Los EE.UU., Gran Bretaña y Francia pisotearon la ley internacional para lanzar misiles contra Siria, mientras afirmaron tener "evidencia" del uso de armas químicas por parte del gobierno. Esa evidencia se basa en mentiras de terroristas.
Scientific Research Center in Damascus
© Omar Sanadiki / Reuters
Un bombero sirio dentro del Centro de Investigación Científica en Damasco, Siria, Abril 14, 2018
Después de una semana de tuits escandalosos y proclamaciones del presidente de EE.UU. Trump, que incluyeron continuas acusaciones de que el presidente de Siria ordenó un ataque con armas químicas contra civiles en Duma, al este de Damasco, mientras que usaba una terminología grotesca y juvenil, como "animal Assad", la misma noche antes de que los inspectores de armas químicas de la OPAQ visitaran Duma, Estados Unidos y sus aliados lanzaron bombardeos ilegales contra Siria. Los bombardeos ilegales incluyeron 103 misiles, 71 de los cuales fueron interceptados, según Rusia.

Durante la semana pasada, se nos dijo que EE.UU. tenía "pruebas" y el Reino Unido tenía "pruebas" de que Siria había utilizado químicos. Las "pruebas" se basaron en gran medida en vídeos y fotos compartidas en las redes sociales, proporcionados por los Cascos Blancos, financiados por Occidente (ese grupo de "salvadores" que de alguna manera sólo opera en áreas ocupadas por Al Qaeda y el terrorismo y participa en torturas y ejecuciones), así como por Yaser al-Doumani, un hombre cuya lealtad a Jaysh al-Islam se desprende claramente de sus propias publicaciones en Facebook, por ejemplo del ex líder de Jaysh al-Islam, Zahran Alloush.

Esto, nos dijeron, era 'evidencia'. Esto y las palabras del altamente parcial Departamento de Estado de EE.UU., financiado por USAID, aliaron a la Sociedad Médica Sirio Americana, que, al igual que los rescatadores de Al-Qaeda, sólo apoya a los médicos en las zonas ocupadas por terroristas.

El 12 de abril, incluso el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis, le dijo al Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que el gobierno de los Estados Unidos no tiene ninguna prueba de que se haya utilizado sarín o cloro, y que todavía estaba buscando pruebas.

Siria, considerando que las afirmaciones eran mentiras y que las fuentes estaban contaminadas, solicitó que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) fuera inmediatamente a Siria para investigar las afirmaciones. En consecuencia, la OPAQ acordó enviar un equipo -Siria concedió inmediatamente los visados- que llegó a Damasco el 14 de abril.

El presidente Trump, en lugar de esperar a que una investigación confirmara sus "pruebas", eligió la misma noche antes de que este equipo de investigación llegara a Siria y evaluara las acusaciones, para bombardear Siria. El momento de los ataques es algo más que un poco oportuno. Y los bombardeos fueron ilegales.

El general Mattis trató de bailar en torno a la legalidad, afirmando que "el presidente tiene la autoridad, bajo el Artículo II de la Constitución, de usar la fuerza militar en el extranjero para defender importantes intereses nacionales de Estados Unidos".

Pero se equivoca. Esto no permite que los Estados Unidos bombardeen ilegalmente una nación soberana, y él lo sabe. También Rusia. En una declaración del 14 de abril, el presidente ruso Vladimir Putin declaró los ataques como ilegales, al señalar:
"Sin la sanción del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en violación a la Carta de las Naciones Unidas y de las normas y principios del derecho internacional, se ha cometido un acto de agresión contra un Estado soberano que está a la vanguardia de la lucha contra el terrorismo".
¿Y si hubiera habido químicos en los sitios atacados?

En la misma sesión informativa del Pentágono, el general Joseph Dunford especificó los objetivos de Estados Unidos y sus aliados en Siria, alegando que estaban "específicamente asociados con el programa de armas químicas del régimen sirio". Uno de los objetivos, al que le dispararon 76 misiles, fue el centro de investigación científica de Barzeh, en la misma y densamente poblada Damasco, que según Dunford estaba involucrado en el "desarrollo, producción y pruebas de tecnología de guerra química y biológica".

Este "objetivo" se encuentra en medio de una zona densamente poblada de Damasco. Según el Dr. (de negocios y economía) Mudar Barakat, residente en Damasco y conocedor de la zona en cuestión, "el establecimiento consta de una serie de edificios. Uno de ellos es un instituto de enseñanza. Están muy cerca de las casas de la gente de la zona".

De los ataques, Dunford afirmó que "infligieron el máximo daño, sin riesgo innecesario para civiles inocentes".

Si uno creyera que las afirmaciones son ciertas, ¿el bombardeo realmente salvaría vidas sirias o, por el contrario, causaría muertes masivas? ¿Dónde está la lógica en bombardear instalaciones que se cree que contienen químicos tóxicos y peligrosos en, o cerca de, áreas densamente pobladas?

En cuanto a la naturaleza real de los edificios bombardeados, el medio de comunicación sirio, SANA, describe al Instituto de Investigación de las Industrias Farmacéuticas y Químicas como "centrado en la preparación de las composiciones químicas para los medicamentos contra el cáncer". La destrucción de este instituto es particularmente amarga, ya que, bajo las sanciones criminales occidentales, se prohíbe la venta de medicamentos contra el cáncer a Siria.

Uno de sus empleados, Said Said, corrobora en entrevistas la descripción de SANA de la instalación que realiza el tratamiento del cáncer y otros componentes medicinales. Un artículo incluye el punto lógico de Said: "Si hubiera armas químicas, no podríamos estar aquí. Llevo aquí desde las 5:30 de la mañana con buena salud. No estoy tosiendo".

En relación con la instalación, el mismo artículo de SANA señaló que sus laboratorios habían sido visitados por la OPAQ, que había publicado dos informes en los que se negaban las denuncias de actividades relacionadas con las armas químicas. Éste es un punto que el embajador de Siria, al-Ja'afari, planteó en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU del 14 de abril, señalando que la OPAQ "entregó a Siria un documento oficial que confirmaba que el centro de Barzeh no se utilizaba para ningún tipo de actividad química", lo que sería contrario a las obligaciones de Siria con respecto a la OPAQ.

Bombardeando con base en afirmaciones de Al-Qaeda y Jaysh al-Islam

Todo el pretexto de los bombardeos ilegales de los Estados Unidos y sus aliados en Siria es inmoral y erróneo. No hay pruebas de que Siria utilizara químicos en Duma. Numerosos analistas han señalado lo obvio: que Siria no se beneficiaría de haber usado armas químicas. Pero Estados Unidos, Israel y sus aliados sí se beneficiarían de los ataques escenificados.

El sitio web Moon of Alabama notó discrepancias en los vídeos distribuidos en los medios sociales como "evidencia" de la culpabilidad de Siria, incluyendo los siguientes:
"El 'tratamiento' de los 'rebeldes', rociando con agua y administrando un poco de spray para el asma, no es profesional y muchos de los 'pacientes' parecen no tener ningún problema real. Es teatro. El verdadero personal médico se ve en el fondo trabajando con un paciente real."
El Ministerio de Defensa de Rusia ha publicado entrevistas con dos hombres que aparecieron en la grabación alegando que un ataque químico había ocurrido. Uno de los hombres, Halil Ajij, dijo que trabajaba en el hospital en cuestión, que habían tratado a personas por envenenamiento con humo. Dijo: "Los tratamos por asfixia", y también notó: "No vimos a ningún paciente con síntomas de envenenamiento por armas químicas", dijo.

En una entrevista el 14 de abril en Sky News, el ex embajador británico en Siria, Peter Ford, argumentó que la etapa más elemental en el juego de las acusaciones es permitir que ocurra la inspección real.
"La evidencia de que las armas químicas fueron arrojadas es inexistente. Dejen entrar a los inspectores y posiblemente dentro de unos días tendremos un veredicto, pero el jurado aún está fuera. [...] Estoy totalmente seguro de que los inspectores no presentarán ni una sola prueba que respalde las afirmaciones de los estadounidenses. Si los americanos tuvieran pruebas, las habrían presentado. Lo que están diciendo y lo que la Sra. May está diciendo, es simplemente "confíen en nuestra palabra, confíen en nosotros". Ni siquiera hay un expediente dudoso esta vez".
Israel y Estados Unidos se benefician de los ataques... y son culpables del uso de armas químicas

Mientras que los ojos del mundo han sido tapados por periodistas de los medios corporativos que leen guiones de armas químicas, se da poca importancia a la continua matanza y mutilación israelí de manifestantes palestinos desarmados; asesinatos selectivos que comenzaron de nuevo el 30 de marzo con los asesinatos de al menos 17 palestinos desarmados que protestaron en las regiones orientales de Gaza. El asesinato por parte de Israel de estos jóvenes, mujeres y hombres desarmados, sólo recibió suaves críticas de la ONU, y fue relegado a "enfrentamientos" por parte de los serviles medios de comunicación corporativos. Israel se está saliendo con la suya, literalmente, con el asesinato, ya que las miradas se dirigen a otros lugares.

Según el Secretario Mattis, el ataque ilegal liderado por Estados Unidos contra Siria "demuestra la determinación internacional de impedir el uso de armas químicas contra cualquier persona bajo cualquier circunstancia en contravención del derecho internacional".

¿La ironía? Tanto Estados Unidos como su aliado cercano Israel han utilizado armas químicas contra civiles. Los Estados Unidos han atacado a civiles en Vietnam e Irak, por nombrar sólo dos países, con armas químicas.

En 2009, yo estaba viviendo en Gaza y documentando los crímenes de guerra de israelíes cuando Israel bombardeó a civiles por toda Gaza con fósforo blanco. Se trataba de civiles que no tenían dónde huir ni esconderse, incluidos civiles que habían huido de sus hogares y se habían refugiado en una escuela reconocida por las Naciones Unidas. Yo misma documenté numerosos casos de uso de fósforo blanco por parte de Israel.

Si esto no indigna a los ciudadanos estadounidenses, los miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses enviados a Israel y gastados en el bombardeo de naciones soberanas -y no en las personas desfavorecidas de Estados Unidos, ni en la atención médica asequible- deberían indignarles.

Sin embargo, como señaló el autor Jonathan Cook, el problema no son sólo las amenazas de Trump a Siria:
"Hay un apoyo bipartidista para esta locura. Hillary Clinton y los líderes demócratas de los Estados Unidos, y gran parte del partido laborista parlamentario del Reino Unido, están totalmente de acuerdo con estas acciones. De hecho, han estado incitando a Trump a lanzar ataques".
Al no atacar a las fuerzas rusas en Siria esta vez, Estados Unidos evitó por poco una confrontación militar directa con Rusia, una que habría tenido ramificaciones globales, por decir lo menos.

La pregunta ahora es: ¿será la alianza por el cambio de régimen lo suficientemente estúpida y cruel como para apoyar otro ataque químico con bandera falsa en sus interminables esfuerzos por deponer al presidente sirio, o abandonarán el juego y permitirán que Siria regrese plenamente a la paz? Estados Unidos y sus aliados alegan su preocupación por los civiles sirios, pero hacen todo lo que está a su alcance por garantizar que los civiles sufran el terrorismo y las sanciones.
Eva Bartlett es escritora independiente y activista por los derechos humanos con amplia experiencia en la Franja de Gaza, donde vivió durante tres años (desde finales de 2008 hasta principios de 2013), acompañando a pescadores y agricultores palestinos mientras eran objeto de intensos ataques del ejército israelí. Documentó los crímenes de guerra y los ataques israelíes de 2008/2009 y 2012 contra Gaza mientras viajaba en ambulancias e informaba desde los hospitales. De junio a agosto de 2016, visitó Siria por quinta vez. Sus escritos se pueden encontrar en su blog, In Gaza