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Una jaula sube a la superficie la segunda caja negra del vuelo de Airbus Río-París, llamada Flight Data Recorder (FDR)
Dos años después del accidente del Airbus de Air France en el océano Atlántico, el misterio que rodea esta catástrofe, en la que murieron 228 personas, podría dilucidarse gracias a la recuperación de dos cajas negras del aparato por parte de los investigadores franceses.

La segunda caja negra del A330, que cayó al océano el 1 de junio de 2009, cuando cubría la ruta Río-París, fue rescatada en la noche del lunes "entera" y "en buen estado", indicó a la AFP el director de la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA).

"El grabador fónico -Cockpit Voice Recorder (CVR)- fue localizado e identificado por el equipo de investigación a las 21H50 GMT del lunes 2 de mayo. Fue subido por el robot Remora 6000 a bordo del navío Ile de Sein a las 02H40 GMT esta mañana, martes 3 de mayo", precisó la BEA.

Los investigadores ya habían anunciado el domingo que habían recuperado el módulo memoria de la primera caja negra, llamado Flight Data Recorder (FDR), que graba parámetros del vuelo.

"La (segunda) caja negra está entera. El chasis, el módulo e incluso el cilindro de la baliza están ahí. Globalmente, el aspecto exterior de la caja es correcto, está en buen estado", declaró Jean-Paul Troadec, director de la BEA, encargada de la investigación técnica de la catástrofe.

Tal como se hizo con la primera caja, también en buen estado, el CVR fue precintado para ponerlo a disposición judicial. También fue colocado en un contenedor lleno de agua para conservarlo lo mejor posible en su estado actual. Y así seguirá hasta que empiece su examen en la BEA de Le Bourget, cerca de París, dentro de unos ocho días.

"Si se consiguen leer los dos grabadores, conseguiremos entender lo sucedido", comentó Troadec. Dependerá del fenómeno de corrosión que haya podido dañar parte de los datos y complicar su desciframiento.

Descifrar todo o parte de estos datos puede tomar algunos días o semanas.

La tragedia del A330 de Air France sigue siendo hasta hoy inexplicable. Los investigadores determinaron que las sondas de velocidad del aparato, llamadas Pitot, eran una de las causas de la tragedia. Pero consideran que este mal funcionamiento no pudo provocar por sí solo la caída del avión.

Los investigadores habían localizado a principios de abril los restos del aparato a unos 3.900 metros de profundidad, no lejos de la última posición conocida del avión. Su prioridad consistía en hallar las cajas negras, que finalmente estaban separados una de otra por solamente unos 10 metros, según Troadec.

Las familias francesas de las víctimas del vuelo Río-París, se felicitaron este martes por que haya sido recuperada la segunda caja negra del Airbus, aunque se mantenían prudentes a la espera de saber en qué medida pueden ser explotados estos datos. "Es desde luego una muy buena noticia (...). Ya lo fue haber recuperado (el domingo) la primera caja, y recuperar la segunda lo es es aún más", declaró a la AFP el presidente de la Asociación Ayuda y Solidaridad AF447, Jean-Baptiste Audousset.