fallando miserablemente en su función de informar al público acerca de la realidad de la amenaza de 'rocas espaciales'.
Chelyabinsk Meteorite
© Universe Today
El bólido que impactó en la atmósfera sobre Chelyabinsk en febrero de 2013 detonó con el equivalente de 530 kilotones de TNT, hiriendo a más de 1.200 personas.
La tendencia de la NASA para rupturas esquizofrénicas con la realidad no podría haber sido más irónicamente ilustrada por el doble evento que tuvo lugar el 15 de febrero de 2012, cuando las agencias espaciales, los 'expertos' y los principales medios de comunicación aseguraron al público en general que el asteroide 2012-DA14 pasaría con seguridad por nuestro planeta. Lo hizo, pero en cuestión de horas otro fragmento de cometa/asteroide inesperadamente impacto en la atmósfera y explotó sobre la ciudad rusa de Chelyabinsk.

Así que la pregunta es si es realmente una 'alta prioridad' para el gobierno de Estados Unidos publicar estadísticas precisas sobre "Peligros Cercanos a la Tierra", o si es sólo más 'manejo de la percepción' basado en 'la falsa ciencia'?

La NASA nos asegura que se está trabajando en tecnologías de deflexión de asteroides, muchas de las cuales son claramente absurdas. ¿Cómo pueden desviar los objetos si no pueden ver incluso de donde vienen todos ellos? La única 'desviación' real demostrada son los esfuerzos para distraer al público de las bolas de fuego entrantes al minimizar la amenaza que representan y hacer que parezca que nuestras 'autoridades' son capaces de protegernos.

Mientras que la Estación Espacial Internacional debe realizar, con creciente regularidad, maniobras evasivas para esquivar 'basura espacial', eventos de bolas de fuego están siendo falsamente atribuidos a 'satélites difuntos' - por lo general rusos - pruebas de misiles ICBM - también por lo general rusos. No es difícil ver cómo en el actual clima de histeria de la Guerra Fría 2™, la amenaza - real o exagerada - de la guerra mundial o regional sirve perfectamente como cortina de humo para ocultar la amenaza celestial muy real.

Como el astrónomo británico Victor Clube dijo:
"No necesitamos de la amenaza celestial para disfrazar las intenciones de la Guerra Fría, sino que necesitamos la Guerra Fría para disfrazar las intenciones celestiales!"
Oh, por supuesto, la NASA dice que anima al público en general para "ayudar a participar en la búsqueda de potencialmente peligrosos objetos cercanos a la tierra a través del Gran Desafío de los asteroides", a la vez que minimiza la amenaza constantemente al ignorar el elefante en la sala de estar - el aumento impactante de acontecimientos de bolas de fuego. Como hemos dicho, se trata de la gestión de la percepción, como todo lo demás que viene de los gobiernos occidentales en estos días: la superficialidad sobre la sustancia es la regla.

La 'percepción', por lo tanto, es que las agencias gubernamentales como la NASA pueden encontrar estos 'asteroides peligrosos' e incluso 're dirigirlos' si es necesario y así 'protegernos'. Incluso podemos ayudar al participar en el 'Gran Desafío de los asteroides'! Esto es pura propaganda.

¿Por qué nuestras élites psicópatas mantienen esta ilusión de control, esta percepción de 'confíen en nosotros, todo estará bien'? Bueno, como Laura Knight-Jadczyk escribe en su libro, Los Cometas y los Cuernos de Moisés (Libro en Ingles):
[...] Dado que la historia humana parece estar definida por una sucesión de más o menos élites corruptas gobernantes, y si hemos de suponer que tal corrupción (y su difusión en toda la sociedad) es el mecanismo por el cual una civilización atrae catástrofes cósmicas, culpar y deponer a la élite es una buena solución. El problema, sin embargo, es que el mecanismo subyacente no es entendido por el pueblo, lo que significa que no tienen el conocimiento de que, si se quiere evitar una mayor destrucción, deben, a toda costa, impedir el establecimiento de cualquier futura élite corrupta.

Al final, ambos, la gente y la élite, buscan un paradigma que reste importancia a las catástrofes cíclicas, pero lo hacen por diferentes razones. Las personas quieren aliviar la enorme presión de una determinada pero imprevisible catástrofe mayor, mientras que la élite quiere permanecer en el poder. El compromiso que sirva a ambos objetivos es la ilusión de una élite que es capaz de proteger a la gente de cualquier desastre. Esta ilusión puede adoptar diversas formas: rituales para apaciguar a los dioses, la revisión de la historia que muestra una evolución uniformista, sin incidentes en la humanidad, y mucha, mucha propaganda.

Esta mentira funciona bien durante los períodos de calma entre dos grandes catástrofes. Sin embargo, la historia muestra que cuando las hambrunas, terremotos, pestes, han golpeado y cobrado un alto precio, cuando los volcanes entran en erupción o los cometas resplandecen a través del cielo o tormentas de meteoros y anomalías climáticas van en aumento, la ilusión se derrumba, la razón de ser de las élites (es decir, la protección de las personas) se derrumba y el objetivo ha sido siempre y será siempre, en última instancia, las clases dominantes. Y ellos lo saben. Así, cuando, aquellos como Anaxágoras o Sócrates o Critias mencionan estos hechos incómodos, ellos son silenciados por el ridículo y la difamación, e incluso con la muerte.

Los síntomas de un aumento de la actividad cometaria se cubren sistemáticamente por las élites como fenómenos provocados por el hombre. Las estelas de chorro debido a mayores concentraciones de polvo cometario atmosférico son descritas como 'chemtrails' rociados por las agencias gubernamentales, las cada vez más frecuentes explosiones cometarias aéreas se presentan como pruebas de misiles; el cambio climático debido a una actividad solar disminuida provocada por el acercamiento de la compañera del sol y su acompañamiento de un enjambre de cometas se etiqueta como 'calentamiento global antropogénico ".

Al atribuir la causa de esos eventos cósmicamente inducidos a los hombres, las élites mantienen la ilusión de que están en control de la situación.
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'Destrucción, El curso del imperio', de Thomas Cole