Un diplomático chino reafirma que el coronavirus fue introducido por EE.UU. en Wuhan y rechaza que Washington se refiera a la COVID-19 como un "virus chino".
Vocero chino insiste en que el COVID-19 fue llevado por EEUU a Wuhan

El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Zhao Lijian, en una rueda de prensa.
Mis tuits fueron "una reacción a algunos políticos estadounidenses, que estaban estigmatizando a China" al vincular al gigante asiático con el nuevo coronavirus, denominado COVID-19, ha dicho este martes el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Zhao Lijian, en una rueda de prensa.

El pasado marzo, Zhao había asegurado que el origen de la COVID-19 se hallaba en realidad en EE.UU., señalando que el Ejército del país norteamericano podría haber llevado el nuevo coronavirus a la ciudad china de Wuhan, que se conoce como la fuente de la pandemia.

En la rueda de prensa de este martes, el diplomático chino ha asegurado que sus afirmaciones contra EE.UU. "reflejan la rabia de muchos ciudadanos chinos por el estigma" ejercido por los estadounidenses.

Al desarrollar su postura, Zhao ha indicado que la COVID-19 "no conoce fronteras ni etnias", sino que es un "enemigo común para todos los seres humanos".

En este mismo sentido, ha enfatizado que la tarea urgente que tienen por delante todos los países es vencer a esta nueva enfermedad mediante la cooperación. "Nos oponemos a la estigmatización", ha agregado.

El surgimiento del brote de infección ha generado una nueva escalada en las tensiones entre Pekín y Washington; este último trata de afianzar la idea de que el patógeno es un "virus chino".

Las autoridades chinas expresaron su rechazo a esta postura de EE.UU. e instaron a dicho país a "cesar de inmediato sus acusaciones injustificadas".

Además, varios responsables del gigante asiático plantearon una conspiración estadounidense, como la teoría que respalda cómo surgió la COVID-19.

Incluso, desde EE.UU. han avisado que el nuevo coronavirus podría ser obra de los laboratorios biológicos de Washington.

Philip Giraldi, exfuncionario de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), opina que su país podría haber "creado" al temido virus en colaboración con el régimen de Israel, como un arma de guerra biológica para dañar a China e Irán.