Imagen
© Desconocido
El descubrimiento abre nuevas posibilidades al estudio de los cometas en el sistema solar exterior, ya que mediante la observación de los anillos los científicos podrán saber con qué frecuencia se producen estas colisiones e incluso determinar el número de estos pequeños objetos, según la revista Science en su última edición impresa.

Los anillos de Saturno y Júpiter registran el paso de cada cometa y pueden servir a los científicos para reproducir la historia de esas colisiones años o décadas más tarde. Así lo afirman dos equipos de científicos estadounidenses en sendos estudios en la revista Science, en los que describen ondulaciones residuales observadas en los anillos de ambos planetas atribuidas al choque de un cometa.

El descubrimiento abre nuevas posibilidades al estudio de los cometas en el sistema solar exterior, ya que mediante la observación de los anillos los científicos podrán saber con qué frecuencia se producen estas colisiones e incluso determinar el número de estos pequeños objetos, según Science.

Imágenes de Saturno captadas en 2009 por la sonda espacial Cassini permitieron ver en uno de los anillos del planeta un patrón de olas. Un equipo de investigadores encabezado por Matthew Hedman, del Departamento de Astronomía de la Universidad Cornell, en Ithaca (Nueva York), estudió las imágenes captadas por Cassini en un período cercano al equinoccio del planeta de los anillos.

En agosto de 2009 el Sol iluminó los anillos de Saturno casi desde su borde mismo y con la luz desde ese ángulo quedó en evidencia una "arruga" que se extiende por todo el anillo C, el más interior de los tres anillos mayores en torno al planeta.

"Esta arruga tiene una amplitud de 2 a 20 metros y su longitud de onda es de 30 a 80 kilómetros", señala el estudio. Los científicos avanzan la hipótesis de que se debió al impacto, no visto desde la Tierra, de un cometa, e indican que los anillos de un planeta pueden funcionar como un gigantesco disco de larga duración que "graba" los efectos de cada cometa que pasa cerca.

Por su parte Mark Showalter, del grupo Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI por su sigla en inglés) y sus colaboradores analizaron los anillos de Júpiter observados desde las sondas "Galileo"(en 1996 y 2000) y Horizon (en 2007), y vieron también ondulaciones inusitadas, similares a las de un tejado de zinc.

Ambos equipos midieron las propiedades de las ondulaciones y llegaron a la conclusión de que las "arrugas" de Saturno y Júpiter fueron causadas por el impacto de cometas. Los escombros que resultaron de esas colisiones inclinaron levemente los anillos de ambos planetas, según los científicos, cuyos cálculos indican que las arrugas en el anillo de Saturno probablemente datan de la colisión con un cometa en 1983, y las del anillo de Júpiter ocurrieron después del impacto de un cometa en 1994.