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La peor sequía en 60 años, “en parte fabricada” por el cambio climático, pone a millones en el Cuerno de África en dramático “riesgo inmediato” de inanición. La ONU lamenta que países ricos no donen ayuda.
La crisis alimentaria en el cuerno de África, agravada por la subida del precio de los alimentos y la peor sequía en 60 años, va camino de convertirse en la peor tragedia humanitaria de la actualidad, sin que, por ello, las potencias donantes, muchas de ellas envueltas en serios problemas de liquidez presupuestaria, estén liberando recursos. Esta alerta la dio ayer el relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Ban Ki-moon.

"Diez millones de africanos afrontan un riesgo inmediato de inanición y las potencias no han donado ni la mitad de lo comprometido", aseguró De Shutter sobre la grave situación en el este de África, que comprende Somalia, Kenia, Etiopía y Eritrea. La crisis afecta también a la vecina Sudán del Sur, el país más joven del mundo, independiente desde el pasado domingo y que inicia ya su andadura con un grave problema de hambruna.

"Hambruna fabricada". "Esta crisis parece una catástrofe natural, pero en parte ha sido fabricada", denunció De Schutter, tras señalar que el cambio climático es parcialmente responsable de esta crisis, y aseguró que sequías como esta se sucederán con más frecuencia en el futuro en esa región de África.

Por esta razón, hizo un llamado a establecer "reservas de alimentos en lugares estratégicos", a preparar mejor la respuesta ante sequías como la actual y a "exigir responsabilidades" a los Gobiernos por la respuesta que ofrecen ante este tipo de crisis.

"Con una tasa de desnutrición infantil de más del 30 % en muchas regiones de estos países, el fracaso de la comunidad internacional a la hora de actuar representaría una grave violación del derecho a la alimentación", declaró el relator especial de la ONU. "La ley internacional -agregó- exige a los Estados con capacidad para ayudar que lo hagan de manera inmediata si hay vidas en juego".

La denuncia de De Schutter coincidió con la alerta del experto independiente de la ONU sobre la situación de Somalia, Shamsul Bari: "Estoy consternado por la situación apremiante del pueblo somalí, que está experimentado la tragedia humana más grave que sufre hoy el mundo a causa de la sequía más severa".

Éxodo. La situación más grave ocurre en Somalia, castigada además por la guerra de tribus. Al menos uno de cada tres niños somalíes padecen hambre, situación que se agrava al 80 por ciento de los que viven en el sur del país, controlado por la milicia islamista Al Shabaab, cercana a Al Qaeda.

En consecuencia, miles de somalíes está abandonando sus tierras camino de campamentos de la ONU cerca de Mogadiscio, o tratan de cruzar la frontera a Kenia y Etiopía, sin ser conscientes de que ambos países atraviesan la misma crisis de hambruna.