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Tanques en una carretera de la capital
Según la asociación de derechos humanos de Bahrein, en el país han muerto ya seis personas por las protestas. Maryam Al Khawaja y Abdul-Wahab Husain declaran al corresponsal de ABC, Eduardo S. Molano, que aunque hay seis muertos confirmados, podrían ser más, pero es imposible conocer la cifra exacta "porque los médicos no nos dejan acercarnos a la zona del Ejército donde hay varios heridos". Además, más de 600 heridos han ingresado esta mañana en el principal hospital de la capital (la mayoría golpeados en la cabeza).

"La situación es muy tensa y posiblemente haya aún más fallecidos. Esta tarde se celebrará el entierro de los seis muertos", señalan los dos activistas. "La Policía está golpeando a los médicos que tratan de ayudar a la gente en las protestas", denuncian.

Más de 50 vehículos blindados del Ejército de Bahréin han partido este jueves desde el centro de Manama hacia la plaza de La Perla, en las afueras de la capital, donde horas antes la Policía ha cargado contra cientos de manifestantes chiíes acampados allí desde el miércoles, en un enfrentamiento que ha dejado dos muertos. El número de fallecidos por las revueltas antigubernamentales se eleva a cuatro, después de que el lunes y el martes fallecieran dos jóvenes en otros choques con la Policía.

Entre los equipos hay tanques, camiones y ambulancias militares que han sido vistos en las carreteras del centro de la ciudad. Mientras, el tráfico civil permanece cortado en la mayoría de las vías por las patrullas policiales, según apunta la cadena Al Yazira.

Este movimiento se produce horas después de que la Policía irrumpiera en La Perla con gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes y recuperar el control de la zona tras tres días de protestas. El balance provisional de este incidente es de dos muertos y decenas de heridos, algunos de ellos críticos.

Ataque de madrugada

Alrededor de las 3.00 de la madrugada, la Policía irrumpió en la plaza lanzando gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes con el objetivo de dispersarlos para poner fin a tres días de protestas que amenazan con prolongarse si la gente continúa llegando al improvisado campamento.

Sin embargo, parece que la intervención policial ha provocado el efecto contrario, ya que los manifestantes han elevado sus reivindicaciones. Si estos días demandaban la dimisión del primer ministro, Jalifa bin Salman al Jalifa, y el paso a una monarquía parlamentaria, ahora los cánticos contra el rey, Seik Hamad bin Isa al Jalifa, inundan la plaza.

Además, los protagonistas de estas revueltas denuncian la discriminación de los chiíes, la etnia mayoritaria, por parte de la minoría suní que gobierna el país. Así, acusan a las autoridades bahreiníes de conceder la nacionalidad a suníes extranjeros con el objetivo de provocar un vuelco demográfico.