Una enorme cortina de polvo del desierto del Sahara ha pintado los paisajes europeos con un tono marrón rojizo que recuerda a Marte. Esto ha reducido la calidad del aire y la producción de energía solar en las zonas sur del continente.
Orange snow in Bettmeralp, CH by Bruno von Arx
© CH por Bruno von Arx
Nieve naranja en Bettmeralp
El polvo levantado por tormentas sobre Argelia la semana pasada fue transportado al norte y depositado en las cordilleras europeas que se extienden desde los Pirineos hasta los Alpes, informaron el martes monitores del clima. Mediciones de partículas en suspensión en el aire que pueden poner en peligro la salud fueron varios órdenes de magnitud más altas de lo normal.


"Evidenciamos que los valores de calidad del aire en las regiones afectadas cayeron significativamente", dijo Mark Parrington, científico del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus. "El impacto de las nubes de polvo del Sahara es claramente visible para las ciudades afectadas, como, por ejemplo, Barcelona o Marsella".

El servicio climático europeo ha rastreado la dispersión del polvo de tormentas saharianas anteriores hasta el golfo de México. Lo sucedido esta semana fue pronosticado por modelos de Copernicus, que combinan datos de científicos en el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos. La agencia utiliza miles de millones de mediciones de satélites, barcos, aviones y estaciones meteorológicas de todo el mundo para sus pronósticos mensuales y estacionales.

"Nuestros pronósticos, incluso los del 2 de febrero, fueron muy confiables en la descripción del tamaño y la extensión de la cortina de polvo, así como su desarrollo y dirección", dijo Parrington. Las aerolíneas y los servicios públicos figuran entre las compañías que utilizan los datos de Copernicus para tomar decisiones comerciales.

Mejorar la precisión de los pronósticos del tiempo se ha vuelto cada vez más crítico a medida que el mundo intenta mitigar el cambio climático. Los operadores de la red necesitan información oportuna sobre los flujos del viento y la radiación solar para planificar la electricidad intermitente. La calidad del aire y los datos de emisiones son relevantes para las decisiones políticas sobre el manejo de la congestión y temas relacionados.