Si hay algo por lo que puedo estar agradecido, es por el hecho de que el Guardian siga publicando propaganda dietética y médica en cantidades masivas para que nunca se me acaben los temas sobre los que escribir. Otro artículo acaba de aparecer en Internet esta semana en el que se denuncia el aumento de los peligrosos "escépticos del colesterol".
darth vader luke skywalker

Darth: ¡Cuestiona la veracidad de la hipótesis de los lípidos y sufre de mis despiadados insultos!
Luke: ¡Prefiero ser expulsado al espacio que aceptar premisas erróneas contrarias a la abrumadora evidencia!
El artículo titulado "Tonterías de mantequilla: el surgimiento de los negadores del colesterol", de Sarah Boseley, es otra referencia a la autoridad de los "expertos" en apoyo a la muy obsoleta hipótesis oficial sobre el colesterol, ante la creciente evidencia que desafía su posición. Es una típica crítica feroz, caracterizada por la proyección, carente de evidencia real y que refuerza la "posición oficial" sobre las voces disidentes.

El uso del término "negadores" ["deniers"] es, sin duda, calculado. Al igual que con el término "negador del cambio climático" con respecto a aquellos que se atreven a cuestionar la ortodoxia de la posición del calentamiento global antropogénico, el término se utiliza para que los asociemos con los negadores del holocausto, un término impregnado de racismo, teoría de la conspiración y de una preferencia por el odio en lugar de la lógica.
Es una locura asociar a alguien con ello, especialmente si su posición se basa en la lógica y la investigación, y valientemente se aleja de una posición popular en favor de una que potencialmente termine con su carrera, porque está más cerca de la verdad. También es ridículamente hiperbólico, lo que recuerda a la respuesta preprogramada del Personaje No Jugador: "Todo el que no está de acuerdo conmigo es un nazi". A estas alturas, si usted ve el término con carga emocional "negador" en un titular, puede estar seguro de que todo lo que sigue es una calumnia con la intención de acabar con la crítica legítima.

El artículo del Guardian es, más o menos, propaganda de las grandes corporaciones farmacéuticas, que presenta el debate sobre el uso y la efectividad de los medicamentos con estatinas, y la hipótesis del colesterol en general, como un combate entre la "ciencia establecida" y los "científicos disidentes" renegados que se niegan a mirar las pruebas. ¡Vaya proyección! (Es bastante interesante que los narcisistas y psicópatas son bastante hábiles para acusar a otros de lo que ellos mismos hacen; es decir, para proyectar). Citan a Dermot Neely, consultor en bioquímica clínica y medicina metabólica y miembro fundador de la organización benéfica Heart UK:
"Mi creencia sobre los escépticos del colesterol es que son un poco como los fundamentalistas religiosos", dijo Neely. "No están abiertos a discusión. Cualquiera que sea el argumento que uno presente, encontrarán otro porque básicamente define quiénes son".
¡Qué astucia! Se acusa a los científicos y periodistas, que están indagando los estudios con ojo crítico y señalando sus deficiencias, de no mirar las pruebas, mientras que los viejos clubes de muchachos que se aferran a la ortodoxia anticuada son los que están "abiertos a los contraargumentos". Bienvenido al mundo bizarro. El artículo entero hace caso omiso de las preocupaciones legítimas sobre el mito del colesterol y no ofrece una crítica de los problemas planteados y conclusiones basadas en las pruebas, sino ataques ad hominem. Un ejemplo atroz es cuando citan a alguien que compara las afirmaciones de los "negadores del colesterol" con la "creencia de la tierra plana". Tenga en cuenta que quienes son demonizandos son investigadores y científicos, no acérrimos teóricos de la conspiración.

Boseley ataca algunos de los grandes nombres de las opiniones disidentes. Un blanco en particular es el cardiólogo Dr. Aseem Malhotra, quien ha aparecido en los principales medios de comunicación en el Reino Unido argumentando a favor de un enfoque dietético bajo en carbohidratos y alto en grasas (LCHF, por sus siglas en inglés) para las enfermedades cardiovasculares, argumentando que el enfoque actual del asesoramiento dietético convencional más los medicamentos con estatinas claramente no está funcionando y va en contra de la evidencia a muchos niveles. Aunque el libro de Malhotra, The Pioppi Diet, no está exento de problemas (algunos de los cuales se tratan en el artículo), las recomendaciones generales son sólidas y están respaldadas por la ciencia actual; sin embargo, "tiene la distinción de haber sido nombrado por la Asociación Dietética Británica como uno de los cinco peores libros de dietas "famosos" de Gran Bretaña". No es que nos sorprenda de la Asociación Dietética Británica, o de cualquier asociación dietética, pero esto no es más que una declaración de herejía.

No es de extrañar que en su literatura aparezca una cita de la autora, Sarah Boseley, elogiando al Centro de Medios de la Ciencia (SMC, por sus siglas en inglés).

science media centre

Sarah Boseley, Editora de Salud, The Guardian, dijo: "Todos creemos que el SMC es maravilloso y el periodismo científico sería deficiente sin el mismo".
El SMC tiene un historial de promoción de las estatinas, llegando incluso a celebrar una rueda de prensa en protesta por la posición de que la terapia con estatinas debe ser reducida en respuesta a una carta escrita por un grupo de médicos que sugieren tal cosa. "La carta detallaba seis objeciones importantes al plan, incluyendo la medicación masiva de millones de individuos sanos, la falta de fiabilidad de la evidencia con respecto a los efectos adversos de las estatinas, y el hecho de que casi toda la evidencia está financiada por la industria y que existen múltiples conflictos de intereses en el "comité de expertos" que está adjudicando el asunto de las estatinas". Como era de esperar, Fiona Fox, directora del SMC, cuando se le preguntó por qué sólo se invitaba a expertos en favor de las estatinas a la sesión informativa, defendió la táctica diciendo que "la ''gran mayoría' de los expertos en cardiología y estatinas creían que las pruebas eran abrumadoras, y que no era tarea del centro proporcionar una plataforma a una minoría que no lo hacía y, por lo tanto, proyectar una falsa imagen de que el debate estaba en equilibrio (cuando no lo estaba)". ¿Qué mejor manera de reforzar la posición de uno que afirmar que la contraposición está en manos de nada más que una pequeña minoría? Para saber a qué nos enfrentamos aquí, el SMC también ha tomado posiciones en favor a los Organismos Genéticamente Modificados, Coca Cola y el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático. Se trata de un medio de propaganda como ninguno.

Puesto que cada vez más gente cuestiona la hipótesis del colesterol y la utilidad de las estatinas, no es de extrañar que un artículo de ataque como éste sea publicado. Es esencialmente control de daños. Nina Teicholz publicó un artículo en su blog titulado "America's Changing Attitudes on Fat Consumption" (Actitudes cambiantes de Estados Unidos sobre el consumo de grasas), donde revisa la última encuesta de Gallup sobre lo que piensan los estadounidenses de la grasa. Eche un vistazo a este gráfico:

changing attitudes about fat

- % Evitan comer grasa (turquesa)
- % No piensan en ello (verde)
- % Activamente incluyen grasa en sus dietas (naranja)
Por si nos hacía falta una señal de que las mismas viejas afirmaciones sobre los peligros de las grasas dietéticas se están desmoronando, aquí la tenemos. Teicholz escribe:
En los últimos cinco años, la proporción de personas que dicen evitar activamente comer grasas ha disminuido del 64% al 48%. Se trata de un cambio radical con respecto a los años anteriores. La gente está captando claramente el mensaje de que las dietas altas en grasa y bajas en carbohidratos son buenas para la salud.

La encuesta también revela un aumento dramático en la proporción de personas que están tratando activamente de incorporar grasas en sus dietas. Mientras tanto, el número de personas que simplemente no se molestan en pensar en la grasa en sus dietas también ha aumentado en los últimos años. La conclusión general es clara: Para los estadounidenses, la grasa ya no es tabú.
No sin relación, la encuesta Gallup también muestra un aumento en el número de personas que incluye carne de res en su dieta en un gráfico titulado "Los estadounidenses no son todos vegetarianos". Como escribe Teicholz, "Claramente, está en marcha un cambio de paradigma respecto a la grasa en la dieta". Y aunque no es directamente una actitud hacia las estatinas lo que se está viendo aquí, todo es parte del mismo mito. Si los estadounidenses ya no temen a las grasas y comen cada vez más grasas saturadas con abandono, significa claramente que todo el artificio en el que se basa la medicación con estatinas se está desmoronando.

Y con razón. Eche un vistazo a este gráfico del estudio de MONICA:

average cholesterol

Niveles de colesterol promedio contra taza de muertes
De veinte países europeos, Rusia tenía el colesterol medio más bajo y la tasa más alta de enfermedades cardíacas; Suiza tenía el colesterol medio más alto y la tasa más baja de enfermedades cardíacas. Uno casi diría que la correlación entre el colesterol alto y la enfermedad cardíaca es inexistente. Es un poco difícil justificar un medicamento que reduce el colesterol con la premisa de que el colesterol alto causa enfermedades cardíacas cuando se mira este gráfico.

O qué hay de este análisis japonés, que encuentra que:
La mortalidad por todas las causas es el resultado más apropiado a utilizar cuando se investigan los factores de riesgo para las enfermedades potencialmente mortales. La Sección 1 discute la mortalidad por todas las causas según los niveles de colesterol, según lo determinado por grandes estudios epidemiológicos en Japón. En general, se encuentra una tendencia inversa entre la mortalidad por todas las causas y los niveles de colesterol total (o de lipoproteína de baja densidad [LDL]): la mortalidad es mayor en el grupo de colesterol más bajo sin excepción. Si se limita a las personas mayores, esta tendencia es universal. Como se discutió en la Sección 2, las personas mayores con los niveles más altos de colesterol tienen las tasas de supervivencia más altas independientemente del lugar del mundo en que viven.
Lo ha leído bien: Cuanto más bajo sea su colesterol, más probable es que usted muera. SIN EXCEPCIÓN. Entre los ancianos, los que tienen el colesterol más alto tienen las tasas de supervivencia más altas, sin importar dónde vivan.

La comprensión del colesterol y la enfermedad está evolucionando y avanza más cada día. Pero por lo menos existe suficiente evidencia presente para empezar a hacer preguntas serias acerca de los medicamentos con estatinas, y si es prudente o no hacer intervenciones médicas basadas en un modelo de décadas de antigüedad con una cantidad significativa de evidencia en su contra. Especialmente considerando que las estatinas vienen acompañadas de eventos adversos desagradables que se asocian con ellas. De hecho, se publicó una evaluación sobre las estatinas en la Expert Review of Clinical Pharmacology en 2015, ¡que afirma que "...hemos llegado a la conclusión de que las estatinas en realidad estimulan la aterosclerosis y la insuficiencia cardíaca"!
En contraste con la creencia actual de que la reducción del colesterol con estatinas disminuye la aterosclerosis, presentamos una perspectiva de que las estatinas pueden ser causales en la calcificación de la arteria coronaria y pueden funcionar como toxinas mitocondriales que deterioran la función muscular en el corazón y los vasos sanguíneos a través de la disminución de la coenzima Q10 y el "hemo A", y por lo tanto la generación de ATP. Las estatinas inhiben la síntesis de la vitamina K2, el cofactor de la activación de la matriz Gla-proteína, que a su vez protege a las arterias de la calcificación. Las estatinas inhiben la biosíntesis de las proteínas que contienen selenio, una de las cuales es la glutatión peroxidasa que sirve para suprimir el estrés peroxidativo. Una deficiencia de la biosíntesis de selenoproteínas puede ser un factor en la insuficiencia cardíaca congestiva, que recuerda a las cardiomiopatías dilatadas observadas con la deficiencia de selenio. Por lo tanto, la epidemia de insuficiencia cardíaca y aterosclerosis que aflige al mundo moderno puede agravarse paradójicamente por el uso generalizado de medicamentos con estatinas. Proponemos que las guías actuales de tratamiento con estatinas sean reevaluadas críticamente.
Entonces, ¿quién se niega a mirar las pruebas aquí? Esto es lo que ellos llaman "creencia en la tierra plana", mientras actúan como si no hubiera ninguna duda sobre la hipótesis de los lípidos o la seguridad y efectividad de las estatinas. El profesor Rory Collins, de la Universidad de Oxford, es citado en el artículo del Guardian diciendo que "él cree que hay un buen motivo para negarse a dar una plataforma a los que niegan el colesterol, de la misma manera que algunos ya no se molestan en debatir con los escépticos del cambio climático". La arrogancia es simplemente asombrosa.

Todo esto no es realmente una sorpresa viniendo del Guardian, un periódico que publica recetas veganas cada semana, publica constantemente tonterías sobre la necesidad de reducir el consumo de carne para salvar el medio ambiente y está, en general, completamente inmerso en la ortodoxia políticamente correcta sin interés en el análisis. Es la esencia misma de la propaganda, diseñada para modificar el comportamiento hacia el status quo en lugar de presentar a los lectores una visión equilibrada que les permita generar opiniones informadas. Las opiniones informadas pueden resultar en decisiones contrarias a su ideología, después de todo.

Ahora se están trazando las líneas entre los que son capaces de pensar críticamente y los que no lo son, y las repercusiones del discernimiento son literalmente de vida o muerte. Es como una gran dinámica darwiniana: la supervivencia de los más inteligentes. Si un artículo del Guardian, que insulta a científicos que hacen conclusiones honestas sobre las suposiciones oficiales, puede convencer a alguien de que el consejo médico oficial está bien fundamentado, a pesar de no responder a ninguna de las críticas, entonces, ¿qué puede uno esperar? La salud de los que escuchan a los autoritarios seguirá siendo afectada, mientras que los que son capaces de mirar por debajo de la superficie y están dispuestos a esforzarse para investigar podrían salir con vida.