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Unos haces de iones y electrones dejan su firma en las auroras del planeta de los anillos.
Los haces de iones y de electrones originados en la luna de Saturno Encélado llegan al planeta de los anillos, siguiendo el campo magnético, y dejan su firma en las auroras boreales de su polo Norte. Es la conexión eléctrica entre Saturno y ese satélite, explica la NASA, cuya nave espacial Cassini ha permitido descubrir esta interacción entre los dos cuerpos que están separados por unos 240.000 kilómetros. El fenómeno se conocía ya en Júpiter, en cuyas auroras se produce una firma similar por los haces procedentes de la luna Io, y los científicos pensaban que podría producirse también en Saturno, pero no se había observado hasta ahora.

La firma de los haces procedentes de Encélado, que tiene un tamaño variable pero aproximadamente de 1.200 kilómetros por menos de 400, se produce al final de la línea de campo magnético que conecta esa luna con Saturno. Se trata del lugar donde los energéticos electrones penetran en la atmósfera del planeta.

"El descubrimiento de esa firma en Saturno puede ayudarnos a comprender el extraño campo magnético de Saturno, nos proporciona la primera conexión visual entre ese planeta y una lunas", destaca Marcia Burton, científica de la misión Cassini, en un comunicado de la NASA. El hallazgo se presenta en la revista Nature. Los investigadores han buscado, pero no han encontrado, la misma firma en las auroras del polo Sur, en el otro extremo del campo magnético, como se observa en el caso de de la conexión eléctrica análoga entre Io y Júpiter.

Encélado es la única luna activa conocida en el sistema de Saturno, con chorros de vapor de agua y partículas orgánicas que se proyectan hacia el espacio. Esos chorros generan una nube de plasma ionizado por la interacción con el campo magnético de Saturno. La firma que se genera en las auroras del planeta brilla en ultravioleta pero es muy débil, en comparación con la de Io, y no es visible desde la Tierra.